Si la carrera espacial en su día consistió en ver qué país era capaz de enviar antes humanos a la Luna, ahora está llegando a puntos aún más extravagantes. Y es que entre los nuevos planes de Donald Trump de supremacía espacial se encuentra el plan de instalar, como mínimo, un reactor nuclear en la Luna.
La NASA anunció la puesta en marcha del proyecto en 2024 y puso como fecha límite para culminarlo el 31 de diciembre de 2030. Varias empresas se pusieron manos a la obra para intentar desarrollar el dispositivos. Algunas aseguran que es totalmente viable. Sin embargo, muchos expertos en energía y en el espacio muestran bastantes reticencias al respecto.
De hecho, un proyecto similar anterior planeado entre Rusia y China concluyó que no es una idea viable. Habrá que ver cómo avanza, pero, desde luego, hay muchas lagunas en el plan.
¿Por qué quieren instalar un reactor nuclear en la Luna?
El mes que viene, la NASA planea llevar una nave tripulada a orbitar en torno a la Luna. Si todo va bien, el siguiente paso será de nuevo llevar astronautas a caminar sobre el satélite. De ahí, el futuro sería la instalación de una base lunar que permitiese estancias más largas de cara a la investigación en entorno selenita. Pero para eso es necesario obtener energía.
La primera opción sería la energía solar, pero hay un problema, ya que la Luna, siempre mostrándonos su misma cara, tiene 14 días de luz solar y 14 días de noche. Solo hay una zona muy reducida en la que la luz solar incide continuamente. Se llaman Picos de Luz Eterna y están cerca de los polos. Serían puntos idóneos para colocar esa base lunar, pero no deja de ser un área muy reducida y limitada.

Por eso, hay quien piensa que la solución estaría en colocar un reactor nuclear en la Luna. Incluso, después de instalar uno en la superficie, se podrían poner en órbita algunos más. De momento, el primer paso sería el reactor superficial, pero incluso eso supone retos que no será tan fácil alcanzar.
¿Por qué muchos expertos no lo consideran viable?
Hay varios motivos por los que la idea de colocar un reactor nuclear en la Luna no es muy viable. Para empezar, para que estos reactores sean seguros, es muy importante enfriarlos. Es un proceso en el que se gastan grandes cantidades de agua; un recurso que, de momento, no se puede obtener en la Luna.
Una de las empresas que ha estado probando prototipos ha creado uno con la refrigeración incorporada. Sin embargo, es demasiado pequeño y no podría abastecer de suficiente energía a las bases lunares. Se necesita un reactor más grande, aunque eso supone otro problema añadido. ¿Qué clase de nave espacial podría llevarlo a su destino?
Finalmente, los reactores nucleares requieren de pruebas de seguridad muy exhaustivas antes de ponerse en marcha. En menos de 5 años no hay tiempo suficiente para llevarlas a cabo con suficiente rigor. Por eso, muchos expertos temen que, incluso si se llegase a fabricar este dispositivo, no fuese lo suficientemente seguro.
La fisión nuclear es una fuente de energía limpia y muy eficaz, pero requiere normas de seguridad muy estrictas para que no haya que lamentar accidentes. Una explosión nuclear en la Luna, desde luego, podría ser bastante catastrófica. Por no hablar de las pérdidas económicas. A veces, eso último es lo que más le importa a los políticos. Quizás deberían pensar en eso antes de lanzarse a llevar la carrera espacial al siguiente nivel.

