Las naves espaciales ocupan un lugar esencial en la ciencia ficción. En especial, porque el género ha convertido al espacio y a la llamada exploración de la última frontera en uno de sus temas predilectos. Desde que Georges Méliès imaginara un cohete que se clavó en el ojo de una luna con rostro, el cine ha intentado explorar esa ambición. Hacerlo, además, de la manera más realista posible y cuidando que esa visión sobre el impacto de la tecnología sea el centro del argumento.
De hecho, es una tradición tan larga en el cine, que este mismo año Proyecto Salvación es una de las películas más esperadas y por una buena razón. La de volver la mirada al espacio profundo, no solo como objeto de investigación científica. También, como un recorrido a través de la eterna fascinación de nuestra civilización por lo que se oculta en las estrellas y en los confines del cosmos. Por lo que la cinta renueva el interés por la maravilla hacia el espacio y lo desconocido.
Para celebrar ese clásico elemento y en especial, como se concibe en el cine en las últimas décadas, te dejamos esta recopilación. Una que recoge las 7 naves espaciales más icónicas del cine en los últimos cincuenta años. Del vehículo de una pandilla de piratas espaciales complicada hasta una de las más icónicas de la historia del cine de ciencia ficción. Todo para los amantes, no solo del género (por descontado), sino para los que deseen explorar en el largo anhelo de la humanidad por recorrer territorio desconocido.
La Milano (Guardianes de la galaxia)

Cuando Guardianes de la galaxia se estrenó en 2014, el público se asombró por esta perspectiva desenfadada, simpática y burlona de la space opera. Pero además, más allá de las bromas incansables de Peter Quill (Chris Pratt), una de las cosas más sorprendentes del argumento fue La Milano. La nave de aspecto ligero, pero avanzada, con la que el pirata espacial y después su tripulación recorrían la galaxia.
Dentro de la mitología de Marvel, la nave tiene su propia historia. En el cómic de 1992 de Arnold Drake y el artista Gene Colan, se le describe como un vehículo de exploración clase M, rápida y versátil. También se aporta el dato de que fue bautizada en honor al amor de la infancia de Quill, Alyssa Milano. Destaca por su diseño con alas ajustables e interiores habitables para la tripulación. Detalles que James Gunn llevó intactos al cine en la adaptación.
Nave de escape de Kriptón (Superman de 1978)

Aunque en los cómics la nave que trajo a Superman desde Krypton tiene la apariencia genérica de un vehículo espacial de la ciencia ficción de 1940, en el cine es algo más. En especial, porque Richard Donner y su equipo de producción lograron reimaginar de origen la mitología del personaje. En específico, John Barry diseñó al planeta como una civilización cuya tecnología estaba basada en cristales y construcciones estilizadas.
De hecho, hay mucha inspiración de la música disco (con sus esferas brillantes y trozos de cristal) en la estética del planeta, al que vemos brevemente en el prólogo de la historia. Pero lo más interesante de esta bola cristalina o metálica es que se abre como una flor al aterrizar en Smallville. También contiene cristales de memoria que luego utiliza para crear su Fortaleza de la Soledad.
La nave nodriza (Encuentros cercanos del tercer tipo)

La obra fundacional de la ciencia ficción de Steven Spielberg tiene una de las naves más extraordinarias que se recuerden en el género de ciencia ficción. La película de 1977, que reimagina un encuentro extraterrestre que basa la comunicación en música, no solo es un espectáculo visual.
También, es un diseño osado que permitió al director de cinematografía Joe Alves ahondar en una idea interesante. La de una civilización que viaja con toda su cultura a cuestas. Por lo que es una estructura metálica de tamaño colosal con forma de ciudad flotante. Que además se caracteriza por un complejo diseño de plataformas circulares iluminadas con luces de neón. Inspirada en refinerías de petróleo, presenta un diseño intrincado, con luces giratorias de colores y detalles técnicos en su parte inferior.
El Halcón Milenario (saga Star Wars)

La más icónica de todas las naves de la franquicia imaginada por George Lucas es, además, la que marcó el rumbo de todas las que vendrían en la saga. Descrita por la mitología de la franquicia como un carguero ligero corelliano modelo YT-1300f, es una leyenda viva que marca cierto hito en la tecnología de las películas.
Además, es una de las naves más veloces y peligrosas de la galaxia gracias a las extensas modificaciones ilegales realizadas por sus dueños, Lando Calrissian y Han Solo. ¿El dato clásico? Recorrió el Corredor de Kessel en menos de 12 pársecs, un dato que se describe una y otra vez a lo largo de las diferentes trilogías.
USS Nostromo (saga Alien)

La saga Alien fue pionera en muchas cosas en el género de ciencia ficción. Pero la más interesante es la forma en que Ridley Scott imaginó un futuro en el que la tecnología es de uso común y, por tanto, reutilizable. Por lo que el USS Nostromo tiene un aspecto retrofuturista, destartalado y levemente sombrío.
En la franquicia, la nave es descrita como un remolcador espacial de carga pesada, modelo Lockmart CM-88B. Diseñada por Ron Cobb y Chris Foss con una estética industrial y claustrofóbica, refleja el concepto de camioneros en el espacio. Su estructura es una masa imponente de metal oscuro, tuberías expuestas y conductos de ventilación, destacando por su función principal: arrastrar una gigantesca refinería automatizada a través de las rutas comerciales interestelares.
Enterprise NCC-1701 (Star Trek: La película de 1979)

La llegada al cine de la clásica serie de ciencia ficción marcó un hito en la forma de concebir las naves espaciales. Y por supuesto, la asombrosa Enterprise NCC-1701. Descrita como una nave estelar de clase Constitución que personifica el optimismo y la exploración científica de la Federación Unida de Planetas, causó sensación.
Mucho más porque el diseño creado por Matt Jefferies rompe con la estética de los cohetes tradicionales al dividir su estructura en tres secciones conectadas: un platillo circular que alberga el puente de mando y las zonas residenciales, un casco secundario cilíndrico para la ingeniería y dos barquillas de propulsión warp montadas sobre soportes inclinados.
Discovery (2001: Odisea del espacio)

En 1968, Stanley Kubrick participó en el diseño de Discovery, la nave del clásico 2001: Odisea del espacio. Y como era hábito en el director, innovó en la manera de construir una experiencia visual inmersiva. Por lo que diseñó una maqueta extragrande para que las tomas se vieran perfectamente enfocadas.
El propio Kubrick se encargó de describir para la producción todo lo que hacía única a la Discovery One (XD-1), su nombre original. Lo que incluía que era una estilizada nave de exploración interplanetaria que destaca por su estructura ósea y segmentada. Todo diseñado bajo una rigurosa lógica científica para operar en el vacío. Otra de las obras del realizador para la posteridad.

