Una vez más, Apple ha lanzado un MacBook que parece sacado de otro planeta. Hablo, en concreto, del MacBook Pro con procesador M5 Pro, que debutó la pasada semana, llegará a las tiendas a finales de esta y desde hace unos días estamos probando en la oficina de Hipertextual.
Esta nueva generación apenas trae cambios respecto a la previa. El principal es la nueva familia de chips M5, que incrementa el rendimiento bruto de la máquina en un amplio abanico de situaciones. También tenemos más memoria de base (la versión básica cuenta con 1 TB y, además, es más rápida) y un nuevo chip de conectividad.
No obstante, el reducido número de cambios no impide mi fascinación con este MacBook Pro. Porque sí: seis años después de la transición a Apple Silicon y cinco años después del estreno del chasis actual, este ordenador sigue siendo una obra de ingeniería difícil de creer.
Cinco versiones de procesador
Como es habitual, Apple ofrece un amplio abanico de configuraciones de memoria unificada (RAM), SSD, pantalla, software, etc. No obstante, el eje sobre el que vertebran todas ellas es el chip, del que existen cinco versiones: una única variante del M5, dos versiones del M5 Pro y otras dos del M5 Max.
El salto del M5 estándar al M5 Pro supone una gran mejoría tanto en CPU como en GPU (además de en otros aspectos como el ancho de memoria). Sin embargo, no sucede lo mismo entre la versión más avanzada del M5 Pro y los M5 Max. En este caso, la CPU permanece intacta y solo mejora la GPU.
La recomendación, por lo tanto, es simple. MacBook Pro con M5 para quienes necesiten un equipo potente, M5 Pro para los que necesiten ir un paso más allá y M5 Max única y exclusivamente para los que requieran la mejor GPU posible.
| M5 | M5 Pro Versión de acceso |
M5 Pro Versión avanzada |
M5 Max Versión de acceso |
M5 Max Versión avanzada |
|
|---|---|---|---|---|---|
| Total núcleos de la CPU | 10 núcleos | 15 núcleos | 18 núcleos | 18 núcleos | 18 núcleos |
| De los cuales son supernúcleos (CPU) | 4 núcleos | 5 núcleos | 6 núcleos | 6 núcleos | 6 núcleos |
| De los cuales son núcleos de rendimiento (CPU) | – | 10 núcleos | 12 núcleos | 12 núcleos | 12 núcleos |
| De los cuales son núcleos de eficiencia (CPU) | 6 núcleos | – | – | – | – |
| Núcleos de GPU | 10 núcleos | 16 núcleos | 20 núcleos | 32 núcleos | 40 núcleos |
| Memoria unificada | 16, 24 o 32 GB | 24 o 48 GB | 24, 48 o 64 GB | 36 GB | 48, 64 o 128 GB |
| Aceleradores Neurales | Sí | Sí | Sí | Sí | Sí |
| Trazado de rayos por hardware | Sí | Sí | Sí | Sí | Sí |
| Ancho de banda de memoria | 153 GB/s | 307 GB/s | 307 GB/s | 460 GB/s | 614 GB/s |
| Núcleos de Neural Engine | 16 núcleos | 16 núcleos | 16 núcleos | 16 núcleos | 16 núcleos |
| Motor Multimedia | Aceleración de hardware para H.264, HEVC, ProRes y ProRes RAW. Motor de decodificación de vídeo. Motor de codificación y decodificación ProRes. Decodificación AV1. | Aceleración de hardware para H.264, HEVC, ProRes y ProRes RAW. Motor de decodificación de vídeo. Motor de codificación y decodificación ProRes. Decodificación AV1. | Aceleración de hardware para H.264, HEVC, ProRes y ProRes RAW. Motor de decodificación de vídeo. Motor de codificación y decodificación ProRes. Decodificación AV1. | Aceleración de hardware para H.264, HEVC, ProRes y ProRes RAW. Motor de decodificación de vídeo. Motor de codificación y decodificación ProRes. Decodificación AV1. | Aceleración de hardware para H.264, HEVC, ProRes y ProRes RAW. Motor de decodificación de vídeo. Motor de codificación y decodificación ProRes. Decodificación AV1. |
La unidad que hemos tenido ocasión de probar es el MacBook Pro de 14 pulgadas con procesador M5 Pro (CPU de 18 núcleos y GPU de 20), 64 GB de memoria unificada, 4 TB de almacenamiento y pantalla nanotexturizada. O dicho de otro modo: 4.929 euros de Mac.
No obstante, no hace falta irse a esta configuración para obtener un MacBook Pro interesante. La versión más barata (con un M5 Pro) cuesta 2.549 euros. Tiene un M5 Pro con algunos núcleos menos (15 en la CPU y 16 en la GPU), pantalla de 14 pulgadas sin vidrio nanotexturizado, 24 GB de memoria unificada (RAM) y 1 TB de almacenamiento.
Para los curiosos, la variante más costosa (sin incluir opcionales de software ni el cargador) cuesta 8.729 euros. Un monstruo con el mejor M5 Max, 8 TB de almacenamiento, 128 GB de memoria unificada (RAM) y pantalla de 16 pulgadas nanotexturizada.

El rendimiento del MacBook Pro con M5 Pro
El MacBook Pro con chip M5 Pro es, como era de esperar, una auténtica bestia. El salto no es inmenso respecto a la generación previa. Ni en GPU ni en CPU. No obstante, debemos considerar en todo momento que quien adquiere este equipo no procede de un MacBook Pro con M4 Pro. Como mínimo, vendrá de un M2 Pro (o incluso anterior). En esos casos, hablamos del más del doble de rendimiento. Literalmente.
Para cuantificar con precisión la evolución, una vez más, hemos recurrido a pruebas sintéticas. La más obvia es el single-core de Geekbench, donde los supernúcleos del M5 Pro se coronan como los más potentes del mercado. Ni Intel, ni AMD, ni Qualcomm tienen un core comercialmente disponible más potente que este.
Los datos son igualmente positivos en la prueba multicore. La CPU del M5 Pro se asienta en esta prueba como la más potente que ha hecho Apple en su historia. Ni el M4 Max ni el M3 Ultra (que, literalmente, son dos CPUs “fusionadas” en una) logran una puntuación superior. La evolución no es mayúscula, pero sí bienvenida.
En GPU, el M5 Pro supone un notable paso hacia delante respecto al M4 Pro. Tanto en las pruebas OpenCL como en las Metal (Geekbench). No obstante, sigue siendo necesario optar por la versión Max para encontrar la GPU más potente del catálogo de Apple. La combinación de la nueva arquitectura con los 40 núcleos gráficos arroja unos números sensacionales.
Todos estos números, en la práctica, se traducen en una máquina extraordinariamente solvente. Incluso en las tareas más exigentes, como proyectos complejos de Premiere Pro o el procesamiento de modelos de IA open source en local.

No obstante, al igual que en las generaciones anteriores, lo más fascinante no es la potencia bruta que entrega o la capacidad de ejecutar infinitas aplicaciones en simultáneo sin pestañear. Lo mejor de todo es que el MacBook Pro es capaz de hacerlo con una eficiencia envidiable. Su chasis es relativamente delgado, apenas activa los ventiladores, no sufre thermal throttling y su batería no se agota en dos horas. ¿Qué equipo de alto rendimiento con Windows puede prometer esto?
También es de elogiar que el MacBook Pro entrega exactamente el mismo rendimiento tanto en batería como conectado a la red eléctrica. Quien haya utilizado equipos Windows de alto rendimiento sabrá que muchos de ellos solo alcanzan su máxima potencia cuando están conectados a la corriente, por lo que la capacidad real de la máquina queda condicionada.
Esta combinación de atributos (potencia sin límites, silencio casi permanente, eficiencia energética, chasis delgado…) es lo que hace que el MacBook Pro con procesador M5 Pro me deje sin palabras. Y no es una exageración. No existe ningún otro equipo en la industria que ofrezca una experiencia tan completa en todos los sentidos.
El MacBook Pro, más allá del M5 Pro
Todos los elogios al silicio quedarían en segundo plano si el resto de componentes que conforman el MacBook Pro no estuvieran a la altura. Pero, evidentemente, no es el caso. Desde el chasis hasta la pantalla, todo es de primer nivel en este equipo.
La estructura principal es de aluminio de una sola pieza, como suele ser habitual en Apple, uniforme, con líneas simétricas y homogéneas y una atención al detalle extraordinaria. Asimismo, el grosor y peso del conjunto es bastante contenido –sin perder de vista que se trata de un PC de altas prestaciones y hay limitaciones físicas inevitables–. No es uno de esos equipos con Windows que te destrozan la espalda, vamos.

Tanto el teclado como el trackpad son también de primer nivel en cuanto a tacto, precisión y tamaño. Marca de la casa de Apple. Igual que tener un buen sonido, una buena webcam de 12 megapíxeles con Center Stage (que te mantiene siempre en el centro), un buen conjunto de micrófonos con filtrado de voz para llamadas nítidas y claras y, cómo no, una pantalla extraordinaria. El panel de 14 pulgadas con tecnología MiniLED es una auténtica gozada. El elevado número de dimming zones hace que el contraste sea prácticamente infinito, la calibración de color es realmente precisa y el alto nivel de brillo permite reproducir contenidos HDR en todo su esplendor. Si a eso le sumas una tasa de refresco de hasta 120 Hz y la opción de vidrio nanotexturizado para reducir los reflejos, el resultado es un panel sublime.
En lo que respecta a autonomía, Apple promete hasta 22 horas de uso ininterrumpido para el MacBook Pro, aunque la realidad varía mucho en función del uso. Si haces un uso poco intensivo (como reproducir vídeo), probablemente te aproximes a dicha cifra. Con un uso intermedio (navegación web, ofimática, Slack, videollamadas, etc.), el dato se sitúa aproximadamente en el rango de las 12 horas. Y si haces uso de aplicaciones creativas tipo Premiere Pro o entornos de desarrollo, la cifra probablemente hasta las 8 horas. Lejos de las 22 horas que promociona Apple, pero sin duda por delante de la competencia.

Para verificar la identidad, el MacBook Pro ofrece un lector de huellas Touch ID en la esquina superior derecha del teclado. Rápido, confiable y accesible. Eso sí: creo que va siendo hora de saltar a Face ID en el Mac. Si hasta el iPhone más barato cuenta con esta prestación, ¿por qué el MacBook Pro más caro no lo tiene todavía?
Y por último: conectividad. Apple ha incorporado un nuevo módem de desarrollo propio que habilita Wi-Fi 7 y Bluetooth 6.0, dos estándares que aún no tienen demasiada presencia en la sociedad, pero que poco a poco se abrirán paso en los próximos años. Asimismo, el equipo ofrece un MagSafe 3, tres Thunderbolt 5, un lector de tarjetas integrado, un conector de auriculares y un puerto HDMI.
¿Merece la pena el nuevo MacBook Pro con el chip M5 Pro?
El MacBook Pro con chip M5 Pro es el portátil más cercano a la perfección que he probado en mi vida. No existe ningún otro equipo en el mercado que combine una potencia tan elevada con esta eficiencia, esta pantalla, este chasis, este sonido, estos micrófonos, esta autonomía y esta conectividad.
Solo se me ocurre un escenario en el que desaconsejaría la compra de este equipo: que necesites, por alguna razón muy específica, trabajar con el sistema operativo Windows. Si ese factor no es limitante para ti, no pierdas más el tiempo: este es el mejor portátil de alto rendimiento que puedes comprar. Punto.
