OpenAI podría destruir la industria del anime con su IA. A unos días de que los mayores estudios de animación japonesa se manifestaran en contra de Sora 2, una nueva organización ha alzado la voz. La Asociación Japonesa de Radiodifusores Comerciales (JBA) advirtió sobre el daño que representa la IA para la cultura y producción de contenidos en Japón.
Según recoge el diario Asahi Shimbun, la JBA publicó un comunicado que expone a OpenAI y su nuevo modelo de IA. La asociación señaló que desde su lanzamiento a finales de septiembre, Sora 2 ha generado videos de anime con material protegido por derechos de autor. La organización acusa a OpenAI de usar el contenido original para entrenar su modelo sin pedir autorización a los autores, una acción que viola las leyes del país.
Si bien estas acusaciones son una constante en todas las demandas abiertas contra OpenAI y otras empresas de IA, la asociación va un paso más lejos. El comunicado advierte que el usar contenido protegido para entrenar a Sora 2 no solo deriva en daños de marca, difamación y otros actos ilícitos, sino que pone en riesgo la cultura y el ecosistema de creación de contenidos en Japón.
La JBA señaló que un sistema de exclusión voluntaria como el que usa Sora no es suficiente para evitar una posible sanción. En su carta, la asociación exigió a OpenAI y otras empresas no usar sus contenidos para entrenar los modelos de IA, prevenir la generación de imágenes y videos similares a obras protegidas y eliminar los ya existentes. Además, las empresas deberán responder con seriedad a las reclamaciones sobre infracciones de derechos de autor.

Sam Altman podría ir a la cárcel si OpenAI no elimina los videos de Sora 2
A estas alturas del juego, OpenAI y otras empresas de IA ya están acostumbradas a las demandas por infracción de derechos de autor. La empresa ha dicho que es prácticamente imposible entrenar sus modelos con contenido libre de copyright, puesto que el conjunto de datos se basa en contenido público de internet. Aunque existen mecanismos para sortear un juicio en Estados Unidos, las leyes japonesas son más estrictas.
La infracción de derechos de autor en Japón puede derivar en demandas de cese y desistimiento, sanciones penales por infracción intencional y, en algunos casos, multas o prisión a los directivos de la empresa si se demuestra negligencia o dolo.
Si OpenAI o Google no acatan las advertencias, las empresas afectadas no dudarán en iniciar un proceso legal que podría acarrear sanciones económicas y el bloqueo de Sora 2, Gemini y otros modelos en Japón. Las compañías de IA no pueden adherirse al uso justo (fair use), puesto que las leyes de ese país exigen permiso previo para usar obras protegidas.
Por otro lado, si se demuestra que un directivo ordenó, toleró o ignoró conscientemente el uso ilegal de obras protegidas, podría considerarse cómplice o responsable directo. Las penas pueden incluir hasta 10 años de prisión y una multa de 10 millones de yenes (55.000 euros) al individuo y 300 millones de yenes (1,65 millones de euros) a la empresa.
Si un tribunal japonés concluye que Sam Altman ordenó o permitió entrenar a Sora 2 con material de Studio Ghibli, Toei Animation o cualquier estudio japonés sin permiso, y que ignoró las advertencias formales, podría ser procesado penalmente en Japón. Eso sí, la parte acusadora tendría que demostrar intención o negligencia grave para que esto ocurra.

