Amazon se enfrente a una nueva demanda, esta vez por su servicio de streaming de Prime Video. En esta ocasión, se acusa a la gigante americana de engañar a los clientes que compran películas en digital, pagando un extra por ellas. Algo que, si sale adelante y obliga a la compañía a rectificar, podría cambiar para siempre el panorama del streaming tal y como lo conocemos. Concretamente, la demanda señala a las licencias de uso de dichas películas.
Tal y como ha informado The Hollywood Reporter, el pasado viernes se presentó una demanda colectiva ante un tribunal federal de Washington contra Amazon por competencia desleal, publicidad engañosa y por violar las leyes de recursos legales del consumidor. Se alega que la empresa induce a los consumidores a creer que han comprado un contenido cuando pagan por una película en formato digital. Pero, en realidad, lo único que obtienen es una licencia para poder verlo que podría revocarse en cualquier momento.
Y es que, si el gigante tecnológico pierde los derechos de la película, esta desaparecerá por completo de la biblioteca del espectador. A su vez, si Amazon pierde los derechos de una versión concreta del filme (por ejemplo uno especial como el corte del director), también puede ser sustituida por un montaje diferente, como el estándar que llega a cines. En definitiva, la demanda a Amazon señala que la supuesta “compra” no es tal. Por el contrario, solo es una adquisición sujeta a cambios que pueden incluso hacer que el contenido se pierda sin posibilidad de recuperarlo.

La demanda acusa a Amazon de engañar en el proceso de compra. En su web y en la plataforma de streaming de Prime Video, la empresa da a los consumidores la opción de “comprar” una película. Sin embargo, en la letra pequeña se detalla: “Usted recibe una licencia para el vídeo y acepta nuestros términos”. Eso, según la demanda, no se ajusta con la definición de “comprar”, lo que deriva en el engaño. Así, se solicita una indemnización por daños y perjuicios sin especificar, incluyendo la devolución de los beneficios obtenidos y daños punitivos por conducta presuntamente maliciosa e intencionada.

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¿Cómo responderá Amazon a la demanda?
Por el momento, Amazon no ha ofrecido ninguna posición oficial acerca de la demanda, aunque existen precedentes. Ya en 2020, Amazon recibió otra demanda por competencia desleal y publicidad engañosa en relación con esta práctica. Por aquel entonces, la compañía sostuvo que el uso de la palabra «comprar» no es engañoso. Así, aseguraban que los consumidores entienden que sus compras están sujetas a licencias.
A su vez, citaron el diccionario Webster, que define el término como «derechos de uso o servicios de pago» y no como propiedad perpetua. Por último, se defendieron afirmando que avisan convenientemente a los usuarios de que pueden perder el acceso. Muy a su pesar, el tribunal rechazó la solicitud de Amazon de desestimar la demanda.

Todo juega en contra de Amazon
Ahora, además, recientes cambios en la ley hacen que todo se le ponga aún más complicado a Amazon con la demanda. Y es que, a principios de este año entró en vigor una ley de California en la que se prohíbe anunciar una transacción como «compra» a menos que ofrezca la propiedad ilimitada del producto.
Por otro lado, para casos como el que nos ocupa, según la ley, los vendedores deben obtener el reconocimiento de que el comprador es consciente de que en realidad está adquiriendo una licencia limitada que puede ser revocada. El abogado de los consumidores que quieren demandar a la empresa, Wright Noel, asegura que Amazon “no cumple con los estándares establecidos por la ley para una notificación clara y visible de que lo que están comprando es una licencia revocable para acceder al producto digital”. Y es que, según indica, “la advertencia está escondida en la parte inferior de la pantalla, en una fuente considerablemente más pequeña que el resto del texto de la pantalla”.