Omoda acaba de dar un golpe sobre la mesa. Y no es una exageración. La marca del grupo Chery acaba de lanzar en España el Omoda 7 SHS con un sistema híbrido enchufable que promete hasta 1.200 km de autonomía, un amplio abanico tecnológico y lo más importante: una promoción de lanzamiento que le sitúa en una posición extraordinaria.
Su rival más directo es el BYD Seal U DM-i, que en 2025 se coronó como el PHEV (híbrido enchufable) más vendido en España. La razón es simple: una excelente combinación de tamaño, tecnología, precio y, cómo no, etiqueta cero. El Seal U DM-i, de hecho, se puede adquirir por poco más de 30.000 euros en las versiones más asequibles y acogiéndose a diferentes promociones y ayudas.
Omoda, como decía, busca mirar a los ojos a este vehículo. Si la fórmula le ha dado tan buenos resultados a BYD en el mercado español, ¿por qué no apuntar en esa misma dirección? Y ciertamente ha puesto sobre las carreteras un producto no solo capaz de equiparar la propuesta del gigante BYD, sino incluso de superarlo en muchos aspectos.

Un PHEV que combina respuesta homogénea, electrificación para el día a día y consumos bajos
Uno de los principales rasgos diferenciales del Omoda 7 SHS lo encontramos en su sistema híbrido. Y, más específicamente, en su motor de combustión. Todas las versiones de equipamiento incluyen el mismo bloque: un 1.5 de gasolina, turboalimentado y compuesto por cuatro cilindros que entrega 143 CV por sí mismo. El citado BYD Seal U DM-i con el que compite, en cambio, no puede decir lo mismo. Su versión más equipada sí monta un propulsor de prestaciones equivalentes, pero no sucede así en los demás niveles de equipamiento, que carecen de turbo y entregan una potencia inferior.
En circulación diaria, este matiz carece de valor, pues el vehículo circula principalmente en modo eléctrico. Sin embargo, al realizar viajes largos, en los que el motor de combustión tiene más peso (una vez agotada la batería), o al afrontar carreteras de montaña con una elevada inclinación, el extra de respuesta que aportan tanto el turbo como el motor de combustión en sí, se agradece.
En lo que respecta a la parte eléctrica, el Omoda 7 SHS lo basa todo en dos motores eléctricos –uno que actúa como generador y otro como propulsor– que elevan la potencia total del conjunto hasta los 279 CV. La batería tiene 18,4 kWh de capacidad y promete 92 km de autonomía en modo 100% eléctrico, 1.200 km en modo híbrido y una aceleración de 0-100 km/h en 8,4 segundos.

En lo que respecta a los 92 kms que promete de autonomía, he de decir que no son cifras irreales. En un recorrido de unos 40 kilómetros combinando autovía con carretera secundaria y pendientes tanto positivas como negativas, el vehículo gastó el equivalente a un 40% de la batería, aproximadamente. Si calculamos la proporción, la autonomía total equivalente debería ser de, efectivamente, unos 90-100 km. Una cifra que permite cubrir el grueso de los trayectos diarios sin gastar ni un ápice de gasolina, con el máximo confort de marcha y una gran respuesta. Si no tratamos con cuidado el acelerador y conducimos de una forma más ágil, calculamos que la autonomía resultante debería quedar en el rango de los 60-70 km. Igualmente, suficiente para cubrir muchos de los trayectos diarios.
El nuevo Omoda 7 SHS cubre en modo eléctrico la mayoría de trayectos diarios. En viajes, el sistema híbrido SHS reduce el consumo de manera notable
Para mantener en armonía todos los elementos, Omoda ha implementado su conocida transmisión automática que funciona con total suavidad y simplifica las transiciones entre los diferentes modos. En concreto, el Omoda 7 SHS puede funcionar en tres modos: 100% eléctrico, híbrido en serie e híbrido en paralelo.
La diferencia entre serie y paralelo reside, simplificando, en qué motor impulsa las ruedas. Cuando funciona en serie, el que mueve las ruedas es el eléctrico, mientras que el de combustión actúa como generador para recargar la batería. En paralelo, en cambio, ambos motores funcionan en simultáneo para maximizar la respuesta del motor. El coche permite alternar entre todos estos modos de forma automática en función de la velocidad, la orografía, los niveles de carga, etc. Eso sí: se puede forzar el modo 100% eléctrico mediante un botón.
Un rasgo interesante de este Omoda 7 SHS –al igual que en otros PHEV– es que el coche se “empeña” en no dejar la batería al 0% y preservar siempre un porcentaje mínimo. Cuando cae del 10-15%, aproximadamente, el motor de combustión interna se activa –aunque no sea necesario para la circulación– y recarga la batería. Esto tiene una razón: si la batería cae al 0%, toda la respuesta del coche recae sobre el motor de combustión. Y aunque este es lo suficientemente potente como para mover el vehículo en condiciones normales, se pierde capacidad de aceleración y agilidad. Al preservar siempre un pequeño porcentaje de batería, el motor eléctrico puede intervenir cuando sea necesario y mantener una respuesta homogénea del acelerador.

En lo que respecta a consumos, el Omoda 7 SHS promete 2,3L a los 100 según la homologación WLTP, que tiene en cuenta tanto la parte híbrida como la 100% eléctrica. No obstante, esa cifra de homologación, como en todos los PHEV, tiene sus asteriscos, pues el ciclo incluye un porcentaje en modo 100% eléctrico que desvirtúa el consumo real del motor de combustión. No tuvimos ocasión de hacer una prueba lo suficientemente extensa como para conocer el consumo en detalle del motor térmico, aunque estimamos que oscilará los 7L a los 100 una vez agotada la batería.
Confort, silencio y coherencia: las tres claves del interior y exterior del Omoda 7 SHS
Por fuera, el Omoda 7 SHS es un vehículo vistoso. Por sus líneas angulosas, por la estética de su calandra, por los faros traseros y, en menor medida, también por su tamaño. Uno de los colores, el verde wave, da además un puntito extra de diferenciación. No es para todos, pero resulta innegable lo llamativo que resulta. A mi, personalmente, me convence.
También convence el interior. No es minimalista, pero sí está mimado –sobre todo si se tiene en cuenta su precio–. Abunda el material blando, detalles de iluminación ambiental y una distribución coherente de los mandos, aunque el grueso de los mismos se accionan desde la pantalla táctil central.

Las pantallas, por cierto, tienen un tamaño e iluminación correctas. La que se ubica frente al conductor puede parecer pequeña en relación a otros vehículos de la marca, pero recordemos que un buen diseño no es solo estética o vistosidad; también es funcionalidad. Partiendo de esa base, me parece un acierto el tamaño que tiene, pues la totalidad de la misma es visible a través del volante –a diferencia de otros vehículos como el Omoda 5 SHS-H, en el que las esquinas del panel quedan ocultas dependiendo de la posición del volante–.
Una de las cosas que más destaca del Omoda 7 SHS son los múltiples detalles tecnológicos que incorpora. Por ejemplo: tiene una pantalla central que se desplaza hasta el asiento del copiloto con un gesto de cuatro dedos, cargador inalámbrico de 50W, sistema de sonido Sony (en el equipamiento más alto), asientos calefactados y ventilados, Heads-Up Display y un sistema de cancelación de ruido que funciona como el de los auriculares de alta gama –capta ruidos con micrófonos y emite frecuencias inversas para “anularlas”–. Esto último, sumado al sistema híbrido y otras soluciones mecánicas enfocadas en el aislamiento y la reducción de vibraciones, hacen que el coche sea bastante silencioso y cómodo para viajar.
La puesta a punto de las suspensiones y la dirección, asimismo, es bastante acertada, a diferencia de otros vehículos chinos. No tiene un corte deportivo, por lo que no podemos encontrar esa conducción ágil y directa, pero sí tenemos un combo que mantiene la carrocería con firmeza y permite afrontar todo tipo de carreteras sin titubeos.

En lo que respecta al maletero, tenemos una capacidad superior a los 500 litros, bastante espacioso. Esta cifra, eso sí, se obtiene midiendo hasta el techo, no hasta la bandeja, por lo que en este Omoda 7 SHS encontramos la misma situación que en muchos SUVs actuales: un maletero con mucha altura y anchura, pero con un fondo más limitado que en las clásicas berlinas de viaje de antaño.
En lo que respecta a la experiencia a bordo, solo tengo dos “peros”:
- Uno, es el clásico cansancio de los miles de sistemas de ayudas a la conducción (y las implementaciones que las marcas chinas hacen de ellos). Además de insistentes, la variedad de sonidos hace que sea difícil discernir qué te alerta el coche en cada momento, provocando más confusión y alerta que seguridad.
- El otro “pero” es el sistema de infoentretenimiento. No es malo y no funciona lento, algo que muchas marcas europeas no pueden decir. Pero sí queda por detrás del refinamiento que presentan los Tesla o las soluciones basadas en Android Automotive (como Volvo o Renault).

El precio es la guinda del pastel en el Omoda 7 SHS
En líneas generales, el Omoda 7 SHS es un buen coche. Cómodo, silencioso, versátil y con varias funciones tecnológicas útiles e interesantes. No obstante, lo que hace que pase de ser un “buen coche” a una “compra maestra” es el precio, como suele ser habitual en las nuevas marcas de origen chino. Sumando las diferentes ayudas (tanto las de la marca como las del Plan Auto+ 2030), es posible llegar a adquirir la versión más equipada por poco más de 30.000 euros. Una propuesta precio-valor sin duda extraordinaria. Por el camino, eso sí, tendrá que batallar con propuestas de su misma casa (como el JAECOO 7) y de rivales como BYD, que, recordemos, hizo del Seal U DM-i el PHEV más vendido de España en 2025.

