Sorpresa en la Estación Espacial: los virus y bacterias están evolucionando de forma muy distinta a la Tierra

Sorpresa en la Estación Espacial: los virus y bacterias están evolucionando de forma muy distinta a la Tierra

Dada la situación actual, para los científicos de todo el mundo es vital encontrar nuevas armas para combatir a las bacterias resistentes a antibióticos. De momento han dado con algunos hilos de los que ir tirando, pero, a falta de algo infalible aquí en la Tierra, un equipo de investigadores de la Universidad de Wisconsin-Madison ha probado a buscar soluciones en el espacio. Concretamente, en la Estación Espacial Internacional.

Es bien sabido que los virus bacteriófagos, conocidos por su capacidad para infectar bacterias, podrían ser una herramienta útil contra las bacterias resistentes a antibióticos. Sin embargo, el enfrentamiento entre estos virus y las bacterias a las que combaten es toda una exhibición de cualidades bélicas y armamentísticas. Los virus son capacidades de adquirir nuevas skills que les permiten enfrentarse con más fiereza a las bacterias, pero estas también mejoran su capacidad defensiva. Ahora bien, ¿qué pasa si cambiamos el campo de batalla?

Estos científicos probaron a cultivar virus y bacterias juntos tanto en la Tierra como en la Estación Espacial Internacional y analizaron cómo habían cambiado las armas que emplean para enfrentarse. Lo que vieron, no solo es interesantísimo. También podría ser el verdadero hilo del que tirar para combatir por fin a las bacterias resistentes a antibióticos.

¿Qué ocurre con los virus bacteriófagos y las bacterias en el espacio?

Para este estudio se utilizó el virus bacteriófago T7 y bacterias Escherichia coli. Tras cultivarlos juntos en la Tierra y a bordo de la Estación Espacial Internacional se vio que, en condiciones de microgravedad, los virus tardan un poco más en infectar a las bacterias. Pero, ojo, porque las infectan con toda su artillería. Las bacterias, por su parte, también adquieren cierta resistencia. Pero no suficiente para librarse de la infección. Al contrario.

De hecho, cuando se analizaron individualmente las mutaciones que se habían producido en microgravedad, se observó que los virus habían mejorado la eficacia de unión de la proteína que se une a los receptores de las bacterias como una llave a una cerradura. La llave estaba más pulida y encajaba mucho mejor en la cerradura. 

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El hallazgo se ha realizado con unas bacterias muy relacionadas con las infecciones del tracto urinario. Crédito: Sasun Bughdaryan (Unsplash)

¿Qué se puede aprender en la Estación Espacial Internacional sobre las bacterias resistentes a antibióticos?

Las mutaciones experimentadas por el virus bacteriófago le hacían mucho más hábil para infectar una cepa de bacterias Escherichia coli conocidas por causar infecciones del tracto urinario y por desarrollar mecanismos para esquivar la llave que se une a su cerradura. Con estas mutaciones, la bacteria no era capaz de evitar la infección.

Esto no se ha estudiado para proteger de infecciones a los astronautas. También puede ser útil, pero la idea es que se envíen al espacio la menor cantidad posible de bacterias y virus terrestres. Para eso se intenta esterilizar todo lo máximo posible. Lo que se busca es emplear lo aprendido aquí en la Tierra. Exponiendo los virus a condiciones de microgravedad similares a las de la Estación Espacial Internacional, se podría desarrollar un arma eficaz contra las bacterias resistentes a antibióticos. Es pronto para lanzar las campanas al vuelo, pero es un punto de vista muy interesante que, además, nos demuestra por qué es tan importante la exploración espacial. A veces puede parecer que es solo una cuestión de egos, pero lo aprendido en el espacio también nos enseña muchas cosas útiles aquí en la Tierra. 


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