El fin de semana pasado, Cumbres borrascosas de Emerald Fennell demostró una vieja máxima de Hollywood. A mayor escándalo, las posibilidades de éxito aumentan exponencialmente. Que es lo que ha ocurrido con la nueva adaptación del clásico gótico protagonizado por Margot Robbie y Jacob Elordi. Luego de estrenarse con un robusto debut de 82 millones de dólares y coronándose como el estreno número uno de 2026, la cinta se vio envuelta en una controversia.
Todo debido al punto de vista de la directora, que también escribe el guion, acerca de la novela de Emily Brontë. A horas de su estreno, las redes sociales se llenaron de quejas sobre la trivialización de una historia considerada fundamental en la literatura universal. En especial, porque Fennell se desligó de cualquier parte del subtexto sobre discriminación y clasismo, para decantarse por un romance erótico y trágico. Pero mientras la directora insistió que era su visión y por tanto, no era una adaptación fiel, la polémica pareció reverdecer la popularidad de la cinta en taquilla.
Para su segunda semana, la cinta ya suma más de 100 millones de dólares recaudados y se perfila como uno de los grandes éxitos del 2026. Lo que confirma que los señalamientos y críticas solo intensificaron la curiosidad alrededor de la producción. Pero claro, no es la primera vez que algo semejante ocurre. Para ahondar en el tema, te dejamos 7 películas escandalosas que fueron un éxito. De un psico thriller sexual del que todavía se debate a una adaptación de los Evangelios canónicos en clave gore. Todo para los que les intriga, la combinación improbable entre debate y ganancias. Uno de los elementos más singulares de Hollywood.
Instinto básico

Paul Verhoeven es sinónimo de polémica, pero como pocas como las que rodearon a esta película de 1992, de la que todavía hay largos debates. Pero el hecho es que el escándalo de Instinto básico estalló incluso antes de su estreno debido a su cruda mezcla de violencia gráfica y erotismo explícito. Algo que obligó a realizar hasta 14 cortes editoriales para esquivar la clasificación de pornografía.
Sin embargo, el núcleo del conflicto fue la representación de sus personajes femeninos; organizaciones de derechos LGBTQ+ como GLAAD y Queer Nation organizaron protestas masivas. En especial, por acusar a la trama de perpetuar tropos de lesbianas asesinas y psicópatas bisexuales que odiaban a los hombres. La tensión llegó a tal punto que el productor Alan Marshall realizó arrestos ciudadanos contra manifestantes que intentaban boicotear el rodaje en San Francisco mediante ruidos y silbatos.
Pero nada evitó que la cinta fuera un éxito taquillero masivo y un fenómeno cultural que impactó en la cultura pop como propias. Con un presupuesto estimado de $49 millones más dos de promoción, Instinto básico recaudó más de $352 millones a nivel mundial. Lo que la convirtió en la cuarta película más taquillera de 1992 y una de las más rentables del año. Además, en una reflexión sobre la capacidad del cine para ser transgresor sin perder el favor e interés del público.
El exorcista

El clásico de terror El exorcista no solamente marcó un hito en el género. También, fue una bien calculada jugada para explorar las posibilidades de provocar a través de una premisa terrorífica y obtener ganancias en metálico. Estrenada en 1973, la trama desató una histeria colectiva sin precedentes. Todo, alimentado por informes de espectadores que sufrían desmayos, vómitos y crisis de ansiedad en las salas de cine.
Por si eso no fuera suficiente, la explícita descripción de un supuesto exorcismo católico y sus consecuencias, hizo correr ríos de tinta. Eso, aunque la Iglesia Católica mantuvo una postura ambivalente y se negó a responder preguntas. En específico, porque incluso el escándalo tenía un sentido teológico. Mientras algunos sectores condenaban la cinta por blasfema, otros la veían como una herramienta para reafirmar la existencia del mal y la necesidad de la fe. Este clima de pánico moral fue impulsado por una agresiva estrategia de marketing que enfatizaba la supuesta peligrosidad del filme, llegando a solicitar servicios de ambulancia en los estrenos para atender a los afectados por el impacto.
Pero, como es de suponer, nada de eso afectó la rentabilidad de la cinta. Con un presupuesto de 12 millones de dólares, más 3 de promoción, la película recaudó más de 441 millones de dólares a nivel mundial. Fue la película más taquillera de 1973 y, durante décadas, se mantuvo como la cinta de terror con clasificación R más exitosa del cine reciente. Nada más para un experimento afortunado que permitió a William Friedkin indagar en técnicas de baratillo y espectáculo para vender su película.
Asesinos natos

En 1994, Oliver Stone decidió especular sobre la obsesión estadounidense por la violencia criminal en una película que llevó al extremo el tema. Protagonizada por Woody Harrelson y Juliette Lewis, la película era exagerada, gamberra y sangrienta. También satírica y no dudo en mostrar una ola de crímenes brutales como una pensada colección de escenas escandalosas e intrigantes.
Lo que desató una inmediata polémica, debido a la acusación de que la película actuaba como un manual de instrucciones para el crimen. Lo que desató la preocupación por una oleada de asesinatos por imitación en la vida real que terminaron por ocurrir. Casos mediáticos, como el de una pareja de adolescentes en Oklahoma que citó la cinta tras una masacre, llevaron al escritor John Grisham a emprender una cruzada legal contra el director Oliver Stone, sugiriendo que los cineastas deberían ser civilmente responsables si su obra incita a la violencia.
La controversia se vio alimentada por la estética de la película, que utilizaba un montaje frenético y psicodélico para satirizar la glorificación de los criminales en los medios, un mensaje que muchos críticos consideraron que terminó logrando el efecto opuesto. Algo que, claro, disparó el interés por la producción. Convertida casi de inmediato en película de culto, recaudó aproximadamente $110 millones de dólares a nivel mundial, superando su presupuesto de producción de $34 millones. También, demostrando que el escándalo siempre vende.
Psicosis

Esta es una anécdota que, si eres amante del cine, te encantará. Psicosis, estrenada en 1960, fue la primera vez que se usó el término spoiler, en su acepción como revelar información privilegiada. Todo debido a que el director Alfred Hitchcock decidió usar el secreto del plot twist de la cinta como promoción. El escándalo comenzó antes de la primera proyección. El director impuso una política de puertas cerradas para mantener los detalles en reserva. Por ello, prohibía la entrada a cualquier espectador una vez iniciada la función, una estrategia de marketing sin precedentes que generó colas inmensas y una curiosidad febril. Algo que hizo temer una reacción adversa.
Además de eso, hubo controversia para todos los gustos. Desde mostrar elementos tabú, como un inodoro en funcionamiento, hasta la muerte prematura de su estrella, Janet Leigh, en la primera mitad de la trama. Lo cierto es que la película parecía una bomba de relojería para el escándalo. Que, por supuesto, se tradujo como éxito de taquilla rotundo y la película más taquillera de Alfred Hitchcock. Con un presupuesto de 800 mil dólares, recaudó más de 32 millones en Estados Unidos y hasta 50 millones a nivel mundial. Algo que la convirtió en un fenómeno cultural tras una arriesgada apuesta de producción independiente.
La Pasión de Cristo

Para sorpresa de nadie, esta película de 2004 es una de las más polémicas de la historia del cine y con razón. Eso debido a que la producción de Mel Gibson desató una tormenta mediática sin precedentes en una película religiosa meses antes de su llegada a salas. En parte, debido a la polarización de opiniones dispares acerca de la forma en que la cinta retrataba los últimos días de Jesucristo. Lo que dividió las opiniones entre la devoción religiosa y la denuncia social.
El principal foco de conflicto fue la acusación de antisemitismo. Todo debido a que diversas organizaciones judías criticaron la forma en que el guion de Mel Gibson retrataba al Sanedrín y al pueblo de Jerusalén. Por lo que se consideró que el punto de vista era un refuerzo de estereotipos históricos peligrosos. Además, la película enfrentó un intenso debate teológico sobre su fidelidad a los Evangelios versus su dependencia de las visiones místicas de Ana Catalina Emmerick. Algo que encendió polémica, discusiones, señalamientos y que llevó a una confusión mediática sobre si el Papa Juan Pablo II había dado o no su aprobación personal a la cinta. Eso, sin olvidar la violencia extrema, el gore explícito y escenas tan brutales que provocaron desmayos y terror entre los fieles que asistieron a las proyecciones.
Todo lo cual se tradujo en un éxito de taquilla monumental y un fenómeno cultural sin precedentes para una película del género. Con un presupuesto de 30 millones y 15 de marketing, la producción recaudó 612 millones de dólares a nivel mundial. Lo que la convirtió en la película en idioma no inglés (sus diálogos se encuentran en arameo y latín) más taquillera de todos los tiempos hasta 2017.
La semilla del diablo

Esta película de Roman Polanski de 1968 se alimentó de una atmósfera de provocación religiosa y transgresión moral. En específico, porque desafió los tabúes de la época. La Iglesia Católica, a través de la Legión Nacional de la Decencia, calificó la película como condenable debido a su representación explícita de un ritual satánico.
También, por el uso de iconografía sagrada en un contexto blasfemo, lo que generó protestas y boicots en diversos sectores conservadores. Sin embargo, el misticismo que rodeaba a la cinta se intensificó cuando el propio Anton LaVey, fundador de la Iglesia de Satán, fue vinculado por la prensa al rodaje. Lo que difuminó para el público la línea entre la ficción cinematográfica y el ocultismo real.
Con todo, la película fue un enorme éxito de taquilla y crítica que abrió la posibilidad de películas con contenido tabú capaces de recaudar dinero sin problemas. Con un presupuesto modesto de $3.2 millones de dólares, recaudó más de $33 millones a nivel mundial, convirtiéndose en una de las películas más rentables de su época.
South Park: Más grande, más largo y sin cortes

Luego de que la serie revolucionara y reformulara los límites del escándalo en la televisión, le tocó el turno al cine. Por lo que, cuando la película de la conocida producción a cargo de Trey Parker se anunció, tuvo que enfrentar la censura. Eso, al desafiar deliberadamente los límites de la MPAA, la organización encargada de la calificación por edades en EE. UU.
Tras recibir la restrictiva calificación NC-17 en seis ocasiones, los creadores Trey Parker y Matt Stone entablaron una guerra de desgaste creativa. Cada vez que les pedían eliminar una obscenidad, ellos respondían añadiendo chistes aún más crudos o ridículos. Al final, la película logró estrenarse con una calificación R tras un polémico proceso de negociación. Pero no se quedó corta en lograr su objetivo de escandalizar. Por lo que se esforzó en batir el récord Guinness por la mayor cantidad de palabras malsonantes en una cinta animada (incluyendo casi 400 insultos y 128 gestos ofensivos).
Por si eso no fuera suficiente, el escándalo también trascendió al plano geopolítico y religioso. En particular, por la representación de Saddam Hussein como el amante homosexual de Satanás en el infierno. Una imagen que resultó tan incendiaria que la película fue prohibida en Irak, y años después, tras la caída del dictador, se informó que los militares estadounidenses obligaron al prisionero a ver la cinta repetidamente durante su cautiverio.
Pero nada evitó que, con apenas presupuesto de 21 millones, recaudara más de 83 millones a nivel mundial (52 millones en EE. UU.). Lo que la volvió la película animada con clasificación R más taquillera de su época y recibiendo una nominación al Oscar.

