La investigación sobre Lucy Letby, el nuevo documental de Netflix, tiene un problema al cual enfrentarse de origen. El caso de la exenfermera neonatal inglesa, acusada de matar a siete recién nacidos e intentar además lastimar a 7 más, aterrorizó al país entre junio de 2015 y junio de 2016. Una noticia seguida de manera exhaustiva, detallada y obsesiva por todos los medios británicos y después mundiales. Por lo que la gran pregunta es obvia: ¿queda algo que decir de los espeluznantes crímenes?
El director Dominic Sivyer parece creer que sí, aunque, por curioso que parezca, la producción parece pasar por alto ese punto. Por lo que dedica parte de su interés y esfuerzo a narrar lo acontecido a espectadores con información mínima. O, más raro todavía, que indagan el caso por primera vez. Lo que implica repasar buena parte del espeluznante suceso: en junio de 2015, los bebés recién nacidos morían misteriosamente en el Hospital Countess of Chester. Todo, sin causa aparente y por situaciones que parecían escapar del control de los médicos y enfermeras.
El documental va directamente al grano y explora el primer caso conocido. Zoe (no es su nombre real) y su madre debieron ser admitidas en emergencias. Eso debido a un parto extremadamente difícil. Algo que provocó que la bebé necesitara cuidados intensivos. Además, puesta en una incubadora. Pero estaba respondiendo bien hasta que se agravó de manera súbita e inexplicable. Murió el 22 de junio. A partir de ahí, comenzó un lento goteo de sucesos semejantes, todo sin un motivo claro o médicamente comprobable.
A pesar de eso, los datos que forman parte del documental no son en absoluto inéditos. Más allá, el documental no introduce hallazgos sustanciales que inclinen la balanza hacia la culpabilidad o la inocencia de la exenfermera; más bien reorganiza materiales conocidos con una pátina de solemnidad audiovisual. Tampoco son desconocidos la larga lista de testigos, compañeros de trabajo y conocidos de la criminal que el guion.
Sin datos novedosos, pero con un punto de vista controversial

El elemento resulta complejo de abordar. Tanto la que fue una de las amigas más cercanas de Lucy Letby como la madre de una de las bebés fallecidas ya han contado sus versiones en múltiples plataformas. Aun así, La investigación sobre Lucy Letby oculta con cuidado su identidad. Lo hace además de un modo especialmente extraño. En una de las decisiones más polémicas del documental y la que lo convirtió en centro de discusión desde su estreno.
A saber: ocultar la identidad de algunos participantes mediante anonimización digital: avatares de IA pulidos hasta lo inhumano que caen de lleno en el valle inquietante. Una decisión, que lejos de enriquecer el relato, se convierte en un elemento distractor que choca con la gravedad del tema y que desató una larga discusión en redes sociales sobre el uso del recurso. Con todo, La investigación sobre Lucy Letby es lo suficientemente hábil para ser algo más que el escándalo a su alrededor.
El trabajo policial desde una nueva perspectiva en ‘La investigación sobre Lucy Letby’

No obstante, a pesar de estos inconvenientes, el nuevo true crime de Netflix sí logra explorar en un punto que en otras oportunidades se descuidó. Se trata del retrato del trabajo policial y de cómo se logró explorar en la figura de la principal sospechosa. Algo que incluye ordenar múltiples pistas en un terreno complicado. Mucho más, en medio de casos que, en su mayoría, pasaron desapercibidos en primer lugar antes de ser considerados centro de sospecha.
Lucy Letby era parte de un equipo numeroso y no era la única con acceso a las víctimas. Por lo que la investigación se centró en cómo demostrar que la acusada había sido la única con la capacidad y la habilidad para infligir daño a sus pequeños pacientes. Un punto al que la producción dedica buena parte de su esfuerzo. Algo que abarca mostrar, como el equipo detrás de la investigación debió seguir varias vías y posibles culpables, a pesar de sospechar de Letby desde el primer momento.
Pero en lugar de solo concentrarse en lo más obvio y morboso de lo ocurrido, La investigación sobre Lucy Letby muestra a la criminal desde su ángulo más tenebroso. Desde ofrecerse voluntariamente a declarar (y hacerlo, presentándose por su propio pie a la policía) hasta la forma en que fue detenida. Lucy Letby es detenida tres veces durante todo el proceso en su contra; sucesos que el documental cuenta con imágenes inéditas. En dos ocasiones está en pijama, recién salida de la cama. Aparece desorientada, exhausta, incapaz de procesar lo que ocurre. Una perspectiva que le brinda radical humanidad y que permite que la producción a su punto más complicado: ¿Es realmente culpable Lucy Letby?
Dos caras de un suceso tenebroso

Las entrevistas policiales refuerzan esa imagen trágica y, mucho más, la idea de que el caso es mucho más ambiguo que lo que la prensa sugirió. Uno de los elementos más complejos del documental es repasar el hecho de que, más allá de evidencia circunstancial, no hay una en concreto que demuestre sin lugar a dudas la culpabilidad de la enfermera. Cuando se le pregunta a la criminal por la famosa nota adhesiva donde escribió “soy malvada, hice todo esto”, Letby explica que fue un acto de colapso mental, no una confesión. Se sentía desbordada, cuestionada como profesional, aplastada por la sospecha constante.
Insiste, además, que algunos de quienes le acusaron la hicieron sentir culpable, como si estuvieran descargando en ella errores estructurales. Uno de ellos, el doctor John Gibbs, reconoce más tarde que quizá la unidad estaba mal gestionada y admite una duda mínima, microscópica: “¿Y si nos equivocamos?”. Aun así, insiste en que no hubo error judicial, aunque nadie la haya visto cometer los crímenes.
Para su conclusión, La investigación sobre Lucy Letby deja claro que lo peor es que todavía no hay una respuesta definitiva. El caso está ahora en manos de la Comisión de Revisión de Casos Penales, lo que deja al documental en una especie de limbo narrativo. No puede cerrar nada. La historia sigue abierta, aunque el metraje se agote. Y eso se siente como un elemento escalofriante que brinda a la producción su rara personalidad como relato que sigue un caso, todavía incompleto. El elemento más inquietante que deja a su paso este retorcido true crime.

