La nueva tanda de capítulos de Los Bridgerton ha empezado por todo lo alto para la familia protagonista, con Lady Bridgerton teniendo el honor de celebrar en su casa el primer baile de la temporada social. Animada por la oportunidad, decide celebrar un baile de máscaras, en el que todos los invitados podrán descubrirse la cara a las 12 de la noche. De repente, la historia se convierte en un retelling de La Cenicienta, con Benedict Bridgerton cayendo prendado de una joven cuya cara no llega a ver por completo a causa del antifaz.
En el baile hay personas que conocen a la chica, llamada Sophie. Sin embargo, no logran reconocerla. Tampoco lo hace Benedict cuando se pasea entre las jovencitas casaderas intentando buscar esos labios y ese mentón que tanto le gustaron.
Esto nos lleva a otros personajes del cine y la literatura, como El Zorro, El Tulipán Negro o Batman. Las personas que se esconden detrás del antifaz se pasean tranquilamente en sociedad sin que nadie las reconozca. ¿Pero por qué? ¿Qué hace tan complicado reconocer a alguien cuando lleva antifaz?
No siempre pasa
Para empezar, cuando conocemos muy bien a alguien, no importa que lleve antifaz. Lo normal sería que lo reconozcamos. De hecho, en el primer capítulo de Los Bridgerton vemos cómo buena parte de los invitados se reconocen y saludan entre ellos. Sin embargo, a veces, si es una cara con la que no estamos del todo familiarizados, o si la primera vez que la vemos lo hacemos con el antifaz de por medio, la cosa se complica mucho más.

El cerebro puede rellenar los huecos, pero no siempre de forma correcta
Cuando miramos a una persona, se activa una región de nuestro cerebro llamada giro fusiforme. Esta se encarga de muchas cuestiones relacionadas con el procesamiento visual, incluyendo el reconocimiento de rostros. Sin embargo, ese reconocimiento se lleva a cabo de una forma holística. Es decir, se reconocen patrones por toda la cara. Si una parte se bloquea a la vista, se dificulta el reconocimiento.
Es cierto que todos hemos escuchado algna vez que el cerebro tiende a relenar los huecos. Por ejemplo, puede que no te hayas dado cuenta de que en la frase anterior faltan dos letras. Ocurre también cuando vemos una imagen que parece una cara, pero que no lo es. El cerbero encuentra el parecido y rellena la información visual, dándonos esa falsa sensación. Por este motivo puede que cuando veamos con antifaz a una persona a la que conocemos muy bien, como ocurre con muchos de los invitados de Los Bridgerton, sí que dispongamos de información visual para rellenar lo que falta. En cambio, cuando es la primera vez que vemos a esa persona, o una de las primeras, es mucho más complicado. Es lo que le ocurre a Benedict Bridgerton con Sophie.
Esto es algo que se ha visto en muchos estudios. Por ejemplo, en 2019 se publicó uno dirigido a decidir cuál es la mejor conformación de las ruedas de reconocimiento de criminales. A veces, a pesar de que en muchas ocasiones llevan pasamontañas o gafas de sol, se les exponen a los testigos con la cara totalmente descubierta. Sin embargo, en este estudio se vio que lo ideal es mostrar los sospechosos tal y como el cerebro codificó la información visual del testigo. Si iba con pasamontañas, todos los sospechosos deberían llevar uno en la rueda de reconocimiento.
Del antifaz de Los Bridgerton a las mascarillas quirúrgicas
A raíz de la pandemia de COVID-19, se publicaron muchos estudios dirigidos a discernir si los humanos somos buenos reconociendo caras cuando solo vemos una parte de ellas. En este caso, la información se centró en las mascarillas que, al contrario que el antifaz, cubren la parte inferior de la cara. La mayoría concluían lo que ya hemos visto: el reconocimiento facial es holístico y al cerebro le cuesta interpretar cuando solo ve fragmentos.
En la línea con este tipo de investigaciones, en 2023 se publicó otra investigación en la que se comparaba la eficacia de enmascaramiento de las mascarillas en comparación con las gafas de sol. Se vio que el reconocimiento facial se complica mucho más con las gafas de sol. Si queremos que alguien sea irreconocible, será mucho mejor taparle la parte superior de la cara. Es cierto que las gafas de sol tapan también las pupilas, cosa que no hace el antifaz. Pero, aun así, los rasgos faciales asociados a los ojos se enmascaran bastante bien con los antifaces, por lo que el reconocimiento sigue siendo complicado.

En definitiva, Benedict Bridgerton lo tiene complicado, porque la primera vez que ha visto a Sophie ha sido con un antifaz. Más allá de eso, esta temporada de la serie se centra mucho en las vivencias del servicio de las familias adineradas y se demuestra que, a veces, ellos ni siquiera necesitan un disfraz para pasar desapercibidos. Por desgracia, eran personas que en muchas ocasiones no existían a los ojos de sus señores. Esa también es una forma de enmascararse.

