Un nuevo estudio internacional, dirigido por científicos del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, muestra que los mamíferos que se reproducen menos viven más años. Sentimos no haberte dado este dato a tiempo de esgrimirlo en las cenas navideñas cuando tu tía abuela te preguntó para cuándo lo de tener hijos. Sin embargo, la realidad es que, si bien lo que han descubierto puede aplicarse en cierto punto también a los humanos, quizás no lo haga con la misma contundencia que en otros mamíferos.
El estudio se llevó a cabo principalmente con varias especies de roedores, marsupiales y primates. Punto importante este último para comparar en humanos. Todos ellos vivían en zoológicos, ya que es la mejor forma de controlar la capacidad de tener hijos de un animal. A veces, en estos lugares se esterilizan o se les administran anticonceptivos para que no se reproduzcan. ¿Estaba esto haciendo que vivieran más años?
Pues la realidad es que, al hacer las comparaciones, se vio que sí. De hecho, se observó tanto en machos como en hembras. Eso sí, con bastantes diferencias entre unos y otros.
¿Qué es lo que se vio en el estudio?
En general, se vio una mayor esperanza de vida en los mamíferos que se habían reproducido menos o directamente no se habían reproducido. Por ejemplo, las hembras de babuino de hamadryas vivían de media un 29 % más cuando estaban esterilizadas. Los machos, por su parte, un 19 % más.

La reproducción requiere un consumo energético muy elevado, que se desvía desde otras funciones necesarias para el buen funcionamiento del organismo. En el caso de los machos, puede ser simplemente una cuestión de hormonas y relaciones sexuales. Sin embargo, para las hembras es algo aún más duro, ya que tanto el embarazo como el parto y la lactancia recaen en ellas, con todo el consumo energético que eso supone. De hecho, esto se ve también con los métodos elegidos para que tanto machos como hembras no puedan tener hijos.
En el caso de los machos, se observó esa mayor esperanza de vida cuando estaban castrados, pero no cuando se habían hecho la vasectomía. Por eso se cree que, en su caso, el beneficio lo trae más la retirada de la testosterona que el simple hecho de no poder procrear.
En cambio, con las hembras se vio el aumento de esperanza de vida con todos los métodos anticonceptivos y de castración empleados. Para ellas, sí que era la pura reproducción la que estaba afectando a su supervivencia con el paso de los años.
Por otro lado, las causas de las muertes también son distintas. En el caso de los machos castrados, se dieron menos muertes violentas, por ejemplo por peleas con otros machos o acciones temerarias. En cambio, las hembras vivieron más por varios motivos, pero sobre todo porque contrajeron menos infecciones graves. Los autores del estudio creen que, posiblemente, la reproducción gasta energía que, de otro modo, iría dedicada al buen funcionamiento del sistema inmunitario.
Entonces, ¿es malo para los humanos tener hijos?
Los autores del estudio han hecho también una búsqueda sobre cómo podría afectar tener hijos a los humanos. Encontraron algunos datos interesantes, como que los eunucos coreanos de la dinastía Chosun vivían aproximadamente un 18 % más. Sin embargo, la mayoría de datos de este tipo son anecdóticos y se reducen a medida que avanzamos en el tiempo.

Posiblemente esto se deba a que, sí, los humanos, especialmente las mujeres, podemos sufrir consecuencias negativas de tener hijos; pero, por suerte, disponemos de avances médicos que compensan ese lastre que, en cierto punto, puede ser la reproducción.
Todo esto no quiere decir que tener hijos sea negativo siempre. Si lo fuera, habríamos desaparecido como especie. Y lo mismo para otros mamíferos. Lo que pasa es que, cuanto más se reproduce una hembra, más energía consume de otras funciones necesarias. La clave está en la mesura.
De todos modos, mira, si te vuelven a preguntar para cuándo piensas tener hijos y no está en tus planes o no te apetece hablar sobre ello, tú di que tu cuerpo tiene mucho en lo que gastar energía. En lo que tardan en pensar de qué hablas te da tiempo a cambiar de tema.
