Stranger Things 5, Vol 1, vuelve mejor que nunca (★★★★☆)

Stranger Things 5, Vol 1, vuelve mejor que nunca (★★★★☆)

Stranger Things deja algo en claro desde el primer capítulo de la quinta temporada: es un fenómeno que se ha mantenido vivo gracias a sus fans. Precisamente, sus primeras escenas son un homenaje a esa fidelidad. Hay muchos de recapitulación acerca de todo lo ocurrido en Hawkins en los años transcurridos desde la ya clásica desaparición de Will (Noah Schnapp) el 6 de noviembre de 1983. También, de cuánto ha cambiado el pueblo después de los sucesos que han vivido casi en inmediata sucesión.

Por lo que lo primero en que explora los nuevos episodios de Stranger Things, es en mostrar el paso del tiempo. Un punto importante en una producción tan longeva. Pero en realidad no ha transcurrido demasiado. A pesar del anunciado salto temporal, solo pasaron 8 meses desde los eventos de la fatídica primavera de 1986 en que Vecna (Jamie Campbell Bower) demostró todo su poder. A pesar de eso, el argumento se esfuerza en mostrar que los cambios que todos han sufrido son tan definitivos como para que nada sea igual.

Por un lado, Hawkins ya no es un pueblo pacífico, sino que se encuentra en vigilancia perenne militar. También en escombros. De hecho, uno de los puntos más interesantes de la temporada es la forma en que afronta los eventos misteriosos del pueblo. Luego de años en que todo ocurría entre un grupo reducido o era de conocimiento de unos pocos, ahora el ataque interdimensional es un problema colectivo. Con calles destruidas, una cerca militar aislando todo y una cuarentena que convierte al pueblo en una cárcel, la última batalla es también enfrentar un estado de sitio. 

El terror se extiende a todas partes en ‘Stranger Things’

Por supuesto, es un elemento capital que los hermanos Duffer utilizan para plantear la atmósfera oscura y siniestra que atraviesa al pueblo y sus habitantes. Vecna atacó, demostró su poder y, en apariencia, ahora ha desaparecido, lo que plantea la posibilidad de que esté debilitado —como se plantea el ejército— o que solo esté esperando para atacar. Como de hecho descubre muy pronto el grupo de héroes de Hawkins. Pero antes todos deben sobrevivir a lo que dejó atrás el ataque que dejó la temporada anterior. 

Si en la temporada anterior, el pánico satánico fue un detalle menor en medio de una situación más compleja, ahora está en todas partes. En especial, porque los sucesos aterradores no parecen tener otra explicación más que una demoníaca. De pintadas en las paredes, vandalismo y la desconfianza mutua. Hawkins se encuentra ahora en estado de sitio y en más de una manera.

Una localidad aterrorizada y furiosa

Convertidos en fenómeno de investigación, también la presencia militar está en todas partes. Paso a paso, queda claro que lo que se avecina —aunque nadie sepa cuándo o qué será en realidad— será atacado como un problema de Estado. El cambio de enfoque y escala, altera por completo la atmósfera misteriosa de las primeras temporadas y lleva a la última, a una especie de reinvención total. El pueblo ya no es seguro para nadie, está en observación y sin duda, está a punto de sucumbir a lo que sea que se esconde dentro de él.

Esa premisa es el punto central de la primera parte de la primera temporada. Aunque las consecuencias de lo hecho por Vecna están en todas partes, nadie sabe qué ha ocurrido con el villano. Por lo que podrían saberlo, son fuente de vigilancia perpetua. Algo que lleva al punto central de los nuevos episodios: contar qué ha ocurrido con los vecinos favoritos del pueblo de Indiana.

Todos bajo sospecha en ‘Stranger Things’

STRANGER THINGS. (L to R) Winona Ryder as Joyce Byers, Finn Wolfhard as Mike Wheeler and Jake Connelly as Derek in STRANGER THINGS. Cr. Courtesy of Netflix © 2025

Luego de los eventos de la temporada anterior, nadie está a salvo en Hawkins. En especial, los protagonistas y sus familias. Por un lado, Mike (Finn Wolfhard) está luchando contra su nuevo lugar como simple observador. Aislado y vigilado, sabe que cada uno de sus pasos puede ponerle en riesgo y, lo que es peor, convertirlo en objetivo militar. A pesar de eso, es evidente que el personaje tiene una idea menos aventurera y sí, más realista, sobre un futuro posible ataque. Sabe qué tratar a Vecna como un evento que investigar antes que un enemigo, es lo que limita a los militares a cargo para atacar. Algo que lo llevará a tomar una decisión concreta: asumir la iniciativa antes de que la malvada criatura haga su primera jugada. 

Al otro extremo, Lucas (Caleb McLaughlin) y Dustin (Gaten Matarazzo), atraviesan sus propios problemas. El primero, obsesionado por el estado invariable de Max (Sadie Sink), que continúa en coma, sin señales de mejoría. Parte del arco de Lucas, parece dirigido especialmente a establecer que esa devoción, también es una muestra de su crecimiento. Del vanidoso jugador de basquetball de la anterior temporada queda poco. Mucho más, se ha convertido en el único vínculo de Max con el mundo exterior. Algo que provoca a no tardar, que Lucas termine por notar que todos los heridos o vinculados de alguna forma con Vecna podrían ser el punto de partida para comprender qué hará a continuación.

Por último, Dustin, vuelto paria por su amistad con Eddie Munson (Joseph Quinn), intenta sobrellevar el rechazo y el duelo por el amigo perdido. De todo el cuarteto original, es el personaje en el que es más evidente el cambio por todas las tragedias padecidas. A pesar de seguir teniendo la convicción de seguir adelante y luchar, es evidente que el guion está más interesado en mostrarle adulto y menos optimista. Un elemento interesante que deja claro que el pequeño, de sonrisa adorable, es ahora un joven dispuesto a darlo todo por salvar al mundo. Un punto al que Stranger Things volverá una y otra vez. 

Un testigo y una heroína en crecimiento

Como era de esperarse, los personajes que más han cambiado y en los que más se nota el nuevo tono de la serie son Will y Eleven (Millie Bobby Brown). Por diferentes razones, tanto el uno como el otro, están vinculados directamente a Vecna. Él por ser capaz de percibir con claridad su presencia —aunque tampoco pueda señalar dónde está—, y por el otro lado, ella por ser capaz de vencer al villano definitivo. El guion de los Duffer tiene mucho cuidado en establecer, desde el principio, que los dos deberán, antes o después, trabajar mano a mano para salvar al pueblo.

A la vez, para dar un final definitivo al mundo a la criatura cuya intención es devastarlo todo. Stranger Things hace un buen trabajo en profundizar en cómo el mal o el peligro, les ha hecho madurar de maneras distintas. Will está centrado en localizar a Vecna, incluso contra su instinto, que pueda significar para él una amenaza mortal. Por otro lado, Eleven, aislada y de nuevo huyendo de los militares que van en su búsqueda, está más que decidida a emplearse a fondo para triunfar.

El poder destinado a destruir a un monstruo

De hecho, uno de los puntos más interesantes de la temporada es mostrar cuánto y de qué manera ha crecido Eleven. Consciente de su poder, de su lugar en la destrucción futura del monstruo que ayudó de alguna manera a crear, el personaje ya no es una niña asustada. Sabe bien qué hacer y cómo hacerlo. Algo que le permite perfeccionar el uso de sus poderes y comenzar a plantear la idea de que todo lo que ocurre, depende de ella. También, que justo debido a eso, es responsable en cierta medida de Mike y todos los demás. 

Al otro extremo, la conexión de Will con el Mundo del Revés es más compleja, menos confusa y más enfocada en convertirse en el punto esencial para detener el posible ataque. Pero a pesar de los buenos intentos de su actor, el personaje parece ir y venir entre la necesidad de hacer algo concreto o solo, dar conclusión a una herida abierta en su vida. La trama de la serie — al menos en sus primeros episodios — no tiene muy claro cuál es el propósito real de Will, traumatizado y afligido.

Eso, a pesar de que el argumento se apresura a dejar muy claro, que todo lo que ha ocurrido desde la desaparición de Will, ha sido un plan concebido al detalle por Vecna. De modo que parte del atractivo del personaje, es que no se aclara del todo si la cicatriz emocional y hasta espiritual que el Mundo del Revés dejó en él, es una ventaja o una trampa. A lo largo de los dos primeros episodios, la trama vuelve al punto en que Will fue utilizado como un observador o, en el peor de los casos, en un espía involuntario de Vecna. Un elemento que se insinúa de manera clara, pero que no se desarrolla al menos de momento.

Algunos tropiezos al inicio de ‘Stranger Things’

En realidad, uno de los puntos bajos de la serie durante la primera parte de su temporada final, es no saber cómo enfocar todo el crecimiento anterior de sus personajes de cara al futuro. De hecho, una vez planteado el escenario de qué ocurre en Hawkins y qué ha ocurrido con cada uno, la serie se dedica, otra vez, a mostrarlo como héroes en aventura. Mucho más, cuando establece paralelismos obvios con la recordada escena de la primera temporada del tablero de juegos y los planes para derrotar a Vecna.

Con todo, todo conduce a un final que se anuncia épico incluso desde sus primeros episodios. En especial, porque esta vez, el grupo de esforzados defensores de Hawkins, deberá plantearse varios escenarios en paralelo. Por un lado, vencer a la conjura militar que los mantiene cautivos. Por el otro, dar un paso definitivo hacia la destrucción de El Mundo de Revés, lo que incluye localizar y enfrentar a Vecna.

Solo que, como recuerda la serie casi de inmediato, la criatura sabe lo suficiente de todos como para dar el primer paso. Algo que incluye, demostrar su dominio sobre Hawkins y la forma en que, cualquier intento de detenerlo, está destinado a tropezar con un enemigo implacable. También, todas las nuevas criaturas que controla y de las que hará uso casi de inmediato.

Dividida en tres partes para su final, Stranger Things no muestra demasiado sobre lo que ocurrirá después de sus primeros capítulos. Con todo, el carisma de su elenco y un guion hábil para unir todas sus piezas con rapidez, promete un final más que satisfactorio. Una promesa que la serie parece esforzarse en cumplir, en especial, como un homenaje a la fidelidad de sus fanáticos. El punto más fuerte de este fenómeno que llega a su final en plena forma. 


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