Este jueves, el Instituto de Salud Carlos III anunció que la incidencia de gripe en España ha superado los límites para poder considerarse epidemia. Es algo que ocurre todos los años, pero sí hay una peculiaridad, ya que ha ocurrido bastante antes de lo normal. El año pasado, por ejemplo, alcanzamos estas cifras a finales de diciembre. Resulta especialmente raro si tenemos en cuenta que el Influenza, el virus causante de la gripe, se replica mucho mejor con frío y este año, aunque ya sí que estamos metidos de lleno en el otoño-invierno, el descenso de temperaturas ha llegado más tarde de lo normal. La respuesta al misterio, en realidad, parece tenerla la gripe variante K, un tipo de gripe que, sin ser más grave, sí que tiene más facilidad para evadir al sistema inmunitario y, por ende, a las vacunas.
En realidad, ya veníamos alertados de lo que podía pasar, ya que esta gripe variante K ha tenido una gran predominancia en el hemisferio sur, durante su propia estación de virus respiratorios. Los primeros grandes brotes gripales en Europa se empezaron a registrar con bastante premura, por lo que no tardó en comprobarse que, igual que en el sur, esta gripe podría dar muchos quebraderos de cabeza a nivel sanitario.
Ahora bien, todo esto no quiere decir que estemos ante una gripe muchísimo más grave y tampoco que no sirva de nada vacunarse. Si bien las vacunas serán algo menos efectivas, pueden proteger de contagios y, sobre todo, de infecciones graves. Al llegar antes de tiempo, puede que todavía haya población de riesgo sin vacunar, por lo que se insta a quienes aún no hayan recibido sus dosis a que acudan a su centro de salud y soliciten la vacuna. Dicho esto, veamos qué más se sabe sobre esta nueva gripe.
¿Qué sabemos sobre la gripe variante K?
La gripe variante K es, en realidad, una variante de la gripe A, conocida como subclado K. Se trata casi del mismo virus, pero con algunas variaciones que afectan a la proteína de la hemaglutinina. Esta es la proteína que normalmente reconoce el sistema inmunitario como alerta para poner en marcha una estrategia defensiva. También, por esa misma razón, es la que se introduce en el organismo con las vacunas.
Al tener una hemaglutinina diferente, las personas que ya hayan pasado otra variante de la gripe o que se encuentren vacunadas podrían no tener la misma protección que frente a otras formas de gripe A. Europa ha estado muy pendiente del avance de la gripe variante K en el hemisferio sur, pero también en países del hemisferio norte como Japón, donde los primeros brotes han llegado mucho antes de lo normal. Se ha visto una gran predominancia de esta variante, que no parece ser más grave. Simplemente, al tener menos barreras que la contengan, se extiende con más velocidad, llegando más rápido a la situación de epidemia.
Si bien eso podría ser lo que ha ocurrido en España, con fecha del 26 de noviembre la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria señaló que aún no se han hecho las secuenciaciones pertinentes para determinar si se trata de este virus. De cualquier modo, viendo su comportamiento, parece bastante probable.

¿Cuáles son los síntomas?
Por lo general, la gripe A suele dar síntomas algo más intensos que los de la gripe B, aunque cada caso depende mucho de cada persona. Sea como sea, la gripe variante K no muestra síntomas muy diferentes a los de la media de la gripe A. Fiebre, tos, cansancio, dolores musculares… Podría requerir ingresos hospitalarios en pacientes de riesgo, igual que con otras variantes gripales. No es más grave.
¿Qué podemos hacer para prevenirla?
Para prevenir la gripe variante K debemos seguir exactamente las mismas precauciones que con otros virus respiratorios. La higiene de manos es esencial, sobre todo después de tocar superficies en lugares públicos. Lo de llevar siempre encima algo de gel hidroalcohólico es un hábito que deberíamos mantener desde la pandemia de COVID-19.
Por otro lado, las personas con síntomas respiratorios deberían llevar mascarilla siempre que vayan a estar con otras personas. Dado que no todo el mundo sigue esta regla tan necesaria, podría ser necesario que todo el mundo use mascarilla en lugares de riesgo. Por ejemplo, en los centros sanitarios. De hecho, algunas comunidades autónomas, como Aragón, ya están empezando a implantar esta medida.
Igualmente, es muy necesario ventilar las estancias. También recurrir a los test de antígenos de gripe y COVID-19, ya que nos ayudarán a comprobar si debemos reforzar aún más las medidas de seguridad. Siguen siendo accesibles en la farmacia e incluso hay algunos en los que se puede evaluar simultáneamente la presencia de ambas enfermedades.
Para terminar, si toses o estornudas, recuerda hacerlo en el antebrazo. No es una medida para evitar contagiarte, pero sí para evitar contagiar a los demás si tú ya tienes algún virus respiratorio. Puro civismo.

Dicho esto, solo queda recordar que los niños, las personas mayores, las embarazadas, los trabajadores sanitarios, los cuerpos de seguridad del estado, las personas inmunodeprimidas o con patologías que puedan empeorar la enfermedad y quienes convivan con cualquiera de los grupos anteriores deberían vacunarse cuanto antes. En definitiva, las medidas son exactamente las mismas que cada año. Simplemente, parece que tendremos que tomarlas antes.
