La obra de George R. R. Martin ocupa un lugar de enorme importancia en el mundo del entretenimiento actual. No solo por el éxito de Juego de Tronos (a pesar de su final) y La casa del Dragón, esta última serie convertida en obsesión de Internet. También, porque su universo en expansión siempre parece estar en crecimiento. Algo más que obvio gracias a El Caballero de los Siete Reinos, recién estrenada en HBO Max.
Pero uno de los elementos más interesantes de la franquicia es que el autor siempre aporta datos nuevos sobre sus queridos personajes. En especial, todo lo concerniente a Juego de Tronos. Como es sabido, Martin cambió de opinión con respecto a algunos giros de su inacabada historia, una vez que la producción de HBO culminó. Y aunque el escritor había comentado durante la transmisión de la producción que quería que la serie fuera fiel a sus libros, lo cierto es que al final no fue posible.
Particularmente, porque la adaptación terminó por superar a la historia literaria y debió plantear su propio final. Como era de esperarse, la decisión dejó insatisfechos no solo a los fanáticos —sí, nos referimos a la temporada ocho—, sino al propio Martin. Este último, convencido de que el argumento pudo concluir de mejor manera y que la suerte de algunos personajes, debió ser distinta. Como un favorito del público que ahora está convencido, debe morir en las futuras novelas que completarán la saga.
La historia de ‘Hielo y Fuego’, según su propio creador

Un punto que quedó claro en una entrevista reciente con The Hollywood Reporter. En la conversación, George R. R. Martin declaró que, de haber escrito el final de la serie, no habría tenido un cierre tan feliz como el que mostró HBO. De hecho, aseguró que habría matado a algunos personajes más queridos. Martin también insinuó que la conclusión —divisoria y polémica como pocas— no fue lo que imaginó al crear su mundo. “Iba a matar a más gente”, dijo Martin. “No a los que mataron en la serie. Le dieron un final más feliz. En mi caso, no veo un final feliz para Tyrion. Todo su arco argumental ha sido trágico desde el principio. Iba a hacer que Sansa muriera, pero ha sido tan atractiva en la serie, que quizás la deje vivir”.
Se trata de una revelación que cambia por completo el mapa de personajes en la historia. Como se recordará, Tyrion Lannister (Peter Dinklage) se convirtió en el centro de la temporada final de Juego de Tronos. Eso, a un nivel tan destacado como para influir en la elección del monarca que terminó por ocupar el Trono de Hierro. Por su parte, Samsa (Sophie Turner), tuvo un muy aclamado desarrollo en que, además, tomó el poder en el Norte y mantuvo su independencia. Que ambos personajes mueran deja claro que la conclusión literaria será sustancialmente distinta a la televisiva.
La única pregunta es cuándo llegaría esa conclusión. Hasta ahora, Vientos de invierno, el sexto libro de la saga, continúa incompleto y sin señales de ser publicado. En la misma entrevista, Martin habló sobre una convención de fanáticos en la que participó y las exigencias que recibió para encontrar a alguien más que terminara la saga, eso en atención a su edad. Una sugerencia que irritó al escribir. “Realmente no necesitaba esa porquería. Nadie la necesita”, enfatizó y dejó que nadie continuaría su obra.
Críticas van y vienen

Además, reafirmó que sigue escribiendo. No solo el futuro libro y el siguiente, sino también sobre Dunk and Egg. Por si eso no fuera suficiente, tiene otro libro de la saga Fuego y Sangre, enfocada en la familia Targaryen. Pero además reconoció que, a pesar de su entusiasmo por su siempre creciente obra, está muy atrasado en todo. Por lo que las futuras publicaciones siguen sin fecha.
Otro de los puntos interesantes de la entrevista es que confirmó un secreto a voces. George R. R. Martin no ha estado contento con HBO últimamente, e incluso ha deteriorado su relación con el showrunner de La casa del Dragón. Y por las mismas razones que le alejaron del final de Juego de Tronos: siente que la serie no le pertenece por los cambios sustanciales en la trama. Por lo que ese malestar parece ser el combustible para una posible y próxima publicación. O al menos, eso es lo que dejó entrever el escritor en la controversial conversación.

