¿Alguna vez te has preguntado qué te pasaría si un agujero negro atravesara tu cuerpo? Posiblemente no te lo hubieses preguntado, pero ahora lo estés haciendo con ahínco. Es como lo de no pensar en un elefante rosa. Quien sí se lo había preguntado en muchas ocasiones es el físico Robert Scherrer. Tras leer una historia de ciencia ficción de los 70 en la que se daba justamente este caso, se comenzó a preguntar qué ocurriría, por lo que ha estudiado la física de los agujeros negros, junto a la biología humana, para dar por fin con una respuesta.
Cabe decir que se ha centrado en un tipo de agujero negro concreto, los agujeros negros primordiales, y que sus resultados son bastante terroríficos. No saldríamos en absoluto bien parados si uno de estos agujeros negros se topase con la Tierra y, como consecuencia, con nosotros. Pero hay una parte positiva. La probabilidad no es nula, pero sí aproximadamente de 1 entre 10 billones. Vamos, que sería absoluta y extremadamente raro, por no decir imposible.
Aun así, este trabajo teórico sirve para comprender un poco mejor el posible comportamiento de la materia oscura. Al fin y al cabo, se cree que los agujeros negros primordiales son uno de los componentes principales de la materia oscura. Ahora bien, aquí hay muchos términos raros. Vamos a verlos poco a poco.
De la materia oscura a los agujeros negros primordiales
Se define como materia oscura a un componente del universo que no absorbe ni refleja luz y, sin embargo, ejerce influencia gravitatoria sobre los objetos que la rodean. Dicho muy a grosso modo, es algo que no vemos, pero que sabemos que está ahí por cómo influye a los objetos a su alrededor.
Dado que intuimos que está, pero no la vemos, hay muchos misterios en torno a la materia oscura. Uno de ellos es qué es exactamente. Existen muchas hipótesis, entre las que se encuentran la que apunta a que una gran parte de ella está compuesta por agujeros negros primordiales. ¿Pero qué son esos agujeros negros primordiales?
Básicamente, como su propio nombre indica, son agujeros negros que estaban ahí casi desde el inicio de los tiempos. De hecho, se considera que se formaron en el primer segundo tras el Big Bang. Eso sí, nadie los ha podido observar. Son una hipótesis que ayuda a explicar muchos fenómenos observados en el universo, e incluso da respuestas a algunas de las incógnitas sobre materia oscura. Pero no se ha demostrado que existan. En caso de que sí que los haya, se cree que pueden tener un abanico muy variado de tamaños, desde 100.000 veces menos que la masa de un clip, hasta 100.000 veces la masa de nuestro Sol.

¿Qué ocurriría si uno de ellos nos atravesara?
Aquí llega la hipótesis de película de serie B de Scherrer. Según él, los agujeros negros primordiales con un tamaño considerable podrían afectarnos de dos formas. Por un lado, mediante ondas de choque supersónicas y, por otro, a través de fuerzas gravitacionales de marea. Las primeras se forman cuando un objeto se mueve más rápido que la velocidad del sonido, de modo que se causa una perturbación muy grande que, en caso de impactar contra un cuerpo humano, desgarraría los tejidos de una forma parecida a cuando los atraviesa una bala.
En cuanto a las fuerzas de marea, estas se originan por la diferencia en la intensidad de la gravedad entre dos puntos. Cuanto mayor es la diferencia, mayor es esa fuerza. Inicialmente, para que estas fuerzas fuesen suficientemente intensas para dañar el cuerpo humano, los agujeros negros tendrían que tener un tamaño considerable. Aunque también depende de qué parte del cuerpo atravesase.

Por ejemplo, en el caso de los agujeros negros con un diámetro del orden de las micras, a pesar de tener mucha masa masa concentrada (son objetos muy densos) y una gran influencia gravitatoria, el impacto se concentraría en un espacio muy pequeño, de modo que al cruzar un abdomen humano el resultado sería parecido al del pinchazo de una aguja. Sin embargo, si el impacto se produjese en la cabeza sí podría ser mortal, ya que las células del cerebro son mucho más sensibles a este tipo de choques.
En definitiva, toparnos con uno de estos agujeros negros primordiales sería mortal con una gran probabilidad. La parte buena es que la probabilidad de que ocurra es casi nula. Y para eso primero tendrían que existir, cosa de la que no estamos 100 % seguros. Dicho de otro modo, que no cunda el pánico.

