Unos minutos después de que finalizase el Unpacked 2026, en mis manos ya estaba el nuevo Galaxy S26 Ultra, la nueva apuesta de Samsung para el segmento premium que pretende competir contra gigantes como el iPhone 17 Pro Max, Oppo Find X9 Pro, Xiaomi 17 Ultra o el nuevo vivo X300 Ultra. La estrategia no es muy diferente de la que ha seguido Apple durante años (y que justo cambia con la última generación): mantener un perfil bajo cuando se habla de actualizaciones, confiar en los elementos de calidad que ya incluía y pulir aquello que los usuarios han ido reportando tras utilizar el Galaxy S25 Ultra.
Y es que sí, como se esperaba, el Galaxy S26 Ultra llega con cambios más bien menores, una estética similar al modelo anterior y varios componentes importantes como la cámara o la pantalla que apenas tienen novedades. Es lo que solemos llamar una renovación continuista, aunque Samsung no ha querido perder la oportunidad de llamar la atención con un par de cosas que no solo son impresionantes, también son únicas.
Ahora bien, ¿merece la pena pagar los 1.449 euros que cuesta este Galaxy S26 Ultra? ¿Las novedades que incluye justifican el cambio si vienes de la generación anterior? ¿Su cámara sigue siendo una de las mejores? Todo esto (y más) es lo que he tratado de aglutinar en las siguientes líneas mientras le saco jugo al Galaxy S26 Ultra.

Igual y muy diferente al mismo tiempo
Más allá de los nuevos colores, no se puede decir que Samsung haya hecho un móvil muy diferente al Galaxy S25 Ultra. Ahora bien, cuando lo miras con detenimiento y lo utilizas durante unos cuantos días los cambios salen a relucir. Tanto para bien como para mal, todo sea dicho.
Voy a empezar por lo bueno. El Galaxy S26 Ultra es más fino que el S25 Ultra. No es algo demasiado perceptible si no enfrentas ambos modelos, no obstante, siempre es de agradecer que estas cifras se reduzcan. También es más ligero, de hecho: unos 4 gramos menos pesado.
Ahora bien, no son estos dos detalles los que marcan la diferencia. Si el Galaxy S26 Ultra se siente mejor en la mano no es por 4 gramos de peso o 0,3 mm de grosor: la clave está en sus nuevas esquinas más redondeadas. El dispositivo es más cómodo, la pantalla ya no tiene ángulos tan marcados y las aristas de los bordes también son mucho más redondeadas.
Los cambios, sin ser radicalmente distintivos a simple vista, sí ofrecen una mejora sustancial al utilizar el móvil diariamente, y son pequeñas novedades que dejan claro que Samsung escucha a los usuarios: el diseño tan rectilíneo del S25 Ultra suscitó muchas quejas.

Lamentablemente, hay un cambio que ofrece la experiencia opuesta a lo que acabo de relatar. El diseño de la cámara, si bien es la novedad estética más evidente y notable, no es tan funcional. No tiene nada que ver con el apartado fotográfico, sino más bien la ergonomía. El Galaxy S26 Ultra ahora tiene más joroba, por lo que dejarlo sobre una mesa hace que el dispositivo quede totalmente desequilibrado y que el balanceo sea exageradísimo.
Y, si bien no es algo por lo que dejaría de comprar un móvil, creo que Samsung tenía que haberlo tenido en cuenta al hacer el cambio. Estéticamente puede ser mejor, pero funcionalmente no. Dicho esto, y sabiendo que el 90% de los usuarios utilizarán el Galaxy S26 Ultra con funda, creo que para la mayoría no será algo tan reseñable.
El Galaxy S26 Ultra sigue teniendo una de las mejores pantallas del mercado, y ahora encima viene con sorpresa
Cuando tienes algo que roza la excelencia es muy complicado mejorarlo. El Galaxy S25 Ultra puso encima de la mesa uno de los paneles más impresionantes de la industria, y el Galaxy S26 Ultra simplemente ha aprovechado que sigue siendo una de las mejores pantallas para reutilizarla. Como ya he comentado, las esquinas ahora son más redondas, pero a nivel técnico, estamos ante lo mismo del año pasado.
Y, lejos de ser algo negativo, es una gran noticia. Vuelve el tratamiento antirreflejos que todo el mundo envidia, un panel Dynamic AMOLED LTPO con una resolución magnífica (1.440×3.120 píxeles), compatible con contenido HDR10+ y un brillo máximo de 2.600 nits que, si bien no es la cifra más alta del mercado, Samsung gestiona a las mil maravillas para que en ningún momento eches en falta más brillo.
Es una pantalla que se disfruta en cada aplicación, que permite exprimir el rendimiento editando fotografía de forma casi profesional y de la que difícilmente alguien se va a quejar. No importa del móvil que vengas: estoy seguro de que te va a sorprender para bien.
“Ya, pero es que la misma del año pasado”. Ojo, que una de las principales novedades del Galaxy S26 Ultra está en el panel. Técnicamente es casi igual, pero cuando toca hablar de funciones la cosa cambia. Samsung ha estrenado la Pantalla Privada, una función que imita a los típicos protectores de cristal que se vuelven negros cuando los miras desde un lado.
Es una tecnología que Samsung se ha sacado de la manga y que es verdaderamente espectacular. Funciona a las mil maravillas, se puede activar cuando tú quieras y es programable para que solo se muestre en cierta zona del panel o en algunas aplicaciones. Por ejemplo, puedes configurarla para que se active cuando abres la app del banco y que nadie pueda echar un vistazo a tus cuentas.
Además, cuenta con dos intensidades diferentes. La primera hace que las personas de los laterales vean la pantalla con poquísimo brillo y les cueste diferenciar el contenido. La segunda es una barrera de privacidad: sube la intensidad de la función y hace que todo se vea negro desde cualquier ángulo que no sea el natural.
¿Afecta esto a la visualización del panel? Lo cierto es que sí, sobre todo en el modo de alta intensidad. Ahora bien, no es algo para llevar activado todo el tiempo, solo para ciertas situaciones en el transporte público, cuando vas en un avión o estás en la mesa con alguien cotilla a tu lado. Y, además, probablemente te dé igual ver un poco peor (nada dramático) la app del banco o ese servicio de citas online con tal de que nadie de alrededor se entere de nada.
La pantalla privada del Galaxy S26 Ultra es una maravilla que nadie sabía que podía existir, y que Samsung se ha encargado de traer para que todo el mundo se olvide de los protectores de pantalla polarizados. Yo ahora solo quiero una cosa: que todas las marcas lo copien.

Una buena cámara que, poco a poco, se va quedando atrás
¿Sigue teniendo Samsung una de las mejores cámaras del mercado? Sí, pero poco a poco va perdiendo posiciones en el escalafón. Al igual que ocurre con el diseño o la pantalla, Samsung solo ha actualizado un poco los números de su apartado fotográfico, y a pesar de que sigue teniendo una calidad impresionante, hay muchos que van a encontrar insuficientes estos cambios.
Las novedades se resumen en dos cifras: la apertura del sensor principal y el teleobjetivo x5 ahora son más amplias. Pasan de f/1.7 a f/1.4 y f/3.4 a f/2.9 respectivamente. ¿Qué quiere decir esto? Que ambos sensores ahora captan más luz e información, por lo que, sobre el papel, la fotografía nocturna debería mejorar y la diurna tener más detalles en las zonas de las sombras.
¿Se nota respecto al Galaxy S25 Ultra? Pues lo cierto es que no mucho. Tengo la suerte de tener en mis manos la generación pasada, por lo que he podido comprobar las diferencias al detalle, y lo cierto es que no hay muchos cambios en los resultados. De hecho, la sensación a la hora de sacar el móvil para hacer fotos es casi idéntica: no tengo la impresión de estar ante una nueva cámara con la que poder hacer cosas diferentes.
No es de extrañar, quitando de la ecuación el tema de la apertura, es exactamente la misma cámara que vimos el año pasado y el anterior. Con nuevos algoritmos y mejoras en el procesado, pero más de lo mismo al fin y al cabo.
Ahora bien, esto no quiere decir que no sea una buena cámara. De hecho, es buenísima en casi todos los apartados. El sensor principal de 200 MP tiene un detalle impresionante, la nitidez es un punto fuerte, la colorimetría es digna de mención y la calidad general va a sorprender a todo el que venga de la gama media o cualquier gama alta de hace años.




Además, si te gusta fotografiar retratos o sacarle provecho al zoom, el Galaxy S26 Ultra cuenta con dos teleobjetivos (x3 y x5) con los que sacar el detalle incluso a los objetos más alejados. No solo en las distancias focales ópticas: el zoom digital hace un trabajo excepcional y permite sacar tomas impresionantes.
El gran angular también se postula como uno de los mejores del mercado, y la tónica general de la cámara es la que llevo experimentando en los Ultra desde hace varias generaciones: pasos pequeños entre un modelo y su predecesor que están pensados para conquistar a quien venga de dispositivos más económicos o gamas alta de hace varios años, pero que no convencerán demasiado a quien actualmente tenga un S24 Ultra o S25 Ultra.
El Galaxy S26 Ultra tiene una buena calidad fotográfica, modos por doquier, distancias focales variadas, un buen color que no necesita tratamiento y suma algo de luminosidad en la fotografía nocturna para no quedarse atrás, lo que convierte al conjunto en un muy buen dispositivo para sacarle partido a las cámaras, pero cada vez más lejos de las mejores opciones del mercado.
Samsung se está olvidando de algo con los últimos Ultra, y es que marcas como vivo, Oppo y Xiaomi están ganando la batalla de la fotografía poniendo sobre la mesa sensores gigantescos y resultados sorprendentes, en muchos casos, con sensores que compran a la propia Samsung.
Una de cal y otra de arena con la batería y la carga rápida
Una de las cosas que más he agradecido de este nuevo Galaxy S26 Ultra es su carga rápida. Y es que, sin ser impresionante, mejora respecto al S25 Ultra. El dispositivo ahora carga con picos de 60 W que, si bien no son la panacea comparados con sus homólogos, sí hacen la experiencia menos mala. Ese extra de 15 W se nota e iguala un poco más esa diferencia que Samsung se empeñaba en mantener.
Ahora bien, donde no hay cambios es en la batería. Otro año más, Samsung ha optado por incluir su ya popular celda de 5.000 mAh. La sensación es un poco como con la carga rápida, pues, a pesar de estar lejos de la competencia, este año ha mejorado un poco. Esos 5.000 mAh rinden mejor que en el Galaxy S25 Ultra, y no solo un poco.
Lo cierto es que Samsung ha hecho un buen trabajo con la optimización, permitiendo exprimir más el dispositivo y haciendo que los 5.000 mAh no envidien —al menos no tanto— las cifras que están incluyendo móviles de la competencia. Por supuesto, no es lo ideal: era el momento para que el Galaxy S26 Ultra diese el salto a las baterías de silicio-carbono como ha hecho Xiaomi, vivo, Oppo o Motorola e incluir 6.500 o 7.000 mAh para dar un golpe fortísimo en la mesa.

Dicho esto, la batería del Galaxy S26 Ultra cumple. No destaca para bien, pero tampoco para mal, por lo que te permitirá pasar todo el día sin demasiados problemas. Puede que llegando un poco justo al final del día, pero sin dejarte tirado. Esta nueva autonomía sería motivo de alegría, pero el hecho de haber probado móviles de este rango de precio que ya incluyen 7.500 mAh como el Oppo Find X9 Pro no me permite halagar esta pequeña hazaña de Samsung.
¿Merece la pena el Galaxy S26 Ultra?
Todos los años me pasa lo mismo cuando me planteo esta pregunta respecto al Ultra de turno, y la respuesta es casi siempre la misma: es un gran móvil que te encantará si vienes de un dispositivo modesto, pero que te puede dejar indiferente si lo que tienes en la mano es un gama alta de hace 1-2 años o un iPhone relativamente moderno.
Su pantalla es espectacular, la cámara es una de las mejores del mercado, su diseño es exquisito y ofrece cosas que nadie más tiene, como el S-Pen o la Pantalla Privada, pero es prácticamente el mismo móvil que Samsung nos vendió el año pasado como Galaxy S25 Ultra. Y, si me apuras, tampoco hay mucha diferencia respecto al S24 Ultra.
Cada uno de sus apartados es buenísimo y está cerca de la excelencia cuando se compara con sus competidores, pero solo lo valorarás si tu dispositivo anterior es mucho peor. Al igual que suele ocurrir con el iPhone de turno: este año no merece la pena renovar el Ultra de Samsung si tienes un modelo anterior con uno o dos años de antigüedad.
Ahora bien, si estabas buscando un gama alta para años, con buena cámara, una pantalla única y calidad a raudales, este Galaxy S26 Ultra cuenta con detalles impresionantes como la nueva Pantalla Privada o el uso del S-Pen que lo diferencian de TODA la competencia y eclipsan la falta de novedades en muchos apartados.
Además, este año tendrás que pagar un poco menos por la versión base, que pasa de los 1.459 euros del Galaxy S25 Ultra a unos ligeramente menos dolorosos 1.449 euros. Y si lo compras por Bizum, Samsung te descuenta hasta 100 euros por la cara, por lo que no está nada mal si pretendes hacerte con él sí o sí.

