Mi salón está triste desde hace unas horas. En cambio, ha sido muy feliz durante el último mes. ¿El motivo? He estado probando la Samsung S95F de 65 pulgadas, una TV que se consolidó como una de las mejores de 2025 nada más salir al mercado hace unos meses. Con esta nueva serie Samsung puso toda la carne sobre el asador, con una tecnología QD-OLED para llevar la calidad de imagen al siguiente nivel, un nivel de brillo récord en el segmento y una conectividad perfecta para disfrutar al máximo.
¿El problema? Su precio en la versión de 65 pulgadas se fijó en los 3.399 euros, una cifra muy alejada de lo que la gran mayoría de usuarios puede o quiere pagar por una TV. La propuesta tecnológica y su calidad situaban este precio dentro de lo normal en el segmento actual, pero destinado solo a algunos salones.
He estado probándola durante varias semanas, disfrutando de su espectacular tecnología HDR, de unos puertos ideales para jugar en consolas de última generación y un tratamiento antireflejos tan avanzado que me empezaba a plantear como una opción viable recomendar esta Samsung S95F de 3.000 euros.
Mi sorpresa ha sido mayúscula al buscar el precio actual de esta TV. En estos momentos se puede comprar por 1.499 euros, una cifra que rebaja su PVP original en casi 2.000 euros y que la catapulta de lleno a mi TOP 1 de recomendaciones para vestir tu salón de cine.
De hecho, desde este momento todas esas opciones que tenía en mente sobre los 1.000 euros en marcas como Xiaomi o TCL se han esfumado y solo tengo un consejo en mente: ahorra un poco más y ve directo a por la Samsung S95F. Merece la pena.

Un panel de ensueño que no tiene sentido por 1.500 euros
Como digo, he estado varias semanas pensando que el panel que tenía delante rondaba los 3.000 euros, justificando una calidad impresionante y pensando hacia mí mismo que el precio era disuasorio para gran parte de los interesados en renovar su TV. Ahora bien, cuando me he percatado del coste real de la Samsung S95F todo ha carecido de sentido. La diferencia respecto al resto de opciones entre los 1.000 y 1.500 euros que he probado es abismal.
No tanto por cifras como la resolución o la tecnología del panel, que también, sino por otros detalles que marcan la diferencia y que en marcas como TCL, Xiaomi o gamas mucho más baratas de Samsung ni siquiera están presentes. Un buen ejemplo es la calidad y la forma de visualizar el contenido HDR. Sin duda, es la mejor gestión a la que me he enfrentado jamás en una TV.
Su calidad es excelente, el nivel de brillo en TODO el panel es de unos 400 nits mientras que es capaz de alcanzar los 2.200 nits en zonas concretas del panel para destacar ciertos aspectos de la escena o el juego que estés consumiendo. Todo esto, además, aderezado con una calibración del color sublime, una visualización de los negros apabullante y una gestión completamente automática que permite estar siempre ante el mejor modo de imagen posible en cada servicio, consola o canal que visualicemos.
Samsung, eso sí, sigue dejándose por el camino el Dolby Vision, optando por su HDR10+ que, con tal nivel de brillo y la gestión del mismo hace que te olvides de todo. No se echa nada en falta y cada vez que enciendes la Samsung S95F para cualquier cosa es posible presumir de haber elegido un panel impresionante. Todo aquel que ha pisado mi casa, sabiendo que tengo una TV diferente cada mes, se ha sorprendido de cómo se ve, haciendo alusión a frases como “Esta debe ser bien cara, eh”.
Ahora bien, si hay algo que me ha gustado de esta Samsung S95F es su panel antireflejos. De hecho, hoy mismo estaba viendo mi antigua TV mientras comía y el choque de realidad ha sido abrumador. Samsung ha implementado una textura mate en todo el panel que, literalmente, se come el sol y permite tener una visualización perfecta incluso en entornos muy luminosos. Ya no quiero una TV sin este panel mate.

Puedes enchufar lo que quieras a la Samsung S95F
Otros de los detalles que me ha impresionado está en su parte trasera. Bueno, no necesariamente: la Samsung S95F hace uso de One Connect, un módulo donde están todas las conexiones y el cerebro de la TV. Este se puede situar en la parte trasera o conectarlo con un fino cable y situarlo donde quieras. De esta manera, colgar la televisión o ponerla en un soporte VESA es más fácil que nunca: todas las conexiones no deben ir a la TV, sino al lugar donde coloques este módulo.
Es una de las grandes soluciones de Samsung, y otro de esos detalles que son imposibles encontrar en el rango de los 1.500 euros actualmente. Pero es que no solo es especial por su formato, también incluye una de las mejores conectividades de todo el mercado. Un buen ejemplo son los 4 puertos HDMI 2.1. Sí, cuatro. Y sí, todos 2.1 para que no tengas que preocuparte por dónde conectas cada aparato. Todo al máximo, como debe ser.

Estos puertos HDMI 2.1 no solo son muchos, sino que soportan contenido 4K hasta 165 Hz, VVR, Freesync Premium, HDCP 2.3 y una velocidad de hasta 40 Gbps. Lo mejor de lo mejor en todos los puertos, sin tener que echar un vistazo para cerciorarte de que el HDMI donde conectas la PlayStation es el adecuado. Todos lo son.
El One Connect de la Samsung S95F también incluye una toma eARC, ideal para conectar una barra de sonido o sistemas de audio más avanzados. De hecho, ya que hablo de este tema, probablemente sea otra de mis recomendaciones para esta TV: hazte con una buena barra de sonido.
El sistema de audio, aunque ofrece sobre el papel una buena dosis de W y calidad, lo cierto es que no está a la altura de lo que esperas. Puede que sea culpa de una calidad abrumadora en el panel y una disposición casi perfecta del resto de detalles, pero el sonido deja un poco que desear. No es malo, ojo, pero esperaba más de los 8 drivers que asoman en la parte trasera.
No todo es perfecto
Por supuesto, no existe la perfección, y hay un par de detalles que puliría si fuese el encargado de desarrollar esta Samsung S95F. El primero es TizenOS, rebautizado como One UI hace un tiempo. Este sistema operativo sigue sin convencerme: es algo lioso, los menús no están del todo claros y la interfaz ofrece demasiados elementos que no son necesarios en el día a día.
Además, Samsung sigue implementando publicidad y recomendaciones de ciertos contenidos que no tienes contratados, algo que para mí no debería ocurrir en una TV de gama alta. En ninguna, de hecho, pero menos en una que vendes en tu web oficial por 3.399 euros.

Dicho esto, el sistema no es un drama, simplemente necesita una curva de adaptación y acostumbrarte a una personalización más bien modesta de la interfaz. Además de cambiar ciertos aspectos que la mayoría tenemos interiorizados desde hace tiempo. El mejor ejemplo es que la Samsung S95F no tiene un botón en el mando para cambiar entre las diferentes entradas. Debes dar varios pasos para cambiar entre una y otra, algo que no he tenido que hacer en ninguna otra TV que no sea Samsung.
Y este es justo el segundo punto negativo de la Samsung S95F, el mando a distancia. Creo que es demasiado simple, y si bien el panel solar y la carga vía USB C me parece algo muy interesante, creo que este debería ir un paso más allá en una TV de este rango de precio (en PVP).
Como digo, no tiene un botón para cambiar entre entradas, los selectores de volumen y canales son palancas con un tanto algo extraño y, si bien tiene accesos directos a servicios como Netflix o YouTube, echo en falta alto más sofisticado sabiendo el resto de buenas decisiones que ha tomado Samsung con este modelo.
La Samsung S95F es una maravilla, y por 1.500-1.600 euros además es una ganga
Como he comentado al principio, veía complicado, pero posible, recomendar esta TV por unos 3.000 euros a todos aquellos que quisieran una experiencia sublime y una de los mejores productos del año. Ahora que se puede conseguir por unos 1.500 euros en tiendas como Worten o MediaMarkt me parece un auténtico chollo.
Merece mucho la pena ahorrar unos 300-400 euros más e ir a por este modelo, e incluso si te estabas planteando televisiones de unos 2.000 euros, puede que esta sea mejor opción ahora que ha rozado su mínimo histórico por el Black Friday.
La calidad de su panel es impresionante, el brillo es uno de los mejores de todo el mercado actual, casi no tiene competencia en conectividad y su diseño es digno de una televisión de 3.000 euros. Si debes gastarte 3.399 euros en ella me encargaría de justificar mucho mejor la compra, pero por 1.500 euros dejaba en estos momentos de mirar otras opciones para meter esta en el carrito sin pensarlo.

