6 cosas que como científica no compraría en el Black Friday

6 cosas que como científica no compraría en el Black Friday

Llega el Black Friday y todos aprovechamos el momento para comprar esos productos a los que les llevamos echando el ojo durante meses. Puede que nos demos un capricho o que optemos por comprar algunos regalos de Navidad, pero normalmente siempre cae algo aprovechando los descuentos. Los psicólogos a menudo alertan que en estas fechas solemos comprar por impulso y a veces optamos por productos que realmente no necesitamos. No invitan a meditar las compras y a listar lo que necesitamos. Pero, en mi opinión, no deberíamos pensar solo en si necesitamos o no un producto. Si nos vamos a gastar el dinero, por muy rebajado que esté, es importante que también tengamos en cuenta si el producto funciona. Porque no, que esté a la venta no significa necesariamente que nos vaya a funcionar. 

El mercado está lleno de productos que, con la ciencia en la mano, no tienen ningún tipo de eficacia. En este artículo vamos a ver 6 ejemplos. Algunos no tienen la más mínima evidencia científica. Otros pueden funcionar en unos casos y en otros no y unos pocos están rodeados de controversia. Pero lo que está claro es que, salvo excepciones, en mi opinión no vale la pena invertir en ninguno de ellos. 

Eso sí, antes de proceder a ver la lista, quiero dejar claro que, si a ti te gustan y te apetece usarlos, no hay nada de malo en que te hagas con ellos en este Black Friday. No son productos peligrosos, al menos no en la mayoría de casos. La cuestión es que, para comprar, es esencial informarnos y saber si nuestras compras nos darán lo que prometen. Una vez informados, si seguimos deseando ese producto, adelante. 

Por muy barata que sea, no compraría una Gua Sha en este Black Friday

Gua Sha
Freepik

La cosmética asiática ha entrado de lleno en occidente en los últimos años. Sobre todo tenemos cada vez más oferta de productos de cosmética coreana y japonesa. ¿Quién no querría tener la piel de porcelana de estas personas? Pero no solo nos encontramos con productos cosméticos. También hace muchos años que llegó a nuestras rutinas la Gua Sha, una piedra para realizar masajes que, según la medicina tradicional china, tienen multitud de propiedades. Con ese mismo objetivo se usa también el famoso rodillo de jade. De hecho, el jade es uno de los materiales predominantes en la Gua Sha, aunque también se pueden encontrar algunas de cuarzo. Las más baratas suelen ser de otros materiales más económicos, pero si hemos esperado al Black Friday probablemente sea porque queremos una Gua Sha premium. 

La medicina tradicional china se basa muy a menudo en el manejo del chi, una energía vital que fluye a través de nuestro cuerpo y que, si se desequilibra, puede dar lugar a enfermedades y malestar físico y mental. Supuestamente, el chi se concentra en una serie de puntos concretos, por lo que, presionando o incluso pinchando en ellos, se puede hacer que fluya el exceso o que se recircule de una forma adecuada. Es justamente en lo que se basa la acupuntura. Pero, en realidad, existen otros muchos tratamientos que se sostienen sobre la hipótesis del chi, ya que buscan presionar puntos concretos para que fluya adecuadamente. Uno de ellos es el manejo de la Gua Sha.

Dicho esto, mi razón principal para no invertir en una Gua Sha, ni en el Black Friday ni nunca, es justamente esa. No hay la más mínima evidencia científica de que exista el chi. Por lo tanto, cualquier tratamiento basado en su control, me parece innecesario. Ahora bien, tampoco se puede negar que hay algunos estudios científicos que apoyan el manejo de la Gua Sha para aumentar la microcirculación en la piel de la cara. Cabe destacar que la mayoría son estudios realizados con muy pocos participantes. Aun así, hay muchos científicos que apoyan su uso con estos fines. Lo que ocurre es que la microcirculación también se puede aumentar mediante masajes. 

Por otro lado, los materiales con los que se fabrica la Gua Sha se enfrían con facilidad, por lo que pueden disminuir la inflamación de la cara. Pero eso también se consigue con una bolsa de guisantes.

No hay ninguna evidencia de que la Gua Sha ayude a reducir las arrugas, básicamente porque no puede interferir en la fabricación de elastina o colágeno. Tampoco va a reducirnos la papada. La mejor forma de perderla es perder grasa corporal en general mediante alimentación saludable y ejercicio físico. 

Por todo esto, sí, la Gua Sha es muy bonita y puede hacer que nuestra rutina de skincare sea más agradable. Pero, al menos para mí, no son motivos suficientes para invertir en ella en el Black Friday.

Para mí, los sistemas de ósmosis inversa tienen más contras que pros

beber agua
Crédito: Engin Akyurt (Unsplash)

También están muy de moda los sistemas de ósmosis inversa para mejorar el sabor y la calidad del agua doméstica. Puede que alguna vez te hayas encontrado con el típico comercial que te hace una demostración en casa, enseñándote el residuo seco del agua que normalmente bebes. La performance es de lo más llamativa. Te hace creer que estás bebiendo algo superperjudicial para la salud, por lo que ese producto que nunca te había llamado la atención de repente se vuelve un candidato ideal para gastar dinero en le Black Friday. Ahora bien, ¿de verdad son necesarios estos sistemas?

A grandes rasgos, lo que hacen estos aparatos es filtrar el agua en varias etapas, empezando por lo más grande y terminando con lo más fino. Poco a poco se van reteniendo sales, impurezas y otras sustancias que puedan estar alterando el sabor del agua, de modo que sale un agua de mineralización muy muy débil. Dicho esto, ¿necesitamos realmente estos aparatos?

Si vivimos en ciudades alejadas de la costa, en las que normalmente el agua no tiene mal sabor, por supuesto que no los necesitamos. Los vendedores nos pueden intentar generar una necesidad al demostrarnos lo sucio que sale el residuo seco del agua sin filtrar. Pero debemos recordar que el agua que bebemos ya está tratada en depuradoras y que no queda ningún tipo de sustancia tóxica en ella. 

El exceso de cal, sobre todo en regiones costeras, no es necesariamente perjudicial, pero sí que altera el sabor. En esos casos, puede ser necesario recurrir a filtros si no queremos comprar garrafas de plástico continuamente. No es barato ni sostenible para el medioambiente.

Hay muchos filtros, como los de las famosas jarras descalcificadoras, que eliminan la cal, pero la ósmosis inversa promete eliminar aún más sales. Y lo hacen, pero no lo necesitamos. El agua de mineralización muy débil, que también se vende embotellada, puede ser necesaria para personas con problemas de salud. Por ejemplo, es recomendable para pacientes con enfermedades renales o ciertas afecciones digestivas. Si tu médico no te ha recomendado que bebas ese agua, no la necesitas. 

Por otro lado, lo que hacen las sales es alcalinizar el agua. Si eliminamos la mayoría de esas sales, pasamos al extremo contrario: el agua se acidifica. No se acidifica tanto como para causarnos una úlcera, pero sí que podría llegar a corroer grifos y menaje de cocina. Además, ese metal que liberan pasaría al agua.

Por todo esto, considero que este tipo de dispositivos, aun siendo eficaces, no son necesarios. Yo, desde luego, no invertiría en ellos en el Black Friday. 

Por mucho que diga Marcos Llorente, yo no compraría gafas naranjas en el Black Friday

Marcos Llorente
Entrevista de Marcos Llorente.

Las gafas con filtro naranja existen desde hace bastante tiempo. Su papel es el de bloquear las luces azuladas que, por la noche, inhiben la liberación de melatonina. Dado que la melatonina es la hormona que nos ayuda a dormir, a bote pronto podrían parecer algo muy saludable en lo que invertir en este Black Friday. Además, si un futbolista famoso como Marcos Llorente las lleva, por algo sería, ¿no? Incluso varios de sus compañeros empiezan a aparecer ya en las ruedas de prensa con ellas. Sin embargo, la realidad es que estas gafas no son necesarias para la inmensa mayoría de las personas. Por no decir para nadie.

Es cierto que la luz azul, al ser la más similar a la que procede del Sol, inhibe la liberación de melatonina, pues indica a nuestro cerebro que es de día y que no es hora de dormir. Por ese motivo, no es recomendable que por la noche tengamos luces muy blancas o azuladas en casa. Tampoco es recomendable abusar de dispositivos electrónicos antes de dormir; ya que, salvo que los pongamos en modo noche, sus pantallas se iluminan con luz azul. Dicho esto, si cambiamos las luces de casa por bombillas más cálidas y no abusamos de los dispositivos electrónicos, el problema está resuelto. No hace falta nada más. 

Marcos Llorente, así como otros defensores de este tipo de gafas, sostienen que las utilizan cuando están muy expuestos a luces artificiales por la noche. En cambio, durante el día usan unas con filtro amarillo cuando están en interiores, con luz que no es natural. Durante el día no hay problema en estar en lugares iluminados. Nuestro cerebro no es tan selectivo. 

En definitiva, ni es necesario convertir las estancias nocturnas en cuartos de revelado, ni hay que usar gafas de ningún tipo de color cuando estemos en interiores, ni de día ni de noche. Como mucho se podría estudiar en profesionales que trabajen de noche, para ayudarles a regular sus ritmos circadianos, pero tampoco hay suficiente evidencia de que esto funcione. Por eso, salvo que seas un futbolista millonario al que le sobre el dinero, yo no invertiría en eso este Black Friday.

No compraría libros de autoayuda, incluso si los ha escrito una psiquiatra famosa

libros de ciencia
Credito: Pixabay

Si bien al principio dije que ninguno de los productos de esta lista son peligrosos, los libros de autoayuda sí que pueden llegar a serlo. Y es que, si caen en manos de alguien que esté pasando por un momento vulnerable, le pueden hacer mucho daño.

Generalmente, los libros de autoayuda nos dan tips para ser felices, como si la felicidad fuese algo unido a un botón un poquito difícil de encontrar que se puede encender y apagar a voluntad una vez que das con él. 

Pero la felicidad es algo mucho más complejo psicológica e incluso filosóficamente. Ser felices, sea lo que sea eso, no depende siempre de nosotros. El contexto es esencial. La forma en la que nuestro cerebro procesa lo que nos pasa también es esencial. No hay un botón que encienda y apague eso. Bailar bajo la lluvia no te va a hacer sentir mejor si te han echado del trabajo y no tienes dinero para pagar el alquiler. El amor no te va a salvar del tormento de una relación de maltrato. No hay personas vitamina ni personas tóxicas. Sentirse bien no es tan fácil como acercarse a unas personas y alejarse de otras. A veces sí, pero cada caso es único y eso no se puede describir en un libro.

Muchas veces, creemos que si leemos suficientes libros de autoayuda no tendremos que pedir ayuda cuando nos sintamos mal. Dejamos la terapia psicológica a un lado. Sobre todo si el libro lo ha escrito un psicólogo o psiquiatra. En ese caso se cae en el famoso sesgo de autoridad. Lo que dice debe ser cierto, ¿no? Pero si lees un libro que generaliza la salud mental, como si todos los problemas tuviesen una misma solución para todo el mundo, huye. Si el libro te anima a buscar, e incluso forzar, la felicidad sin ahondar en tu contexto, huye. Los libros de autoayuda pueden llegar incluso a hacernos sentir culpables. Si no soy feliz, será que no me he esforzado lo suficiente. No he bailado todo lo necesario bajo la lluvia. Ojalá fuese tan fácil, pero la salud mental es mucho más compleja y personal.

Por eso, si quisiera gastar mi dinero en un libro de psicología, buscaría alguno que me ayude a entender cómo funciona la mente humana, no un panfleto que me diga lo que tengo que hacer para ser feliz. Jamás invertiría en libros de autoayuda, ni en el Black Friday ni nunca. 

Cuidado con los kits genéticos para hacer en casa

reparoma, genoma humano
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En Black Friday muchas compañías de kits genéticos ponen todos sus productos a un precio mucho más bajo de lo habitual. Conozco a muchísimas personas que han aprovechado para comprar uno de esos kits que te dicen tu origen biogeográfico. Esos, más allá del hecho de que un hackeo de la empresa podría hacer públicos tus datos genéticos, no tiene nada de malo. Puede ser más o menos preciso, pero es inocuo. Sin embargo, también hay test genéticos que te dicen la probabilidad que tienes de desarrollar ciertas enfermedades. Eso no es un juego y, mal manejado, puede generar muchos miedos e inseguridades.

Para empezar, a menudo el precio de estos test no permite analizar nuestro ADN con las técnicas más precisas, por lo que los resultados no son extremadamente certeros. Pero, aun siéndolo, debemos tener en cuenta que nos hablan de probabilidades. Podemos tener cierta probabilidad de desarrollar una patología del corazón, pero no llegar a padecerla nunca. ¿Vale la pena vivir con ese miedo?

Hace unos años hubo un caso muy mediático en torno a este tipo de kits. Chris Hemsworth, el actor que da vida a Thor, descubrió con uno de ellos que tiene gran probabilidad de desarrollar alzhéimer. Esto le hizo tomarse su carrera con más calma para pasar más tiempo con su familia, como si se estuviese preparando para una enfermedad que quizás no llegue nunca. 

Está muy bien tomarse la vida con calma y pasar más tiempo con la familia, pero no deberíamos hacerlo porque un test genético nos lo diga. La genética es caprichosa y ese tipo de test no nos dan las respuestas tan claras que creemos al leer los resultados. Por eso yo nunca me haría uno.

Este Black Friday no compraré esa crema tan cara con colágeno que anuncian en televisión

crema facial
Crédito: Freepik

En realidad no me estoy refiriendo a ninguna crema en específico. Con lo de los libros de autoayuda y la psiquiatra famosa sí lo estaba haciendo, lo reconozco.

La cuestión es que hay muchas cremas que se suben muchísimo de precio por su alto contenido en colágeno. No es para menos. Se trata de una proteína que nos ayuda a dar estructura a la piel y, por lo tanto, mantener las arrugas a raya. Dado que a partir de los 30-35 años sus niveles empiezan a caer bastante, ¿cómo no vamos a querer reponerlos a base de cremas?

El problema es que la molécula de colágeno es tan grande que no puede penetrar a través de la piel y en las superficie no tiene nada que hacer. Es por eso que, en realidad, el colágeno solo suele ser eficaz cuando se inyecta. En cremas es más bien una forma de tirar el dinero, por mucho que nos las rebajen en el Black Friday.

Por otro lado, sí que es cierto que hay algunas cremas que incluyen el colágeno hidrolizado. Es decir, lo que llevan son las piezas que componen la molécula completa, de modo que pueda penetrar mejor en la piel y volver a montarse cuando lleguen a su destino. El problema es que no hay evidencia científica de que luego se ensamblen adecuadamente. Por mi parte, si quisiera invertir en cosmética este Black Friday, recurriría a ingredientes con más evidencia científica, como los retinoides, que también son muy útiles para ralentizar el envejecimiento de la piel, o el ácido hialurónico, que es un grandísimo hidratante.

Dicho todo esto, insisto: si quieres comprar cualquiera de los productos que he mencionado en este Black Friday, no hay problema. Pero antes de hacerlo, medita si los necesitas y recuerda que, posiblemente, no te sirvan de nada. Para mí, ese es un factor muy importante a tener en cuenta. 


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