3 razones por las que ‘Rooster’ de HBO es mejor que ‘Ted Lasso’ y ‘Terapia sin filtro’

3 razones por las que ‘Rooster’ de HBO es mejor que ‘Ted Lasso’ y ‘Terapia sin filtro’

Rooster, la nueva serie de HBO, te hará reír. También te va a conmover. Pero más interesante todavía, te hará pensar en una multitud de temas complicados, que no parecen tener lugar en una comedia ligera sobre un padre que intenta reponer el vínculo con su hija. Parte del mérito de la producción es que su creador, Bill Lawrence, utiliza lo aprendido en Ted Lasso y Terapia sin filtro para dar el paso que lógicamente parece el siguiente. El de construir una historia que parece una combinación entre un relato feel good y algo más elaborado sobre la naturaleza contradictoria del ser humano. 

Por lo que Rooster supera casi sin esfuerzo a Ted Lasso, el clásico humorístico de Apple TV+, al ser algo más que solo una reflexión optimista. También lo hace con Terapia sin filtro, al lograr indagar en temas como el amor, la pena, el duelo y la paternidad de forma mucho más efectiva. De hecho, la nueva serie de HBO tiene mucho de un producto más acabado y mejor logrado que las anteriores producciones a cargo del creador. Si a Ted Lasso se le criticó ocasionalmente por ser demasiado inocente, Rooster explora en un relato más maduro, elegante y bien armado.

Date de alta en HBO MAX y tendrás acceso a las mejores series y películas exclusivas como The Wire, Los Soprano o Casa del Dragón. Incluye todo el catálogo de Warner, los clásicos de Cartoon Network, los grandes estrenos y el mejor deporte.

Por otro, el habitual comentario acerca de que Terapia sin filtro deja de lado algunos temas complejos en beneficio de la risa, parece haber enseñado a Bill Lawrence algunas cosas. Por lo que Rooster analiza mejor la forma en que sus personajes interactúan entre tópicos difíciles, melodrama y la risa. Algo que hace que la producción no solo sea una de las mejores comedias de la actualidad, sino también una destinada a marcar su propio hito en el género. Y en específico, por tres razones que te comentamos a continuación. 

Una premisa sencilla que no lo es tanto

steve-carell-Rooster

Rooster se basa esencialmente en la idea de que, para resolver entuertos y dilemas generacionales, hay que ceder terreno de parte y parte. Por lo que utiliza una premisa que parece sencilla. Greg Russo, un escritor de éxito (Steve Carell), llega a una universidad de artes liberales para una charla rápida y termina quedándose mucho más tiempo del previsto. Sin embargo, la serie usa ese punto de partida como excusa para explorar una relación complicada entre padre e hija. Ambos convencidos de querer lo mismo mientras avanzan por caminos completamente distintos.

Pero al contrario del amable y encantador Ted Lasso de Jason Sudeikis, Greg es mucho más mundano e irritante. No en vano, ha construido su carrera escribiendo novelas populares sobre un personaje masculino exageradamente seguro de sí mismo. Que, además, funciona más o menos como un alter ego que roza lo ridículo: Rooster. La serie juega con la idea de que la pedantería, el entusiasmo colérico y otras emociones son tan válidas como la amabilidad. Por lo que el personaje cautiva de inmediato.

Más interesante todavía es que Greg/Rooster podría parecer más la cuenta a Jimmy Laird (Jason Segel), pero en realidad, los diferencia un punto esencial. Mientras Jimmy intenta lidiar con el dolor, Greg está convencido de que cualquier experiencia desagradable es material creativo. Lo que brinda a la serie varios de sus mejores momentos y, sin duda, algunos de los más hilarantes de la televisión actual. 

Reírse de sí mismo, pero sin moraleja

Otro punto alto raro, divertidísimo y que le brinda personalidad a Rooster, es su capacidad para burlarse de su personaje. Greg entra al campus de Ludlow College con la actitud de alguien acostumbrado a que su carisma solucione cualquier situación social. Por lo que todo parece ir bien hasta que asiste a una clase y escucha a un grupo de estudiantes analizar sus libros con un entusiasmo crítico bastante feroz. El momento es pequeño, casi silencioso, pero ahí empieza el verdadero chiste de la serie. El tipo que inventó a un héroe literario termina descubriendo que en la vida real nadie está demasiado impresionado.

Ese instante marca el tono del comienzo de la temporada. Rooster avanza como una comedia amable que, de repente, coloca pequeñas trampas emocionales bajo los pies de sus personajes. Más interesante todavía, no duda en indagar en todos los matices más burlones, satíricos y hasta desagradables de su protagonista. El resultado es que la serie tiene un ritmo curioso. Parece un entretenimiento ligero, fácil de ver en maratón. O, en el mejor de los casos, de hacer reír sin preocupaciones. 

Pero, al contrario, cada episodio deja caer detalles incómodos sobre las relaciones familiares, el ego creativo y la dificultad de envejecer cuando el mundo cultural cambia más rápido que uno mismo. De modo que Rooster deja atrás la epifanía de redimir a su Greg, justificar sus decisiones o solo aprovechar su temperamento cascarrabias para reír. En lugar de eso, le da una interesante dimensión de ídolo caído en desgracia que se encuentra en pleno crecimiento y que cada vez se hace más complejo y peculiar. 

Un giro que enriquece a sus dos protagonistas

Rápidamente, la historia de Rooster entra en calor. Así que lo que empieza como una visita breve se transforma en algo casi permanente cuando Greg termina involucrándose en la vida académica del lugar. La razón principal es su hija Katie (Charly Clive). Esta, profesora en la universidad y protagonista involuntaria de un escándalo sentimental que circula por los pasillos como si fuera una noticia nacional.

El matrimonio de Katie con Archie (Phil Dunster), también profesor del campus, ha explotado de forma espectacular y la ruptura no se mantiene en privado. Al contrario: se convierte en el tema favorito de conversación entre alumnos, docentes y cualquier persona que tenga acceso a café y chismes. Parte del problema es que Archie ahora mantiene una relación con Sunny (Lauren Tsai), una estudiante de posgrado. En un campus diminuto, ese tipo de historia no desaparece nunca.

La serie no utiliza la separación como un simple motor narrativo que hay que resolver rápido. Y, al contrario de Ted Lasso y Terapia sin filtro (que abandonan sus diferentes premisas para avanzar en otros escenarios), Rooster la profundiza. De hecho, el matrimonio fallido más bien funciona como una onda expansiva que altera la vida de todos los implicados. Katie intenta mantener una apariencia profesional mientras su vida personal se convierte en espectáculo público. Greg, por su parte, descubre que apoyar a su hija significa convivir con el desastre emocional desde primera fila. Algo que permite a ambos personajes brillar y convertirse en ese tipo de protagonistas entrañables que marcan huella en la televisión. 


Fuente original

Comments

No comments yet. Why don’t you start the discussion?

Deja un comentario