La actuación de Bad Bunny en el intermedio de la Super Bowl 2026 sigue dando que hablar. El artista ha conseguido llamar la atención del mundo entero con una reivindicativa celebración del orgullo americano (no solo estadounidense). Una producción de primera que invitó a bailar a medio planeta y que se convirtió en la más vista de la historia. Todo ello a pesar de que Donald Trump y sus partidarios la atacaran duramente.
El récord que ha logrado Bad Bunny en la Super Bowl 2026 supone el culmen del objetivo que la organización del partido buscaba cuando comenzó a planificar las actuaciones en el intermedio. Por el evento han pasado artistas de primer nivel durante décadas, desde los Rolling Stones hasta Lady Gaga, pasando por Madonna, Paul McCartney, Prince, U2, Bruce Springsteen, Beyoncé, Shakira, Rihanna o The Who, entre otros muchos.
Algunas más icónicas que otras, pero siempre llamativas, las actuaciones del medio tiempo de la Super Bowl son uno de los eventos musicales del año. Para el artista supone un estatus de leyenda viva de la industria y una visibilidad brutal. Pero en realidad esta tradición tiene una historia fundamental que merece la pena entender.
¿Cuál fue la primera actuación de la Super Bowl?
La de Bad Bunny se ha unido a la lista de las actuaciones más icónicas del intermedio de la Super Bowl. Todo arrancó en el año 1967, aunque por aquel entonces quienes actuaban en el show eran más bien bandas de marcha locales, estudiantiles o incluso militares. Los primeros fueron la Banda sinfónica de la Universidad de Arizona, la Banda de marcha de la Universidad Estatal de Grambling, el trompetista Al Hirt y las Anaheim High School Drill Team and Flag Girls.
Poco a poco, con el paso de los años, el espectáculo evolucionó y se incluyeron nuevos tipos de música, homenajes a la cultura de distintos rincones del mundo… Hasta Disney empezó a patrocinar estas actuaciones para promocionar sus parques temáticos. Sin embargo, con la llegada de los años 90, y pese a que empezaron a aparecer artistas consagrados como Gloria Estefan, la audiencia de las actuaciones de la Super Bowl cada vez era menor, cayendo hasta un 20% en 1992. Por eso, la NBC diseñó un plan para recuperar a los espectadores perdidos.
El año siguiente, en 1993, la cadena contrató nada menos que a Michael Jackson para encargarse de hacer un espectáculo diferente y más grande. El éxito fue innegable. El interés de la audiencia por las actuaciones de la Super Bowl resucitó de inmediato. Tanto que el intermedio del Rey del Pop fue más visto que el propio partido. A partir de ese momento, todo cambió.

Las actuaciones de la Super Bowl se convirtieron en un evento por sí mismas. Primero se contó con grandes artistas de country, blues o jazz, para dar paso ya en el siglo XXI a géneros como el pop y el rock. Los cantantes y grupos famosos tomaron el escenario hasta que en 2004 Justin Timberlake mostró en directo el pezón de Janet Jackson, lo que provocó una gran controversia. Por ello, desde la organización se decidió contar con leyendas consagradas de la música en los años siguientes.
A partir de los 2010, los artistas actuales regresaron poco a poco al cartel de las actuaciones de la Super Bowl. Y ya en los 2020, con la entrada de Roc Nation a la producción, se empezó a dar mayor visibilidad a otras culturas predominantes en Estados Unidos, como la afroamericana o la latina. Bajo este pretexto ha llegado la actuación de Bad Bunny, que ha batido el récord de audiencias y ya es historia viva de la televisión y de la música.

