Todas las películas de ‘El Señor de los Anillos’ (incluyendo ‘El Hobbit’), clasificadas de peor a mejor

Todas las películas de ‘El Señor de los Anillos’ (incluyendo ‘El Hobbit’), clasificadas de peor a mejor

Desde su estreno en 2001, la saga El Señor de los Anillos ha dejado algo en claro. No solo es una de las mejores producciones de la historia del cine, sino además, una con la capacidad de convertirse en un universo expandido que no para de crecer. En especial, porque, a pesar de que los tres relatos principales del escritor J.R.R. Tolkien ya han sido adaptados, lo cierto es que hay mucho que narrar sobre el rico mundo mitológico del autor. 

Desde las batallas más extraordinarias, hasta sus propios mitos creacionistas, pasando por las extensas, cuidosas y complejas historias de personajes secundarios. El autor británico dedicó años de esfuerzo en brindar un nivel de profundidad hasta entonces inédito a su saga de fantasía. Algo que se ha visto reflejado de una manera u otra en la franquicia cinematográfica, considerada hoy por hoy como una de las más grandes de todos los tiempos.

Pero, a pesar de la calidad de la obra de Peter Jackson y otros directores a cargo de proyectos análogos, no todas las películas que forman el mundo son iguales. Y de hecho, la diferencia es tan clara como para que puedan ser clasificadas según su calidad. Para demostrarlo, te dejamos todas las películas de la saga El Señor de los Anillos (incluyendo El Hobbit), clasificadas de peor a mejor. De una rareza que quizás no conoces a la más brillante de la franquicia. Un deleite para los fanáticos de la Tierra Media.

El Señor de los Anillos: El retorno del rey (1980)

Esta versión para televisión del clásico libro se estrenó dos décadas antes de la trilogía de Peter Jackson. A cargo de Arthur Rankin Jr. y Jules Bass, los responsables del curioso animado de El Hobbit que vio luz dos años antes, es una rareza incompleta, extraña y sin sustancia. En especial, porque pone mucha más atención al despliegue visual en animación tradicional en 2D, que al relato.

Por lo que no se trata solo de que no ha envejecido bien, aunque eso también es cierto. También tiene problemas de ritmo, mezclados con la absurda decisión argumental de incluir canciones y una escena musical. Para la historia de las malas adaptaciones. 

El Señor de los Anillos: La comunidad del Anillo (1978)

Pero dos años antes del desastre anterior, hubo otra obra que puso en duda la capacidad de cualquier medio para traducir la majestuosa obra de Tolkien. De hecho, buena parte de la cinta animada va de situación en situación, sin preocuparse por unir escenarios o explorar el poderoso mensaje de unión de la original. 

Con la dirección de Ralph Bakshi y aunque es ligeramente mejor que El Retorno del rey, sigue teniendo muchos defectos. En especial, la incapacidad de la trama para explorar en los temas tradicionales de la saga y su confusa manera de explorar en sus personajes. 

El Hobbit (1977)

Un año antes, hubo lo que es realmente el único buen intento de profundizar en el mundo de Tolkien a través de la animación. Y eso a través de El Hobbit, una historia mucho menos severa y más parecida a un cuento de hadas que a una visión épica del mal. 

Por lo que la versión de Jules Bass y Arthur Rankin, Jr. es mucho más sólida de lo que parece. No es de extrañar, ya que la animación y el tono encajan mucho mejor con la historia de Bilbo que con la de Frodo. La exageración de estas películas no perjudica en absoluto la narrativa; de hecho, la favorece. Un punto interesante que hace de la película una curiosidad digna de disfrutarse. 

El Señor de los Anillos: La Guerra de los Rohirrim (2024)

Esta cinta pasó sin pena ni gloria entre fanáticos, pero tiene algunos méritos que rescatar. En especial, su intento por rescatar una parte inexplorada de la historia de la Tierra Media. Pero el error radica en llevarla a la gran pantalla sin una narrativa clara que seguir. 

Particularmente, porque la historia reflexiona sin mucha profundidad sobre la premisa del valor a toda prueba de los clásicos jinetes del mundo de Tolkien. El orgulloso pueblo de Rohan en El Señor de los Anillos, conocidos como los Señores de los Caballos o Eorlingas es mucho más que su habilidad con las armas. No obstante, todo queda relegado a una batalla por motivos poco claros y sin la intención de la cualidad épica que distingue a los relatos de Tolkien. 

El Hobbit: La batalla de los cinco ejércitos (2014)

Exagerada, larga y barroca, esta película es una especie de combinación de incontables referencias al Señor de los Anillos, sin lograr que ninguna funcione en realidad. Por supuesto, el gran problema de la producción es su cualidad innecesaria. La compacta, casi infantil y amable historia de El Hobbit nunca debió haberse convertido en una trilogía. 

Al centrarse en la acción en lugar de en los personajes, la película pierde el hilo conductor de la historia original (durante la cual la acción es una parte mucho menor). Tampoco está a la altura de todo lo anterior. Hay algunos momentos destacados, incluyendo el primer episodio. Aun así, no es suficiente para ponerla al mismo nivel que sus predecesoras.

El Hobbit: La desolación de Smaug (2013)

La película que demostró que el logro visual de la trilogía original todavía era meritorio y relevante fue criticada por casi cualquier cosa. En especial, por su uso de CGI y desviaciones de la novela de Tolkien. Con todo, la película tiene mayor atención al corazón del relato y esa capacidad de aventura lúdica y amable, lo que le brinda sus mejores momentos. 

Desde el encuentro inicial de Bilbo (Martin Freeman) hasta sus guiños a la obra original. El Hobbit: La desolación de Smaug es un pequeño deleite con más puntos altos que bajos que merece una segunda revisión.

El Hobbit: Un viaje inesperado (2012)

(L-r) DEAN O’GORMAN as Fili and RICHARD ARMITAGE as Thorin Oakenshield in the fantasy adventure “THE HOBBIT: AN UNEXPECTED JOURNEY,” a production of New Line Cinema and Metro-Goldwyn-Mayer Pictures (MGM), released by Warner Bros. Pictures and MGM.

La mejor de esta trilogía y lo es por una razón: captura la esencia de la novela de Tolkien de 1937, marcando un comienzo enérgico y divertido para la trilogía de acción real. La atención se centra, con razón, en la disposición de Bilbo a salir de su zona de confort y embarcarse en una aventura. 

Todo, desde la música hasta las bromas, lo respalda. Es una experiencia realmente entretenida y recrea algunos de los mejores momentos del libro de forma satisfactoria. También es entrañable, simpática, graciosa y con drama suficiente para captar la atención. Un buen comienzo para esta saga que terminó por decepcionar. 

El Señor de los Anillos: El retorno del rey (2003)

No hay discusión: la trilogía del Señor de los Anillos es casi perfecta, por lo que lleva esfuerzo cuál es la mejor. Pero sin duda, El Señor de los Anillos: El retorno del rey es la que quizás tiene el trabajo de sostener el cierre y quizás debido a eso, tiene algunos problemas de ritmo. A pesar de sus brillantes escenas de acción, lo cierto es que, hacia el final, el interés (comprensible) de añadir cierres correctos para cada personaje, la alarga de manera innecesaria.

Claro está, es una opinión controvertida y lo sabemos. Pero siendo que las tres películas son idénticas en calidad, quizás la forma de mezclar emoción, dolor, alegría y esperanza de esta cinta, sea menos efectiva que el resto. 

El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo (2001)

Perfecta a todo nivel, captura el componente de aventura de las historias de Tolkien en todo su esplendor. Es la más encantadora en ese aspecto, y aun así logra ser contundente en su revisión acerca de los temas más complejos de la saga. Con momentos épicos, extraordinarios y tan icónicos como para hacerse parte de la historia del cine casi de inmediato, la cinta deslumbra desde su recordado prólogo.

Quizás, el único problema —que no es tal— es que todo conduce a un final que se sabe, marca el inicio de las siguientes películas. Por lo que es inevitable, se siente que el punto más alto deja a medias la tensión y espectacularidad del resto del metraje. 

El Señor de los Anillos: Las dos Torres (2002)

Esta obra maestra del cine de fantasía es capaz de hacer llorar al más curtido de los fanáticos de Tolkien. La Batalla del Abismo de Helm por sí sola la coloca por encima de todas las demás en esta lista, y el discurso de Samwise Gamgee al final, conmueve en todas las ocasiones en que se escucha. 

Esta entrega intermedia tiene muchos elementos dinámicos, pero precisamente por eso funciona. Les da a todos los personajes de brillar, y todas las historias se unen de una manera verdaderamente asombrosa. Hay mucho en juego, la acción es fascinante y la esperanza encargada en Gandalf (Ian McKellen) se convierte en el punto central de la producción. 


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