Un espectacular Russell Crowe revive el gran juicio a los nazis en ‘Núremberg’ (★★★½☆)

Un espectacular Russell Crowe revive el gran juicio a los nazis en ‘Núremberg’ (★★★½☆)

Hace 80 años, el mundo contuvo el aliento mientras se celebraban los famosos Juicios de Núremberg. Con la caída del régimen de Adolf Hitler y el final de la Segunda Guerra Mundial, los altos cargos nazis supervivientes serían juzgados y procesados. Ahora, esa historia vuelve al cine en forma de drama psicológico y judicial con Núremberg, una nueva versión que cuenta con un magnífico Russell Crowe renacido como el imponente Hermann Göring, la mano derecha de Hitler.

Núremberg nos sitúa de pleno en los juicios celebrados hace 80 años por los Aliados tras la derrota de la Alemania nazi. El psiquiatra estadounidense Douglas Kelley (Rami Malek) es designado como responsable de evaluar la salud mental de los prisioneros y determinar si son aptos para ser juzgados por sus crímenes de guerra. De la noche a la mañana, Kelley se verá inmerso en una compleja batalla de ingenio contra Hermann Göring, uno de los hombres más temibles que ha visto el mundo.

Núremberg

Esta nueva versión cinematográfica de los Juicios de Núremberg recupera al mejor Russell Crowe en un drama judicial y psicológico denso, serio y largo, pero bastante interesante. Aunque por momentos irregular, en general se trata de una buena propuesta que falla en su construcción de la tensión pero engancha por lo atractivo y monstruoso de sus personajes protagonistas


























Puntuación: 3.5 de 5.

Un interesante enfoque

Hay un gran acierto en Núremberg y es que evita a toda costa convertirse en un remake de la clásica película de ¿Vencedores o vencidos? (El juicio de Nuremberg) de Stanley Kramer de 1961. Dicho filme es uno de los mejores de la historia, no solo en el género del drama judicial sino del cine en general. Convivir a su sombra es imposible. Y aunque esta nueva película no pueda evitar las comparaciones, al menos trata por todos los medios de distanciarse con su enfoque.

Porque lo que nos cuenta la cinta, dirigida con serenidad y corrección por parte de James Vanderbilt (La verdad), es la relación entre Kelley y Göring. Es decir, el previo a los juicios. Esto convierte a la película más bien en un drama psicológico muy clásico en sus formas. Con el drama histórico del genocidio como telón de fondo, Núremberg construye con profundidad y sin dar ni un solo paso en falso su partida de ajedrez entre héroe y villano.

Nuremberg

Y, bajo esa premisa, se vuelve particularmente fascinante por la disección que hace de ellos. Ese “héroe” que representa Rami Malek aparece representado como un hombre pequeño, por momentos patético. Un don nadie empeñado en que el mundo le teme en serio. Frente a él, el villano de la película es un hombre carismático, educado, sereno y amigable. La única manera de que el público no sienta empatía por él es recordar sus terribles actos.

El contraste entre ambos que juega a favor de la cinta, aunque en ocasiones Vanderbilt no sabe muy bien hacia dónde llevarlo. Sin llegar a tropezar, a veces sí se embarra más de la cuenta en una historia que pedía ser más limpia. Y es que, para ser un drama sobre un tema tan potente e inherentemente atractivo, resulta algo falto de tensión. Hay escenas brillantes en las que el guion da con la tecla exacta, pero también las hay mucho más obvias e innecesarias que solo la alargan en exceso e impiden que sea tan redonda como podría.

Nuremberg

Russell Crowe devora la pantalla

Buena parte de la culpa de que Núremberg no resulte fallida la tiene Russell Crowe. Tras varios años haciendo películas muy por debajo de su nivel de leyenda, ahora por fin resurge con un poderío extraordinario. Con su papel del comandante nazi, vuelve a demostrar que es una fuerza de la naturaleza imparable. Un actor colosal. Regala un Hermann Göring magnético, deslumbrante, que levanta por completo la película y la lleva sobre sus hombros.

Es un ejercicio actoral brillante que se convierte en el mejor papel de Russell Crowe en años. A pesar de que el Douglas Kelley de Rami Malek -también muy certero- sea más protagonista, logra que toda la cinta gire en torno a él. Es una interpretación aterradora, perturbadora hasta el extremo. No muchos actores serían capaces de hacer algo así. Y hablando del reparto, hay que mencionar también a un Leo Woodall que sigue creciendo y en Núremberg logra imprimir el corazón necesario a sus (pocas) escenas de verdadero valor emocional.

Nuremberg

Núremberg es, ante todo, una muy correcta, clásica e interesante película que navega entre el drama judicial histórico y el drama psicológico, con más incidencia (y acierto) en este último. Quizá peca por momentos de ser demasiado densa y farragosa, pero a pesar de su larguísima duración no se hace nada pesada. Aupada por un Russell Crowe en estado de gracia, entretiene y permite reflexionar sobre los tiempos pasados y los presentes, en los que hombres con ideas muy peligrosas vuelven a amenazar las democracias.

Núremberg ya está en cines.


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