La verdadera historia del ‘Museo de lo Oculto’ de Ed y Lorraine Warren

La verdadera historia del ‘Museo de lo Oculto’ de Ed y Lorraine Warren

Expediente Warren: El último rito culmina la larga saga de Ed y Lorraine Warren — interpretados por Vera Farmiga y Patrick Wilson — en el cine. Mucho más, la cinta pretende dar un punto final a la larga travesía de los personajes, a través de una franquicia que no ha hecho más que crecer desde su estreno en 2013 de la mano de James Wan. Por lo que la película marca un hito, no solo en el cine de género, sino también, en el mundo del entretenimiento en general. 

Algo que reavivó la controversia alrededor de los Warren y, en especial, su manera de investigar lo sobrenatural. Como se recordará, la saga cinematográfica está basada en supuestos reales divulgados por el matrimonio, autoproclamados como demonólogos. A lo largo de cuarenta años, la pareja recorrió Norteamérica para indagar en sucesos como posesiones, casas embrujadas y apariciones. Un trayecto muy público que provocó numerosos señalamientos acerca de la poca rigurosidad y credibilidad de sus métodos. Pero además, los puso en el centro del ojo público. Eso, debido a las muy directas críticas sobre sus versiones exageradas y a menudo falsas, acerca de los eventos de los que aseguraban ser testigos. 

Con todo, los Warren lograron capitalizar el escándalo y el reconocimiento a su alrededor. De libros a giras promocionales, hasta producciones de películas y programas radicales. Lo cierto es que el matrimonio se convirtió en atípicas celebridades durante más de tres décadas. No obstante, el punto más alto de su extraña carrera pública, se encuentra en el interés que despertó el denominado Museo de lo Oculto. Fundado en 1952 en Monroe (Connecticut), se trata de una exposición permanente, que conserva los objetos más singulares descubiertos por los Warren durante su carrera. 

Una historia siniestra para un lugar poco convencional

También, de todos los restos de los supuestos eventos paranormales en los que participaron o fueron testigos. De modo que también guarda biblias, rosarios, fotografías que muestran procesos de exorcismos, reliquias de diferentes religiones y hasta joyas. Todos objetos que alguna vez fueron considerados peligrosos, malditos o terroríficos, ya fuera por los Warren o las personas que acudieron para obtener su ayuda. ¿Un detalle curioso? Aunque el museo estuvo abierto al público, se encuentra — todavía — en la que fuera la casa de los Warren. 

Por supuesto, la extraña colección de los Warren, reúne en un mismo lugar parte de los supuestos excéntricos descubrimientos de los investigadores. Algo que incluye desde la ya célebre muñeca Annabelle — una Raggedy Ann de trapo dentro de una caja de cristal — hasta un collar de perlas, al que se le atribuye una larga historia de desgracias. También guarda una supuesta copia sumeria del Libro de los Muertos egipcio, un rosario que fue utilizado para repeler al demonio y un anillo de diamantes que provoca la muerte a su propietario. 

El museo formaba parte de los recursos de la Sociedad de Nueva Inglaterra para la Investigación Psíquica, también fundada por los Warren en 1952. La intención de ambos proyectos, era recopilar las historias relacionadas con eventos sobrenaturales, con el fin de ejercer sus derechos de divulgación y publicación. Por lo que, además de una curiosidad de la cultura pop, tanto el museo como la organización, permitían a los investigadores cobrar por la explotación de las historias.

Como se recordará, los Warren no cobraban por sus servicios de investigación, pero sí, disfrutaban de las regalías de libros y películas derivadas de sus historias. A la vez, de ofrecer entrevistas, orientación y de apariciones en público, para relatar las diversas circunstancias en que se habían visto involucrados. 

Un abultado archivo

Lo anterior, provocó que el activo más valioso de la pareja no fuera su curiosa colección de objetos, sino sus archivos. Para el momento de la muerte de Lorraine Warren en 2019, los recaudos relacionados con eventos inexplicables, abarcaban casi 10 000 sucesos distintos. Lo que incluía entrevistas, grabaciones, apuntes, fotografías y hasta planos arquitectónicos relacionados con los caos.

A menudo, los Warren trabajaban en colaboración con profesionales como médicos, enfermeras, investigadores privados y policías. Una estrategia que le permitió tener una amplia colección de recursos que engrosaron las listas del museo a lo largo de cuatro décadas. 

Una serie de objetos terroríficos

Aunque la saga Expediente Warren muestra el Museo de lo Oculto de los Warren como un lugar siniestro e inquietante, en realidad era mucho más inofensivo. Y, de hecho, estuvo abierto al público hasta la muerte de Lorraine Warren en 2019. El recorrido, que podía organizarse en grupo o en visitas individuales — estas últimas reservadas a periodistas — incluía, una explicación detallada de la colección. La entrada tenía un costo de $ 75 dólares, que, según los Warren, estaban destinados únicamente a la conservación de los objetos de la muestra. 

Claro está, la muñeca Annabelle era el centro del espectáculo. Durante años, se le conservó dentro de una caja de cristal, a la que los Warren añadieron un cartel que indicaba que debía mantenerse cerrada. Eso, debido a que, según los investigadores, durante la década de 1970, el juguete había sido centro de actividad paranormal e incluso peligrosa. La imagen fue la referencia para James Wan al momento de llevar la historia del siniestro objeto al cine. 

Un asesinato sin explicación

Otro artefacto curioso en la colección de los Warren, era un dinosaurio de juguete que había pertenecido a David Glatzel. En 1980 y cuando David tenía apenas 11 años, el niño insistió en que una entidad invisible, le arrojaba el juguete al rostro. Posteriormente, el pequeño comenzó a sufrir alucinaciones, cuadros depresivos y terrores nocturnos. Algo que provocó que su familia consultara a los Warren, que declararon que David estaba poseído por una entidad demoníaca. 

Más tarde, en medio de un exorcismo llevado a cabo por los investigadores, Arne Cheyenne Johnson, novio de la hermana de David, intentó ayudar. Solo para después, presentar síntomas inexplicables como ataques de ira y pesadillas. Meses después, Arne se convirtió en noticia luego de asesinar a su casero a puñaladas. Mucho más, cuando insistió en que se encontraba poseído por el mismo demonio que había molestado al pequeño David. El alegado provocó un escándalo legal y, aunque fue desestimado, se convirtió en parte de la polémica fama de los Warren. En 2021, el suceso se convertiría en el argumento Expediente Warren: Obligado por el demonio, la tercera película de la saga producida por James Wan. 

Otro objeto singular de la colección que se hizo famoso, fue una estatuilla de madera que, según los Warren, se encontró en los bosques de Sandy Hook en 1991. Se trataba de un cráneo humano, que además contenía una muñeca de trapo adornada con plumas y un diente. Según Lorraine Warren, se trató de un ídolo creado para aterrorizar y causar daño, por lo que debía ser conservado oculto y a puerta cerrada. 

Otros objetos de una colección disparatada

Durante la década de 1990 y principios del año 2000, la colección creció rápidamente, luego que Ed y Lorraine anunciaron que aceptarían donaciones. Por lo que llegó a sus registros un supuesto ataúd de un vampiro, la lápida de un niño utilizada como un altar en rituales profanos y diversos libros de hechizos. 

Además, una serie de fotografías psíquicas, cruces, abalorios étnicos e incluso, un piano que la pareja aseguró producía música sin que nadie lo tocara. A la profusión de dudosa artesanía, se sumó la siempre creciente adición de testimonios no verificables sobre apariciones y presencias demoníacas. 

Pero fue la muerte de Ed Warren en 2006, lo que provocó que la presión sobre Lorraine aumentara. En especial, porque se comenzó a solicitar todo tipo de investigaciones, incluso solo datación histórica de los objetos, con el fin de verificar su procedencia. Sin embargo, la investigadora se negó y paulatinamente, el Museo de lo Oculto comenzó a ser más reservado al momento de las visitas. Finalmente, para 2018 atravesó un hiatus en medio de disputas de zonificación. Por último, la muerte de Lorraine y la falta de datos sobre sucesión de la colección, provocaron que la institución cerrara sus puertas en 2019. 

‘El Museo de lo Oculto’ en la actualidad

Renowned paranormal investigator Lorraine Warren, 85, at her home in Monroe, Conn. Friday, Oct. 18, 2013.

Aunque el museo permanece cerrado, diversos objetos de la colección han formado parte de giras de promoción a lo largo de territorio estadounidense. La más reciente, el espectáculo que llevó a la muñeca Annabelle a diversas ciudades. Como no podía ser de otra forma, el espectáculo culminó con una tragedia. El investigador de lo paranormal, Dan Rivera y organizador del evento, murió en extrañas circunstancias mientras el juguete se encontraba en su habitación.

Finalmente, el comediante Matt Rife y el autoproclamado cazador de fantasmas Elton Castee anunciaron la compra de la casa de los Warren en 2025. Lo que incluye los más de 700 objetos del museo. Entre los planes futuros de los nuevos propietarios, se incluye un circuito de visitas, presentaciones en vivo de los objetos y por supuesto, una experiencia terrorífica. Todo un nuevo capítulo para uno de los lugares más singulares de la cultura pop. 


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