La cuarta temporada de ‘Los Bridgerton’ (★★★★☆) recupera lo mejor de la serie

La cuarta temporada de ‘Los Bridgerton’ (★★★★☆) recupera lo mejor de la serie

Los Bridgerton ha sido, a lo largo de todas sus temporadas, una reinvención del romance en clave de drama de época. Todo, con un fuerte acento en la provocación y usar el escenario de la regencia inglesa para experimentar en temas y puntos de vista. Un giro que llevó a las tres primeras entregas a terrenos de debate. De la exactitud histórica de su argumento, la identidad étnica de sus personajes y hasta el comentario social en su historia. Todos puntos que convirtieron a la adaptación de las novelas de Julia Quinn en un éxito rodeado de una particular polémica. 

Pero la temporada cuatro, que se estrena en dos partes (lo que marca un hito para la serie), parece más interesada en enfocarse de nuevo en su punto central. A saber: la manera en que el amor puede romper convenciones sociales y, de una u otra manera, salvar vidas. Se trata, claro, de una premisa que lleva el eje fundamental de Los Bridgerton a ser más cercano a La reina Charlotte: Una historia de Bridgerton, su celebrado spin-off, que a la temporada tres. Esta última, frecuentemente criticada por dividir su atención entre los dilemas de Penelope (Nicola Coughlan), los problemas que le acarreó su doble vida y el romance

Por lo que la nueva entrega de Los Bridgerton se enfoca en su romance central desde un punto de vista original. Mostrar cómo el amor se enlaza con la lucha por sobrevivir a una época complicada. Lo hace además, apostando al carisma de sus personajes y su química, antes que a dilemas complejos o dimes y diretes éticos. Eso, sin dejar su conocido trasfondo sobre los rumores, tensiones familiares, chistes y humor, que la volvió un clásico instantáneo de Netflix. Lo cierto es que la serie recupera su tono desenfadado y satírico. Pero a la vez, tiene un sentido muy claro acerca de su identidad. 

El amor en tiempos de ambición

Como se recordará, la temporada anterior, invirtió el orden de las adaptaciones de los libros de Julia Quinn en que se basa el argumento. Eso, en beneficio de la continuidad de la historia televisiva. Por lo que contó, el relato que corresponde a Romancing Mister Bridgerton, publicado en el año 2002, es cuarto en la cronología de la saga. Esta vez, el argumento da un salto para ahora sí, profundizar en la historia de An Offer from a Gentleman de 2001, que tiene como centro a Benedict (Luke Thompson).

Este último, uno de los personajes más curiosos de la franquicia Bridgerton. Además, el que hasta ahora se negó por completo a las delicias del amor romántico. De hecho, uno de los puntos centrales de la cuarta temporada es recordar con frecuencia que el segundo hijo de la familia y el artista bohemio es un espíritu libre. Por lo que hay breves menciones a Genevieve Delacroix (Kathryn Drysdale) y Tessa (Emily Barber). También, por supuesto, a los esposos Sir Henry Granville (Julian Ovenden) y Lucy Granville (Sandra Teles). No obstante, solo es una forma de establecer lo obvio: Benedict ama su libertad. 

Además, que no tiene el menor interés de formalizar ningún compromiso. A pesar de las preocupaciones de su madre. Por lo que hasta ahora ha pasado más tiempo experimentando que amando. Un punto de partida intrigante, porque lo cierto es que Benedict de inmediato demuestra que es tan apasionado y emotivo en el amor como cualquiera de sus hermanos. En el trayecto, el personaje pierde un poco su exuberancia y también su sentido transgresor (ya no es bisexual ni poliamoroso), pero gana en profundidad y complejidad. 

Un cuento de hadas en La Regencia para ‘Los Bridgerton’

Todo debido a que el caballero caerá rendido de amor por la misteriosa y apasionada Sophie Baek (Yerin Ha). Una heroína que directamente se inspira en La Cenicienta. De la misma manera que el personaje literario, el interés amoroso de Benedict no es alguien tan cercano a su mundo como miembro de la realeza o una joven aristócrata. En realidad, Sophie está luchando su propia batalla por sobrevivir al maltrato familiar y tratando de encontrar su lugar en el mundo. Algo que permite esta vez a Los Bridgerton analizar el tema de la diferencia de clases y el prejuicio.

Un punto de enorme interés que la producción aborda sin dejar a un lado su cualidad de fantasía romántica. Pero dando un paso adelante en la forma en que Julia Quinn aborda una relación amorosa entre dos personajes de clases distintas, la serie profundiza en los espacios en blanco entre ambos. Benedict viene de una familia y una clase social en que hasta ahora ha tenido toda la libertad y la riqueza para vivir su vida a su modo. 

Por el otro lado, Sophie, que debe soportar la violencia y las manipulaciones de su madrastra Araminta Gunningworth, Lady Penwood (Katie Leung). La viuda de Earl de Penwood, tiene su propio plan para lograr el éxito social y no incluye a su hija. Pero además, siente un desprecio enorme por la chica, por lo que la somete al escarnio y al control. Bridgerton no cae en el error de romantizar una situación semejante. En lugar de eso, lo muestra desde la óptica de que es el motor impulsor para que Sophie intente buscar el amor o, al menos, un escenario para escapar del sufrimiento. Lo que la llevará directamente a enamorarse del bondadoso, despreocupado y amable Benedict. 

Una escena para la historia del romance televisivo

De la misma manera que en el libro, el momento en que Benedict y Sophie se conocen es esencial para el desarrollo de la trama en adelante. Y el argumento de Los Bridgerton le brinda al suceso una especial relevancia. El baile de máscaras no solo capta la atmósfera de ensueño de la ficción literaria, sino que le agrega una convincente sensación de espacio atemporal. 

En otro de sus juegos de referencia, la producción convierte la ocasión en una especie de momento robado al tiempo. Con cierta semejanza a un baile de cuentos de hadas imaginado por Disney, la atmósfera barroca da paso a un tono más adulto. También, para profundizar en un evento que todos los involucrados recordarán en adelante. 

En particular, porque para Benedict es un hito que sacude todo lo que ha conocido hasta entonces y para Sophie un sueño cumplido. La puesta en escena —que retoma su adaptación pop de La regencia inglesa en todo su esplendor— combina la exageración con una estética delicada y elegante. Uno de los mejores escenarios de Los Bridgerton hasta el momento. 

Amor, interés y clase social en ‘Los Bridgerton’

La serie de Netflix siempre se ha distinguido por ser inclusiva, hasta el punto de subvertir el drama histórico entre personajes de diferentes identidades étnicas. Pero en esta ocasión, esa rebeldía se muestra al desarrollar de manera impecable la idea de que Sophie intenta encontrar su lugar en el mundo a través de su esfuerzo. Eso, a pesar de ser una criada y estar sometida a las reglas sociales de su complicada situación. Pero la guionista Jess Brownell (que se estrena en esta temporada) toma la inteligente decisión de no usar la precariedad social solo como contexto.

También, es una forma de entender la desesperación, miedo, angustia y al final, osadía de Sophie. De hecho, la heroína es el personaje mejor desarrollado de la entrega y a la que el argumento brinda los mejores momentos. Ya sea lidiando con la malvada Araminta Gunningworth o colándose en una fiesta en un esfuerzo por luchar contra su destino. Lo cierto es que el personaje brilla en matices, vigor y bondad. 

Por otro lado, Benedict encuentra su punto más complejo, cuando la trama le brinda la oportunidad de reflexionar sobre su posición social y el sentido del amor. Algo que durante los cuatro capítulos le permite madurar a lo largo de la temporada sin que el proceso parezca impostado o artificial. Uno de los grandes logros de esta temporada, es lograr que su pareja central, sea tan entrañable como cualquiera de las anteriores. Pero además, que sea un punto nuevo que refresque la serie en toda su premisa. Ya no se trata solo del amor, sino de toda la lucha que trae consigo enamorarse. 

Una historia que sorprenderá a los fanáticos

En el libro, el romance entre Benedict y Sophie se enfoca como una especie de salvavidas para ambos. Benedict encuentra el sentido de su vida mientras Sophie logra escapar del dolor y el duelo. Pero la serie de Netflix opta por ser más profunda y honesta, dando un giro más elaborado al romance. En específico, porque Benedict comienza a comprender que la naturaleza del amor es más que un requisito social y que lo que siente por Sophie le brinda incluso más libertad que todos sus devaneos anteriores

Con un capítulo final que dejará a los fanáticos boquiabiertos y a la espera de la segunda tanda de capítulos, la cuarta temporada de Los Bridgerton sorprende y conmueve. Pero en especial, demuestra que la serie atraviesa su momento más interesante y el que le llevará a un salto de mayor interés en adelante. Todas buenas noticias para su público incondicional. 


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