He probado el MacBook Neo del que todo el mundo habla y no tengo dudas: es todo un golpe sobre la mesa

He probado el MacBook Neo del que todo el mundo habla y no tengo dudas: es todo un golpe sobre la mesa

Ha pasado una semana desde la presentación oficial, pero todavía me cuesta creer que Apple haya lanzado en 2026 un portátil de 699 euros. No porque no pudieran o no tuviera sentido. De hecho, es precisamente lo contrario. Llevan tanto tiempo pudiendo hacerlo y teniendo sentido desde el punto de vista de estructura de catálogo que, simplemente, daba por hecho que no estaban interesados en cubrir este segmento. Sin embargo, aquí me encuentro. Escribiendo estas líneas desde el flamante MacBook Neo en color citrus o cítrico.

Que este equipo exista en 2026 es una prueba más de lo beneficioso que ha sido para Apple el salto a los procesadores Apple Silicon. Desde hace varios años tienen la flexibilidad de hacer los equipos que quieren, de la forma que siempre han deseado, al precio que les interesa y sin restricciones de terceros (como ocurría en la era de Intel). Lo vimos con el MacBook Air, con el Mac mini, con el Mac Studio, con el MacBook Pro y, por primera vez, también con este MacBook Neo.

Y sí, sin los chips Apple Silicon, la marca podría haber creado un equipo de 699 euros como este, pero jamás habría logrado esta excelente relación calidad-precio. Habría necesitado un sistema de ventilación, un chip menos potente o elevar el precio. Imposible tenerlo todo.

Así que, en esencia, el MacBook Neo no es solo un nuevo portátil con una gran relación calidad-precio, también es la culminación de un camino que Apple lleva años recorriendo y que, tras permitirle satisfacer durante varios años a los clientes más exigentes, ahora también les permite llegar a todos esos usuarios que valoran la experiencia de Apple y necesitan un equipo sencillo con el que estudiar, hacer tareas cotidianas e incluso trabajar. Y no, no es una exageración. El MacBook Neo también sirve para trabajar. Os lo prometo.

Que no te engañe el chip del iPhone

Dejemos algo claro: desde hace varios años, los chips de iPhone apenas se diferencian de los de Mac. El desarrollo tecnológico que Apple realiza para crear una nueva serie M es el mismo que nutre a la serie A del iPhone. Sí, varían parámetros como la frecuencia de reloj, la memoria caché o el número de núcleos de cada tipo, entre otros. Pero los fundamentos tecnológicos de los que parten ambos –y no me refiero solo a la arquitectura ARM– son los mismos.

Por lo tanto, podríamos decir, en cierto modo, que el A19 Pro del iPhone 17 Pro no es más que la variante menos potente (y más eficiente) de la serie M5. Y, por consiguiente, podríamos hacer la misma asociación entre el A18 Pro del MacBook Neo y la familia M4 que hasta hace poco encontrábamos la mayoría de ordenadores de la compañía.

Dicho de otro modo: no te dejes engañar por el comentario de “lleva el chip de un iPhone”. Sí, desde el punto de vista de branding es cierto. Pero eso no significa que este chip esté capado o tenga una tecnología diferente a los SoCs del resto de Macs. Simplemente, es una variante menos potente y con más foco en el consumo energético. Punto.

MacBook Neo

¿Cómo rinde el MacBook Neo?

En pocas palabras: es un poco mejor que un MacBook Air con procesador M1. Y lo digo con conocimiento de causa, pues uso a diario dos MacBook Air con dicho chip. El MacBook Neo responde mejor ante demandas cortas de potencia, pues sus núcleos individuales son mejores, pero ofrece un rendimiento equiparable tanto en los tests de GPU como en las pruebas multinúcleo de CPU.

Alguno con cierto conocimiento técnico se preguntará: si la base tecnológica es la misma que la del M4, ¿por qué rinde como un M1? Simple: por la distribución de núcleos. La base sobre la que se construyen los núcleos del A18 Pro es la misma que la de los presentes en los chips M4; sin embargo, el número total de núcleos (y el porcentaje de los cuales es de alto rendimiento) hace que, pese a que la arquitectura individual sea mejor, el resultado en conjunto sea similar al de un M1. Precisamente por eso es mejor que el M1 en las pruebas mononúcleo, pero queda en tablas en las pruebas multinúcleo.

MacBook Neo

Dicho esto, dejemos los tecnicismos. Quien compre este Mac no le importan las puntuaciones en Geekbench, cuánto tiempo tarda en exportarse un vídeo usando Premiere Pro o cómo maneja modelos de IA en local. Y si ese es tu caso, entonces este ordenador no es para ti. El MacBook Neo es la máquina perfecta para quienes simplemente quieren un Mac que funcione, que se integre con su iPhone, que tenga buena autonomía, que sea atractivo y que le permita hacer las tareas cotidianas, estudiar o incluso trabajar. Para todo eso, es un equipo extraordinario.

Os pongo un ejemplo. Mi día a día se basa en Slack, Safari, Lightroom, Photoshop, Premiere Pro (con proyectos relativamente sencillos), aplicaciones de ofimática y herramientas de IA en la nube. Es decir, no uso el ordenador solo para ver Netflix, pero tampoco me paso el día creando entornos 3D en Maya. Y sí, para ese tipo de uso, el MacBook Neo es una máquina más que solvente. 

De todas las aplicaciones mencionadas, las dos más exigentes son sin duda Premiere Pro y Lightroom. Y ambas las ejecuta con soltura. Evidentemente, el tiempo de exportación de Premiere Pro no es tan rápido como en el MacBook Pro con chip M5 Pro que probé estos días. También tarda unos segundos más en aplicar máscaras de desenfoque en Lightroom. Pero, ¿a quién le importa? Es un Mac de 699 euros. Quien compra este equipo no espera que esas tareas exigentes se completen en un pestañeo; espera, simplemente, poder hacerlas en un tiempo prudencial y sin que el ordenador fallezca en el proceso. Y eso es exactamente lo que ocurre. Ni los 8 GB de RAM ni el “procesador de iPhone” lo impiden.

Brillando en lo fundamental, eliminando lo prescindible

Esta misma filosofía se puede identificar en muchos otros aspectos del MacBook Neo. El equipo, en esencia, brilla como ningún otro en lo fundamental. Y, para rebajar el precio, prescinde de detalles que, para el público objetivo de este ordenador, son casi irrelevantes. Por ejemplo:

  • Su teclado no tiene retroiluminación y su trackpad no tiene Force Touch. Tecnologías que sí encontramos habitualmente en los portátiles de Apple. Sin embargo, el tacto de las teclas, la precisión del trackpad y el tamaño del mismo es infinitamente mejor que en cualquiera de sus rivales con Windows. ¿Qué importa que el trackpad se hunda mecánicamente en lugar de emular dicha sensación mediante un motor háptico si todo lo demás es de primer nivel?
  • Los puertos del MacBook Neo son USB 2 y USB 3. Es decir: quedan lejos de los Thunderbolt 5 que encontramos en las máquinas más vanguardistas. Pero, ¿le importa eso al cliente potencial de este equipo? Nuevamente, no. Para un uso normal, USB 2 y, sobre todo, USB 3 es más que suficiente.
  • La pantalla del MacBook Neo tiene 13 pulgadas, resolución retina y 500 nits de brillo. Se deja en el tintero el espacio de color DCI-P3 y la tecnología True Tone. ¿Hasta qué punto importan estas dos tecnologías para una persona normal si el brillo es muy bueno, la calibración de color fantástica y la resolución extraordinaria?
MacBook Neo
  • El conjunto de cámara, altavoces y micrófonos no alcanza el mismo nivel que en los MacBook Air y MacBook Pro. Tenemos un sensor 1080p sin Center Stage, dos altavoces estándar y un set de dos micrófonos con beamforming. No son los más vanguardistas, pero, nuevamente, sí se comportan mucho mejor que los equivalentes de la competencia. Sobre todo los altavoces. Por cierto: me gusta que Apple los haya situado en los laterales del chasis. Esto permite usar el MacBook Neo con la tapa cerrada junto a una pantalla externa y que el sonido siga saliendo al exterior, a diferencia de otros equipos de Apple, en los que la pantalla obstruye las salidas de audio (situadas alrededor del teclado). Buen detalle.
  • La batería que Apple promete es de hasta 16 horas. Este dato se obtiene mediante la reproducción de vídeo únicamente, por lo que, evidentemente, la experiencia real es inferior. No obstante, sí obtienes entre 8 y 10 horas de uso combinando ofimática, Safari, aplicaciones de mensajería y similares. Para recargar el portátil, por cierto, puedes usar cualquier cargador de Apple de 20 vatios, pues su demanda energética es ínfima.

Como decía líneas más arriba, Apple ha creado un MacBook que brilla en lo fundamental y elimina todo aquello que es prescindible o irrelevante para el cliente potencial. Y el resultado es un equipo extraordinario, que entrega una experiencia fantástica en relación a su precio y, sobre todo, que supera con creces a prácticamente todos los PCs con Windows de su rango.

MacBook Neo

Dicho esto, sí me gustaría abordar un par de “recortes” que, si bien no desmerecen la máquina en absoluto, sí creo que deberían haber estado presentes para redondear la fórmula.

  • El primero es el sensor de iluminación. Es decir: tienes que ajustar el brillo de la pantalla de manera manual, en lugar de cambiar automáticamente en base al entorno. Se trata de un componente extremadamente económico que no solo mejora la experiencia de uso, también ayuda a prolongar la autonomía al reducir el exceso de luz.
  • El segundo es el sensor Touch ID. ¿Por qué solo está disponible en el MacBook Neo de 512 GB? Se trata de un componente más que amortizado, con un coste ínfimo y que permite diferenciarte de la competencia –no todos los PCs Windows de ese precio incluyen biometría– e incrementar la seguridad del equipo. No desmerece la máquina en absoluto, pero sí es una de esas decisiones que a veces toma Apple y son totalmente innecesarias.
MacBook Neo

Un diseño sin igual en su segmento de precio

Para rematar esta excelente fórmula de hardware, Apple ha dotado al MacBook Neo de un diseño que, simplemente, no tiene rival. El grueso de equipos de este precio tienen chasis de plástico con una estética cuestionable. Aquí, en cambio, tienes un portátil que se siente tan premium como los mejores de Apple: estructura de aluminio de una sola pieza, agradable al tacto, con unas dimensiones y peso acertadísimas y una atención al detalle inédita en este rango de precio.

Eso, sumado al abanico de colores, hace que la combinación sea sin duda ganadora. Tanto el rosa como el cítrico son bastante llamativos, aunque, si me piden recomendación personal, optaría antes por las versiones en azul o plata. Y sí, estoy siendo totalmente subjetivo. Recuerda que el periodo de renovación de un Mac no es el mismo que el de un iPhone. ¿Vas a querer tener un MacBook rosa o cítrico en cinco años? Si tienes claro que sí, adelante. Yo prefiero ser más sobrio, si bien reconozco lo cool que se ven ambas versiones.

MacBook Neo

¿Merece la pena el MacBook Neo?


























Puntuación: 5 de 5.

Con el MacBook Neo me ha sucede exactamente lo mismo que con el MacBook Pro con chip M5 Pro. Es imposible no recomendarlo. Ningún equipo de este rango de precios ofrece tal combinación de estética, conveniencia, rendimiento y básicos de calidad. Sí, puedes encontrar equipos con chips más potentes, pero probablemente tengan una pantalla terrible, un trackpad del siglo pasado o una autonomía insuficiente para una jornada de trabajo estándar.

El valor del MacBook Neo, como en casi todo lo que hace Apple, reside en el conjunto. Y si además lo aderezas con la excelente integración con el ecosistema de la marca, un precio llamativo y una estética cool, el resultado es un auténtico superventas.


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