Psicología tras el desastre: ¿cómo puede afectar el accidente de tren de Adamuz a la salud mental de los afectados?

Psicología tras el desastre: ¿cómo puede afectar el accidente de tren de Adamuz a la salud mental de los afectados?

Después de un suceso como el accidente de tren de Adamuz, la ayuda psicológica es fundamental. De hecho, tanto Adif como Iryo y la Junta de Andalucía han habilitado un plan de atención a las víctimas y sus familiares que incluye, entre otros recursos, este tipo de ayuda. Tanto las personas que han sufrido el accidente y han vivido como para contarlo como los familiares de las víctimas pueden sufrir problemas de salud mental a corto o largo plazo. Es importante atenderlos cuanto antes y ofrecerles los recursos necesarios en caso de necesitarlos más adelante. En definitiva, es importante que estén acompañados.

Y es que, en estos casos, las consecuencias a nivel psicológico pueden ser muy variadas. Cuando ocurre un desastre, ya sea natural o humano, pueden surgir sentimientos iniciales muy fuertes, como el duelo o la culpa del superviviente. Todo ello, como es lógico, sumado a otros más comunes, como la ansiedad. Si estos no se atienden adecuadamente, con el tiempo pueden derivar en otros síntomas asociados a problemas de salud mental como desesperanza, depresión, insomnio, ansiedad mantenida, trastorno por estrés postraumático o pensamientos suicidas.

Tener una red de apoyo, además de la ayuda psicológica especializada, es esencial para prevenir estos efectos o, al menos, reducir una parte de ellos. De hecho, múltiples estudios apuntan a que las personas que se recuperan totalmente después de incidentes de este tipo lo hacen bien porque sus pérdidas no fueron muy grandes o bien porque tuvieron una red de apoyo sólida. Es esencial, por eso los afectados por el accidente de tren de Adamuz deberían apoyarse ahora todo lo posible en las personas a su alrededor.

¿Qué puede ocurrir después de un suceso como el accidente de tren de Adamuz?

El accidente de tren de Adamuz ha dejado al menos 39 víctimas mortales y más de 100 heridos, varios de ellos muy graves.

Tras una situación así, pueden darse problemas de salud mental por cuatro motivos. Por el trauma vivido, por secuelas físicas, por la pérdida de un ser querido o por algo conocido como culpa del superviviente.

Este es un sentimiento que se produce en personas que sobrevivieron a situaciones extremas en las que otras muchas no lo hicieron. Como su propio nombre indica, se genera un gran sentimiento de culpa por seguir con vida. Técnicamente no es un trastorno reconocido en los manuales de psiquiatría y psicología, pero sí que se cataloga como síntoma del trastornos por estrés postraumático.

trastorno por estrés postraumático
El trastorno por estrés postraumático es muy habitual después de este tipo de situaciones. Crédito: Freepik

A menudo estas personas se sienten culpables, ya no solo por el hecho de sobrevivir, sino también por si podrían haber hecho algo para evitar que otras personas murieran. Este suele ser simplemente un pensamiento intrusivo, ya que en la mayoría de ocasiones la realidad objetiva es que no podían hacer nada. En el accidente de tren de Adamuz, por ejemplo, nadie podía saber que los trenes iban a descarrilar. Si esta sensación sigue avanzando, pueden generarse incluso problemas en las relaciones personales y tendencias autodestructivas. La ayuda psicológica es muy importante en estos casos.

Por otro lado, se genera un duelo lógico. Este ocurre principalmente en los seres queridos de las víctimas; aunque, en cierto modo, también en los supervivientes. Incluso si no tenían a ningún conocido entre los fallecidos.

¿Qué se puede hacer al respecto?

Tras una tragedia como el accidente de tren de Adamuz el primer paso es la atención psicológica in situ. Tanto quienes han sufrido el accidente como los familiares de las víctimas pueden requerir ayuda para tratar los síntomas agudos del trauma, la ansiedad y el estrés.

No obstante, también es importante que se les informe y se pongan a sus disposición recursos de cara a un futuro. Y es que, en muchos casos, el verdadero trauma aparece tras varias semanas o meses. Esos recursos pueden ser tanto herramientas de afrontamiento psicológico como más atención psicológica.

Las herramientas a utilizar dependen mucho de cada caso. La terapia cognitivo conductual es la que más evidencia científica tiene, pero no solo en estos casos. En general, cuando busques psicólogo, intenta asegurarte de que es esta la corriente que sigue.

Más allá de eso, lo que suelen recomendar los profesionales es mucho acompañamiento y, una vez superados esos síntomas más agudo, estrategias basadas en establecer rutinas diarias concretas, que den a los afectados una sensación de seguridad en su vida. También son muy importantes los grupos de apoyo; ya que, en muchos casos, compartir el trauma con personas que han pasado por lo mismo puede facilitar la recuperación.

grupo de apoyo
Los grupos de apoyo ayudan mucho en estos casos. Crédito: Freepik

Por supuesto, también puede ser necesario recurrir a ayuda farmacológica. Los ansiolíticos o los antidepresivos pueden ser una buena herramienta para complementar la ayuda psicológica. Desde hace años se está estudiando cómo podrían ayudar ciertos compuestos psicodélicos a tratar el trastorno por estrés postraumático; pero, dado que esto está aún en investigación, no puede considerarse todavía una herramienta accesible. 

Por suerte, las personas que puedan sufrir todos estos problemas de salud mental por lo sucedido en Córdoba ya están siendo atendidas por psicólogos. Es algo esencial en este tipo de situaciones tan trágicas. 


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