La historia real tras ‘La edad dorada’, la serie revelación de HBO Max

La historia real tras ‘La edad dorada’, la serie revelación de HBO Max

La edad dorada demostró en su tercera temporada el enorme potencial de su historia. No solo logró convertirse en una de las producciones más populares de HBO, sino también, demostrar su calidad como drama de época. En especial, al lograr relatar un momento complicado en la historia estadounidense: el hito de finales del siglo XIX que sacudió los cimientos del país. Eso, al detallar el auge del sistema ferroviario, la llegada de la electricidad, pero sobre todo, el surgimiento de una nueva clase social. Sucesos que convirtieron a Nueva York en escenario de tensión cultural y política. Todos temas que la serie explora en profundidad.

Pero además de su espectacular apartado visual, guion ingenioso y personajes complejos, La edad dorada sorprende por su manera de utilizar situaciones reales para enriquecer su argumento. De hecho, buena parte de sus protagonistas, así como los sucesos que relata, están basados en eventos conocidos y documentados. Más interesante todavía, en escándalos sociales que tuvieron una huella indeleble en la literatura e incluso, el estilo de vida de la ciudad y después, el territorio estadounidense. 

Una decisión creativa del showrunner Julian Fellowes que brinda a la serie su especial personalidad y complejidad. Si eres fanático y te interesa saber el trasfondo histórico de la serie, te echamos una mano: te contamos la historia real detrás de La edad dorada de HBO. De las influyentes figuras en las que se basan sus personajes hasta los eventos que hicieron época. Todo para los amantes de uno de los programas más interesantes del panorama televisivo actual.

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El contexto histórico de ‘La edad dorada’

La edad dorada retrata a detalle un período histórico especialmente complicado y lleno de cambios, tanto culturales, como sociales y financieros. Los cuales, enmarcan el nacimiento de la economía norteamericana actual. La época abarca el período comprendido entre finales de la década de 1870 y finales de la de 1890, entre la llamada Reconstrucción (inmediatamente después de la Guerra Civil) y la Era Progresista.

Recibió su nombre cuando, en la década de 1920, diversos historiadores consideraron el período como de excelso brillo social y democrático. Algo que refleja la novela satírica de Mark Twain de 1873, La Edad Dorada: Una Historia de Hoy y que actualmente es considerada fundamental, para comprender la evolución del país en los críticos años.

Se trató de décadas especialmente importantes para comprender el mapa social de Norteamérica en adelante. Eso, debido al hecho que se le considera el nacimiento de la clase media del país y la burguesía, gracias al auge de la mano de obra calificada y bien remunerada. También, a la llegada de una oleada de inmigración de especial relevancia en el futuro de no solo la ciudad de Nueva York, sino del norte de EE. UU. en su totalidad.

La edad dorada explora no solo en lo que acontece en las diversas situaciones de carácter político y social, sino también, en la lucha de clases entre la élite de Nueva York y la nueva clase empresarial. Para eso, explora en personajes reconocidos y reales —algunos, con sus nombres reales— y otros, que son versiones para la ficción de las figuras más importantes de la época. Una combinación que le ha permitido desde indagar en los cambios que trajo la electricidad y la red ferroviaria, hasta la llegada de editores negros en un momento álgido en la primera lucha por los derechos civiles.

Personajes reales en ‘La edad dorada’

Uno de los puntos más interesantes de la serie, es lograr narrar el escenario anterior a través de un grupo de personajes históricos influyentes. También, poder mostrar gracias a ellos, la desigualdad y la tensión social que marcó un período complicado para la historia estadounidense. Un elemento más que notorio al analizar a sus protagonistas y personajes secundarios de especial relevancia:

Caroline Schermerhorn Astor

A la iziquierda: Donna Murphy como la señora Astor en ‘La edad dorada’. A la derecha, la verdadera figura histórica.

La relevante figura de la escena social de Nueva York interpretada por Donna Murphy en La edad dorada, tiene un peso fundamental en la historia. En particular, al convertirse en el centro de buena parte de las relaciones políticas, de poder económico y de reconocimiento de la ciudad. Pero el personaje no es fruto de la imaginación de Julian Fellowes. Caroline Schermerhorn fue una destacada socialité y anfitriona cultural a comienzos del siglo XX en Nueva York. Con tanto poder e influencia, como para llevar al éxito a familias enteras y sepultar en el ostracismo a otras tantas. 

Miembro de la rama estadounidense de una acaudalada familia holandesa — a las que usualmente se les denominaba Knickerbocker —  Caroline Schermerhorn brilló en la Nueva York de 1850. A los 17 años, contrajo matrimonio con William Backhouse Astor. Este último heredero de un consorcio inmobiliario. La pareja se convirtió pronto en el centro de la clase alta del país y también, de la floreciente escena cultural de Nueva York. Se le conoce por haber escrito, junto al árbitro de sociedad Ward McAllister, la lista de las 400 familias de la ciudad socialmente aceptables. Un hito complicado que la llevó a enfrentar la natural evolución de la clase media y, finalmente, la industrial en su selecto círculo. 

Alva Vanderbilt

A la derecha: Carrie Coon como Bertha Russell, a la izquierda Ava Venderbilt

La ambiciosa Bertha Russell interpretada por Carrie Coon, es el símbolo de la naciente clase burguesa norteamericana. También, de la lucha entre las familias más tradicionales contra la llegada de una oleada de potentados creados por esfuerzo propio. Pero más allá de su valor como parte del argumento, Bertha es la versión ficticia de Alva Vanderbilt, esposa del magnate ferroviario William Kissam Vanderbilt. Ambos se convirtieron en una pareja poderosa cuando el empresario encabezó la reforma que llevó el servicio de trenes a buena parte del país. 

Durante sus primeros años en Nueva York, la sociedad neoyorquina los ignoró. En especial, porque les consideraba ostentosos y vulgares. Mucho más, cuando Alva y William construyeron una mansión opulenta, nacida directamente de planos e innovaciones arquitectónicas. Por la época, se consideraba decoroso heredar las casas de familiares y padres, por lo que la actitud de los Vanderbilt se consideró una provocación. 

Pero a medida que su fortuna aumentaba — y que Alva gastó una buena suma de dinero en cenas, fiestas y bailes — terminaron por ser aceptados por la sociedad de la ciudad. Algo que quedó más que claro, cuando la señora Astor aceptó una invitación a la celebración del cumpleaños número 17 de la hija de los Vanderbilt. Un gesto que rompió la regla de las 400 familias y finalmente, abrió la puerta a una nueva era en Nueva York. 

Consuelo Vanderbilt

A la izquierda: Tessa Farmiga como Gladys Russell. A la derecha, Consuelo Vanderbilrt

La compleja vida de Gladys Russell (Taissa Farmiga) es una adaptación fiel de todo lo que rodeó a Consuelo, hija de William Kissam y Alva Vanderbilt. De la misma forma que en la serie, la joven heredera se convirtió en centro de una disputa entre el dinero y la clase social, en la que tuvo un destacado papel. En especial, al convertirse en la doncella casadera más deseada de la ciudad. 

Pero la situación se volvió trágica cuando Consuelo quiso casarse por amor. Sus padres no solo se lo prohibieron, sino que, además, le obligaron a contraer matrimonio con el noveno duque de Marlborough. Y aunque en la tercera temporada de La edad dorada, la vida de Gladys parece florecer junto a un esposo que se enamora de ella, la situación de Consuelo fue más cruel. 

Su esposo exigió una astronómica suma como dote — que, por supuesto, obtuvo — y la mayor parte de su vida, maltrató emocionalmente a Consuelo. Algo que provocó que, en una decisión asombrosa, ella optara por el divorcio, un hito jurídico para la época. ¿Un dato curioso? De la misma manera que Gladys en la serie, Consuelo llegó 20 minutos tarde y lloró detrás del velo. 

Ward McAllister

A la izquierda, Nathan Lane como Ward McAllister en ‘La edad dorada’. A la derecha, el personaje real.

El árbitro social interpretado por Nathan Lane, fue un personaje controvertido que enfrentó más de una situación complicada. Especialmente en su época más influyente, durante la década de 1890. Su labor era una curiosa mezcla entre antropólogo y un cronista de sociedad, eso al profundizar en los antecedentes de todas las grandes figuras de la ciudad de Nueva York. 

Algo que le permitió obtener un poder peculiar e incómodo: el de señalar y decidir quién podía brillar — y quién no — en el escenario social de la ciudad. Un lugar privilegiado que le permitió ser una influencia definitiva para que Caroline Schermerhorn Astor aceptara finalmente a los Vanderbilt. Claro, a cambio de una considerable suma de dinero. 

Arabella Huntington

Jeanne Tripplehorn como Sylvia Chamberlain en ‘La edad dorada’

Sylvia Chamberlain (Jeanne Tripplehorn), la adinerada viuda con un pasado tumultuoso, tiene varias similitudes con Arabella Huntington, una figura controversial a finales de 1890. Al igual que el personaje de Laedad dorada, Huntington fue la segunda esposa de un industrial estadounidense extremadamente rico, Collis Huntington. Pero, no fue un romance sencillo: el matrimonio se llevó a cabo apenas nueve meses después de la muerte trágica de la primera esposa del novio. Un giro de los acontecimientos que provocó la expulsión de los círculos más tradicionales de la ciudad.

Con todo, Arabella Huntington se convirtió en una importante mecenas de las artes. Tanto como para acumular una colección de pinturas y esculturas, reconocida como una de las mejores del país. A su muerte, las obras fueron donadas al Museo Metropolitano de Arte, como su último gesto por la conservación del mundo artístico. 

T. Thomas Fortune

A la izquierda, Sullivan Jones como T.Thomas Fortune en ‘La edad dorada’. A la derecha, el personaje real.

El editor de Peggy (Denée Benton) T. Thomas Fortune (interpretado por Sullivan Jones), también está basado enteramente en un personaje real. El periodista, editor y líder radical de los derechos civiles es además una de las figuras históricas más interesantes en el argumento. Nacido esclavo en Florida, Timothy Thomas Fortune logró la libertad gracias a la Proclamación de Emancipación de 1863. Luego de una adolescencia de sinsabores y abusos físicos, logró una beca que le permitió estudiar derecho y periodismo en la Universidad Howard en la década de 1870.

Durante su carrera trabajó en los principales periódicos afroamericanos de Estados Unidos, como The People’s Advocate y The New York Age. Algo que le consolidó como una de las voces afroamericanas más influyentes de los siglos XIX y XX.

Charles Spencer-Churchill

A la izquierda, Ben Lampb como el Duque de Buckingham. A la drecha, Charles Spencer-Churchill.

Para la tercera temporada de La edad dorada, Bertha Russell se obsesionó — y logró — el matrimonio de su hija Gladys con el Duque de Buckingham (Ben Lamb). Un personaje que parece estar inspirado por Charles Spencer-Churchill, noveno Duque de Marlborough. Este último, luego de heredar su título en 1892 en una situación financiera difícil, intentó remediar su complicada situación con un matrimonio ventajoso. Una confluencia de situaciones que coincidió con la necesidad de Alva Vanderbilt de encontrar un esposo de alcurnia para su hijo.

Por lo que en noviembre de 1895, el duque de Marlborough se casó con Consuelo Vanderbilt en la ciudad de Nueva York. Se trató de un evento fastuoso que reunió a las 400 familias de la ciudad y también, a los más acaudalados del país. Un escenario que, incluso, pudo contar con la participación de los miembros más ricos y distinguidos de la sociedad de Nueva York, Washington, Filadelfia y Boston y otras ciudades. 

A pesar de eso, el matrimonio no tardó en romperse: a pesar de tener dos hijos, la pareja era notoriamente infeliz y hasta violenta. Por último, Consuelo consiguió el divorcio en 1921.

J.P. Morgan

A la izquierda, Bill Camp como J.P. Morgan en ‘La edad dorada’. A la derecha, el personaje real.

Interpretado por Bill Camp, el famoso financiero estadounidense que financió los ferrocarriles estadounidenses, es uno de los nuevos personajes de La edad dorada. En la vida real, el influyente empresario encabezó la fusión de Edison General Electric y Thomson-Houston Electric.

Un suceso empresarial que daría como resultado a la General Electric actual. También, su actuación fue clave para evitar que el país estuviera al borde del colapso económico durante los pánicos de 1895 y 1907. Un punto que seguramente se profundizará en la próxima temporada de la serie. 

John Singer Sargent

A la izquierda, Bobby Steggert como John Singer Sargent en ‘La edad dorada’. A la derecha, el personaje real.

En la tercera temporada, Bertha Russell decide encargar al artista de moda un retrato de su hija, Gladys. Que no es otro que John Singer Sargent (Bobby Steggert). Para celebrar la ocasión, Bertha organiza un evento que causó sensación y al que asiste toda la élite neoyorquina. Uno de los puntos más altos de temporada y que dejó claro, la voluntad de la señora Russell para que su familia fuera reconocida en la exclusiva sociedad. 


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