BYD empieza a desplegar sus cargadores ultrarrápidos: permite cargar un eléctrico a la misma velocidad que reposta uno de gasolina

BYD empieza a desplegar sus cargadores ultrarrápidos: permite cargar un eléctrico a la misma velocidad que reposta uno de gasolina

BYD quiere ser un referente mundial no solo de coches eléctricos e híbridos, sino también de infraestructura. Por ello, la compañía lleva tiempo buscando nuevas tecnologías de carga con las que tomar la delantera en este mercado tan competitivo. Su tecnología de carga 1360kW es una de las más interesantes, pero hasta ahora estaba realmente limitada a las pruebas piloto de la compañía. Y eso va a cambiar.

BYD está iniciando el despliegue a gran escala de su sistema de carga rápida refrigerada por líquido de 1360 kW. Se trata de un cambio sin precedentes en el sector de los eléctricos que puede condicionar enormemente la penetración de este tipo de coches a una escala que hasta ahora no se ha visto.

¿La razón? Se trata de una tecnología de carga ultrarrápida que permite reducir significativamente los tiempos de carga de los vehículos eléctricos, acercándose a la velocidad del repostaje tradicional de gasolina. Poder cargar un coche eléctrico casi a la misma velocidad que se reposta uno de gasolina supondría un cambio sin precedentes respecto a las reticencias que tienen muchos de los conductores respecto a la adopción del coche eléctrico.

Las claves de la tecnología de carga de BYD: 1000 V, 1000 A y 1000 kW

La BYD Megawatt Flash Charging Pile, que así se llama, es el primer sistema de carga en megavatios del mundo, producido en serie y con refrigeración líquida para vehículos de pasajeros. Sus especificaciones principales se destacan mediante tres indicadores mil: voltaje de 1000 V, corriente de 1000 A y potencia de 1000 kW. El sistema de carga de BYD alcanza una potencia máxima de 1360 kW, lo que permite velocidades de carga teóricas de “1 segundo por cada 2 kilómetros”, lo que significa que, teóricamente, puede cargar una batería con 400 km de autonomía en unos cinco minutos.

Lógicamente, aunque la tecnología de BYD es espectacular, necesita un despliegue a gran escala para poder marcar la diferencia en toda la industria y, además, necesita que los coches de terceros acepten este sistema de carga como algo integrado. El segundo problema es que el coste de una infraestructura de carga tan avanzada es prohibitivo, por lo que de momento hay unos pocos puntos de carga con este sistema en China, donde, según varios informes, empezará su implantación a escala.

Esta tecnología podría cambiar conceptualmente el mercado del coche eléctrico. Es un gran paso para la marca y para la industria, claro, pero todavía se necesita de algo más que la propia voluntad de BYD (y de la enorme inversión que conlleva) para que tenga un impacto a medio plazo en la adopción masiva del eléctrico. Redes eléctricas de por medio.


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