En Materialistas Celine Song hace dos cosas a la vez. Por un lado, toma la acostumbrada premisa de la comedia romántica de chico conoce a chica y la transforma en un escenario más realista. Eso, al reflexionar sobre temas como el amor, el deseo, la pérdida y hasta el interés financiero de manera ingeniosa. También, sin temer provocar con su punto de vista. Al otro extremo, explora en las inquietudes contemporáneas sobre amar — y ser amado — de una forma elegante y sofisticada.
El resultado es una película que analiza, con cuidado, las relaciones de pareja en la actualidad. Mucho más, cuando hombres y mujeres tienen perspectivas en ocasiones diametralmente opuestas acerca de lo que sostener un romance con posibilidades de futuro. De modo que Materialistas se cuestiona la idea de un final feliz, el hecho de enamorarse solo una vez y hasta de las razones para amar. Todo, en el escenario de una Nueva York idílica que funciona como telón de fondo para una historia que, pronto, deja atrás la fantasía para enfocarse en la realidad. Y en específico en el romance como parte de la vida contemporánea.
Pero más allá de su interés central en el amor de pareja y en cómo una casamentera intenta encontrar su romance ideal, Materialistas revoluciona la comedia romántica. Y lo hace al usar sus tropos más habituales de manera poco convencional y siempre, con mayor interés por plantear preguntas poco frecuentes sobre lo amoroso. Una decisión creativa que permite a la directora y también guionista Celine Song, innovar sin perder el sentido de indagar en la gran interrogante existencial sobre la naturaleza del amor. En particular, el motivo por el cual una pareja logra salvar sus diferencias para sostener su gran y privada historia de amor.
Personajes imperfectos

Parte del éxito de Celine Song, al plantear lo anterior, radica en el hecho que los personajes de la cinta son imperfectos y muy lejos del ideal romántico. Lucy (Dakota Johnson), una casamentera que cree que el amor y el éxito financiero van de la mano, es cínica con lo romántico y práctica al tomar decisiones. Algo que la lleva a, en ocasiones, menospreciar el sentido más clásico de lo amoroso en favor del lado más pragmático de la vida.
Por su parte, Harry (Pedro Pascal) tiene todo para ser el hombre perfecto, pero en realidad está lleno de inseguridades y una torpe visión del amor. Así que a pesar de todos sus atributos, parece siempre al borde de desastre emocional y sentimental. Finalmente, John (Chris Evans), no es el típico personaje romántico, destinado a robar el corazón de la protagonista o hacerla feliz. Más bien, es un hombre que lucha contra sus propias carencias para brindar amor.
Juntos, el trío de protagonistas en Materialistas, reflexionan acerca de cómo en nuestra época, amar implica mucho más que un sentimiento. Un hecho que se pone de relieve una vez que Lucy debe decidir por el hombre que la hará feliz y en qué consiste esa felicidad. Temas complejos que la cinta resuelve con elegancia e inteligencia.
Sin villanos o antagonistas

Uno de los puntos más altos de Materialistas es que no plantea la habitual dinámica romántica de un villano al que enfrentarse. O en el mejor de los casos, un antagonista que interfiera en el amor de la pareja central. En lugar de eso, la película tiene mayor interés en explorar el motivo por el cual sus protagonistas se comportan como lo hacen. Y a través de ese punto de vista, analizar con mayor cuidado su humanidad.
Por lo que, en lugar de convertir a sus protagonistas en estereotipos, profundiza en sus inquietudes, temores y esperanzas. Esa visión tridimensional convierte a los usuales héroes y villanos románticos, en personas luchando por encontrar el amor. Mucho más, de lograr ser felices en medio de situaciones cada vez más singulares y emotivas. Una perspectiva tan dura como emotiva que brinda a la cinta varios de sus mejores momentos.
También, que logra que cada uno de sus personajes, sean entrañables y encantadores. De modo que, a medida que avanza la historia — y su final, es más obvio — algo queda claro. Esta no es una historia de perdedores o ganadores, sino una en la que cada persona, intenta encontrar la manera adecuada para ser feliz. Una sutileza revolucionaria para el género romántico.
Un final feliz para todos

Buena parte de las comedias románticas conducen a una conclusión evidente: la conclusión de una historia de amor que lleva a los protagonistas a estar juntos y felices. Materialistas también tiene un final, pero además de feliz, es uno que brinda conclusión a las historias de todos sus personajes. Y lo hace, dejando claro que sus batallas emocionales y luchas espirituales valieron la pena.
El guion de Celine Song, además, tiene la particularidad de lograr que el cierre de la cinta, sea generoso con la idea del amor maduro y adulto. La decisión que Lucy toma, está más relacionada con su crecimiento espiritual y emocional, que con el comportamiento del hombre a su lado. Lo mismo podría decirse de Harry y John, que son algo más que meras excusas para probar — o desmentir — el punto de vista de Lucy sobre el romance.
Personajes masculinos creíbles

Uno de los elementos más interesantes de Materialistas es, sin duda, la de explorar en hombres que no son ideales o estereotipos sobre la masculinidad actual. Algo que permite que la historia pueda indagar sobre lo que es el amor y el romance desde el punto de vista masculino. A la vez, comprender la importancia de las emociones — o la forma en que se desarrollan en la película — desde el ángulo de un hombre en busca del amor.
Por lo que Harry, que pareciera encarnar el ideal del hombre perfecto — adorable, atractivo, adinerado —, también debe batallar con sus puntos oscuros, flaquezas y equívocos. Lo mismo que John, en medio de un momento especialmente bajo en su vida y que lucha como puede, para lograr que Lucy le ame a pesar de eso.
De manera original, Celine Song logra que ambos personajes, sean frontales, honestos y sensibles, al plantear el amor como territorio desconocido. Un punto que hace que los hombres en Materialistas, desafíen los habituales estereotipos del género para crear algo por completo nuevo.
Sin príncipe azul

Finalmente, Materialistas evita un punto en común con otras comedias románticas. En lugar de que Lucy escoja al hombre perfecto según sus propias fórmulas como casamentera, decide por uno que supone un riesgo. Por lo que la película evita mostrar al elegido como un príncipe azul o un ideal romántico. En lugar de eso, la cinta muestra a Lucy dejando atrás una versión de sí misma más cínica y dura, para entregarse a la idea incondicional del amor.
Así que en lugar del hombre perfecto para ella, el personaje encuentra el momento perfecto para amar. Un cambio en el paradigma de la comedia romántica que hace a la película de Celine Song una de las mejores del género estrenada en los últimos años.